lunes, 16 de julio de 2018

DEMOCRACIA-EDUCACIÓN

“No podían imaginar una forma más alta de influjo espiritual que el de los poetas y los rapsodas homéricos. La misión educadora del poeta se hallaba inseparablemente vinculada a la forma del lenguaje épico, tal como la habían experimentado por el influjo de Homero. Cuando Hesíodo recogió, a su modo, la herencia de Homero, definió para la posteridad, más allá de los límites de la simple poesía didáctica, la esencia de la creación poética, en el sentido social, educador y constructivo. Esta fuerza constructora surge, más allá de la instrucción moral e intelectual, en la esencia de las cosas, dando nueva vida a cuanto toca. La amenaza inmediata de un estado social dominado por la disensión y la injusticia condujo a Hesíodo a la visión de los fundamentos en que descansaba la vida de aquella sociedad y la de cada uno de sus miembros. Sólo en la polis es posible hallar aquello que abraza todas las esferas de la vida espiritual y humana y determina de un modo decisivo la forma de su construcción. Todas las ramas de la actividad espiritual, en el periodo primitivo de la cultura griega, brotan inmediatamente de la raíz unitaria de la vida en comunidad”

El binomio Democracia-Educación es uno y único y eterno, universal para entendernos. Es el ideal de sabiduría y felicidad a que aspira todo ser humano en todo tiempo y lugar. Sea o no consciente de ello. Es el alma del asunto del vivir. Siendo el cuerpo, la polis.

¿Es adecuada, de acuerdo al pensamiento griego, tal y como lo registra Werner Jaeger en la cita con que he comenzado este escrito,  la posición docente de Carlos Zurita, profesor de filosofía en el instituto de secundaria de los Arroyos en la provincia de Madrid, en la que el binomio Democracia Educación, y así lo viene explicando a sus alumnos desde hace veinte años que ejerce su profesión, debe ser subsidiario siempre de las formas de estado que adquiera la polis? El profesor Zurita porfía en que así debe ser. ¿Quedan a salvo de esta manera las garantías de desarrollo del ideal Democracia Educación aludido por Hesiodo? Pues como siempre ha defendido la tradición sofista, la forma de estado que adquiera la polis, cuerpo que aloja a ese ideal y que como tal cuerpo es caduco y diferente en cada época y lugar, evoluciona de forma distinta con el paso del tiempo histórico. Siendo esta evolución la que mejor garantías ofrece para que tengan lugar las condiciones de posibilidad donde se desarrolle el ideal Democracia Educación. Así tenemos monarquías teocráticas tipo medieval, monarquías absolutas y monarquías parlamentarias; repúblicas presidencialistas, repúblicas parlamentarias, republicas totalitarias laicas y religiosas, etc. Es evidente, dice el profesor Zurita, que a la luz que emite la experiencia histórica, el ideal de la Democracia-Educación se desarrolla con más garantías en una Monarquia parlamentaria tipo Inglaterra o Suecia que en una Republica totalitaria tipo China o Cuba. Si eso así, no tiene sentido, por ejemplo, pedir la República para Inglaterra y si lo pudiera tener, si fuera el caso de que la dinastía Ming siguiera viva y en sintonía con los tiempos actuales, pedir la Monarquía parlamentaria para China. Cierto. Pero, ¿no ve usted, profesor Zurita, un grave peligro que - en el hecho de anteponer en la manera de pensar la forma de estado al ideal Democracia-Educación, sin comprobar las garantías que el primero ofrece al desarrollo del segundo - se caba fosilizando, en el que así piensa, la creencia inconsciente y dogmática de que existe una realidad objetiva a la que hay que conformar el modo de estar en el mundo, las estrategias de supervivencia o de vida, las decisiones, la moral o la ética e incluso el relato biográfico que cada cual haga de sí mismo, perdiendo de vista, debido a la ceguera que acompaña a toda creencia inconsciente y dogmática, la necesidad permanente, tanto individual como comunitaria, del segundo, es decir, del ideal Democracia-Educación?