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lunes, 15 de junio de 2026

EL ALGORITMO

 El Algoritmo es una persona que tiene presencia como si fuera un dato, pero que quiere seguir apareciendo como un sentimental. Cuando esto sucede, que es cada vez que se acerca a los otros en las sendas de la naturaleza, se pone como loco a hacer fotos a los bosques y luego se da la vuelta y nos dice que lee emocionado a san Juan de la Cruz. Es un tipo que dice que ama con fervor la naturaleza, pero al mismo tiempo se pirria por tener entre las manos el último chisme tecnológico. Es un tipo que te convoca para acompañarle en una excursión por el campo y al mismo tiempo sabes que si aceptas la invitación irás todo el camino solo. Es un tipo que dice que todo el mundo persigue sus intereses menos él que solo va a lo suyo. Es un tipo, en fin,  cada vez más habitual en las reuniones sociales, convertido en una variante digital del clásico fantoche de toda la vida. Ese que lo sabe todo, se hable de lo que se hable. ¿Qué hacer? Nos dicen los opinadores que tenemos que acostumbrarnos a repensar la tecnología digital y nuestra relación con ella, y de paso solucionaremos nuestro trato con los nuevos fantoches. Pero las preguntas continúan. ¿Qué hacer con lo que ha producido la falta de semejante costumbre? Con aquello en que nos ha convertido esa falta de hábito de tratar todo el día con las máquinas. Y con los fantoches, a través de ellas. Estos monstruos contemporáneos, llamémosles así, ya caminan por su cuenta, calle arriba y calle abajo, pero a sus fabricantes todavía no ha alcanzado la perplejidad en que estamos inmersos. Viven aislados en sus torres de silicio de Silicon Valley. En parte, digo yo, por que muchos de ellos, fantoche y máquina, se presentan en público como unos monstruos simpáticos. 

viernes, 8 de mayo de 2026

MEDIO Y FIN

 A propósito del comandante de Auschwitz sobre el que conversamos el martes con mis colegas de tertulia, escuché al día siguiente a Fernando Vallespin en una conferencia sobre “Hannah Arendt, los totalitarismos y el fin de mundo común”, donde manifestó por qué ya no nos hacemos preguntas sobre los fines y solo nos dedicamos a buscar los medios para llevar a cabo lo no pensado.  Puso el ejemplo fundacional: ¿Por qué en Alemania de los años 30 nadie se preguntó por que había que matar a millones de judíos? (Fin). Y sencillamente se pusieron a ello, creando los campos de exterminio (medio) de los que al final de la guerra nadie de la población normal sabía nada.

Por mi parte me pregunto, como herederos de aquellos tiempos:

¿Por qué en la España de 2026 nos enfrentamos hasta el borde de una nueva guerra civil tipo a la de 1936 (medio), en lugar de tratar de entendernos como sería lo propio de seres de razón y de palabra (fin) que viven en una sociedad democrática.

¿Por qué los retraso del ferrocarril y los atascos de las carreteras nos ponen enervados, ahítos de rabia,  (medio)? Sin haber pensado antes porque tienen que morir cada semana miles de personas en accidentes de circulación de todo tipo (fin)

Dicho de otra manera, ¿por qué desdeña mos u odiamos lo que, y a quien, no entendemos por ser distinto (medio), en lugar de tratar de desentrañar su misterio por estar vivo delante de uno mismo (fin)?

lunes, 4 de mayo de 2026

NO STUPID PEOPLE

 La escena ocurrió como sigue. Había ido a comer a mi restaurante de cabecera cuando, de repente, alcé la vista hacia el mostrador de la misma forma y enfoque como tantas veces la había hecho anteriormente. Y como tantas veces vi lo que siempre había visto, hasta que justo un segundo antes de bajar la vista hacia el plato que me acababa de servir el camarero me fijé en un letrero donde rezaba la frase: No stupid people. El cuento de Edgar Allan Poe, la carta robada, se me echó encima sin previo aviso. Al igual que en el cuento, la mejor manera de no llamar la atención sobre la estupidez mórbida de la clientela, pensé, es poner un cartel que haga referencia a su prohibición en ese local donde posiblemente, debido a la naturaleza expuesta del lugar, no es detectada ni sospechada por los portadores endémicos de semejante virus. Lo que me llamó la atención del descubrimiento no fue el descubrimiento en sí mismo, sino la intención que ha animado al dueño y camarero del restaurante a poner el cartel. Un restaurante donde, me confesó, se juntan con frecuencia, dependiendo del día y de las horas del día, la mayor cantidad de estúpidos por metro cuadrado que quepa imaginar. Ser básico no significa ser estúpido, dijo el camarero, la estupidez deviene cuando el ser básico se cree un sabelotodo. Un fantoche. El cartel de marras, me dijo el camarero jefe, no lo quiere esconder donde posiblemente el fantoche podría  husmear, sino en el sitio más simple y visible, donde no será buscado ni sospechado. Espera el momento del colocón de la mayoría de la clientela, a partir de las doce la noche, para colgar el delantal debajo del cartel y desaparecer por unos minutos. Es cuando el cartel adquiere la máxima visibilidad.


miércoles, 1 de abril de 2026

LOS JUEVES, MILAGRO

 Todos los jueves se pone en la puerta del supermercado con su traje de indigente y su cartelito sujeto con las dos manos, donde aparece escrita la frase que, a su parecer, lo legitima como tal indigente: los jueves, milagro. Suele estar sentado y entre los dos pies coloca un platillo donde el cliente del supermercado si tiene a bien puede dejar unas monedas como signo de su apoyo y reconocimiento. Hasta aquí una puesta en escena, que se ha convertido en un clásico de la perfomance de la pobreza en las grandes ciudades. Dime lo que entiendes de eso que atiendes y te diré quien eres. El dinero sigue teniendo ese valor civilizatorio, si aceptamos que la hipocresía forma parte del carácter humano así en la paz como en la guerra. Ahora bien, si me atengo a los estudiantes del instituto que hay enfrente del supermercado que están sentados alrededor de una mesa que hay al lado del indigente comiendo el bocadillo de recreo, parece que no entienden nada pues atienden menos. Están a lo suyo, como no puede ser de otra manera, cumpliendo a rajatabla el mandato del artículo primero de la inexistente ley educativa. Antes de entrar al supermercado a comprar la barra diaria de pan, me coloco de forma equidistante entre el mendigo y los adolescentes por ver si el triángulo equilátero que formamos tiene alguna influencia en las conductas de quienes allí estamos. Para ello me inspiro en la figura  de la virgen de la película del mismo nombre que el rótulo del cartel del indigente, y que rodó en su día Luis García Berlanga. La película de basa en un plan: organizar una "aparición mariana", como la de Lourdes, que atraiga al turismo y a los devotos. Mi plan es que la aparición geométrica que dibuja mi presencia activa pueda atraer la atención de los despistados estudiantes en beneficio del indigente. Que imperturbable no deja de insistir con su cartel en bandolera: los jueves, milagro.


sábado, 28 de marzo de 2026

KAFKA EN URGENCIAS

 Sin saber cómo y por qué una tarde del primavera la doctora K , suplente enfadada del centro de atención primaria de mi barrio, envío a mi mujer al servicio de urgencias del hospital más cercano, pues había detectado una amenaza de hospitalización debido a que sus índices de saturación respiratoria eran muy bajos. La doctora K antes de dirigirse a mi mujer pidiendo que le dijera lo que le pasaba, no quiso evitar hacernos partícipe de su enfado; tal cabreo consistía en que la habían llamado la noche anterior para que se presentara en el centro de atención primaria donde estábamos, llamada que había colmado su paciencia profesional itinerante pues era reiterativa en los últimos meses sin que ninguna autoridad sanitaria ni de otra índole le diera una explicación razonable al respecto. Mientras tanto, mi mujer no había hecho nada malo para tener que soportar semejante enfado y sus consecuencias no deseadas en forma de arresto hospitalario, tal y como le había sugerido la doctora K. Al contrario, durante la semana anterior había cumplido a rajatabla el tratamiento contra una incipiente neumonía que la doctora que la atendió le diagnosticó después de una minucioso auscultación, en ese mismo servicio de urgencias. Un tratamiento a base de antibióticos, aerosoles y demás fármacos, prescritos en los protocolos clínicos y hospitalarios para combatir los efectos nocivos de aquella. 

El caso fue que nos presentamos con la hoja que nos dio la doctora K enfadada en la sala de urgencias del hospital. No sin ocultar nuestro temor que allí mi mujer fuera hospitalizada, nada más entregar el papel de la doctora K enfadada a la funcionaria de urgencias del hospital. Casi cinco horas después, afortunadamente, mi mujer y yo pudimos comprobar que no fue así. Al parecer el enfado de la doctora K había influido en la medida de los índices de saturación respiratoria al insertarle el aparato de medición en el dedo índice de mi mujer de manera inadecuada. Aun así, al abandonar el hospital con todos los papeles en regla y la conciencia tranquila de que la incipiente neumonía de mi mujer iba camino de su desaparición, las sombras de Joseph K y Gregorio Samsa que nos habían acompañado durante todas esas largas horas de espera, todavía iban detrás en los asientos del coche en el que volvíamos de vuelta a casa.


sábado, 21 de marzo de 2026

YO SOY BÁSICO

 La mujer joven a la que ahora me refiero, corre por el asfalto del pueblo donde vivo con esa soltura e ímpetu que Frances Ha usa cuando la vemos correr sin justificación ni destino aparentes por las calles de Nueva York. Como esta aquella corre con el afán básico de derrochar toda la energía que le sobra por el hecho de tener poco más de veinticinco años. Como Frances Ha tiene estilo de atleta y todos lo días me saluda cuando me cruzo con ella en mi paseo matinal. En parte como homenaje a ese saludo, que no deja de ser un reconocimiento, he vuelto a ver la peli del director Noah Baumbach, “Francés Ha”, y también para seguir dándole vueltas a la frase de marras que traje a colación en la entrada anterior, “es que yo soy muy básica”. No la dicen literalmente la protagonista y sus colegas pero la peli tiene la estructura de una fábula moderna sobre la juventud, la amistad, la ambición, la lealtad y el optimismo. Vamos, lo básico para transitar, sin tener que pensar en el suicido, entre los 18, mayoría de edad, hasta los 27, las edad del club de los suicidas famosos. Frances y sus amigos tienen 27 años, año arriba año abajo. El espectador los conoce en ese momento en que ve que no quieren suicidarse, pero también no quieren seguir siendo unos tipos básicos. Frances, a pesar de su sentimiento post básica, intenta cumplir su sueño de ser bailarina en una compañía de danza de Nueva York. Vive con su mejor amiga Sophie, y disfruta básicamente de la vida con alegría y despreocupación, pese a que desea mucho más de lo que tiene y su espíritu inocente y básico no es precisamente ideal para sobrevivir en la jungla neoyorquina. Pero ahí la dejamos, corriendo y dispuesta a sobrevivir con éxito en la capital americana. Mientras tanto la de mi pueblo sigue corriendo cada mañana sin temor a que algún depredador le surja en el camino y le interrumpa su alegría de vivir.


miércoles, 18 de marzo de 2026

ETERNO RETORNO

Una de las cosas que tiene hacer el mismo recorrido a pie, cada mañana, es que se puede experimentar esa frase tan popular y  tan nietzscheana. Me refiero, como no, al dictum del filósofo alemán sobre el eterno retorno, que le sirvió para reflexionar sobre el paso del tiempo en una época en la que Fe en el progreso era indiscutible. Hay un puñado de tipos que cada mañana me encuentro, con escasas variaciones, en los mismos sitios del camino. No los quiero ver - o me cuesta hacerlo, por mas voluntad que le eche al asunto - como eslabones repetidos de una escalera infinita hacia el más allá, donde los predicadores del progreso vaticinan que se encuentra la tierra prometida exenta de conflictos y otras maldades humanas. Los veo más bien como apologetas silenciosos del eterno retorno.

Uno de esos tipos es el vigilante de las cámaras del supermercado, epítome bien acabado, pienso yo, del eterno retorno. Aparentemente ve siempre lo mismo y a los mismos. Y sin embargo él se ve así mismo como el mejor vigilante de todo el progreso que cabe en esa forma eterna de repetición. Lo veo cada mañana al entrar a comprar el pan, a la vuelta de la caminata, y parece un tipo básico para el puesto que le han encomendado. Hoy se oye con orgullo, como un mantra, la expresión “es que yo soy muy básico”, lo cual me hace pensar que el mundo se ha simplificado o que el humano se ha infantilizado. Lo primero me cuesta creerlo, dado como va eso que para resumir llaman la geopolítica, disciplina de la que junto al fútbol, paradogicamente, mas se habla en todos los foros de dentro y fuera de las redes sociales. 

lunes, 16 de marzo de 2026

LA VIDA SABIA

 La vi venir hacia donde yo estaba parado mirando el vuelo de un pájaro que me llamaba su atención, pues no siendo una carroñera lo parecía. Son situaciones que se repiten, pero yo siempre imagino con temor que la improbable carroñera está esperando que me descuide para abalanzarse sobre mi. A la mujer la vi venir, digo, despacio como si estuviera buscando algo. No era el pájaro que atraía solo mi atención, era, también, lo tenia detrás de mi, un banco de madera e hierro forjado que estaba colocado al lado de un árbol, un alto ciprés creo. La mujer se acercó donde yo estaba, yo me aparté unos metros y ella se sentó en al banco. Miro hacia el cielo donde el pájaro seguí simulando que era un carroñero a la busca de su festín. La mujer abrió el libro y se puso a leer por la página donde lo había dejado. Yo me apoyé en el árbol y aunque pudiera parecer improbable - como que el pájaro que recaba mi atención fuera un carroñero - sí nos atenemos a cómo nos tratan con sus obscenas palabras los adictos a los medios de desinformación, la sabia placidez que tiene la vida surgió de forma inesperada entre el banco donde se había sentado la mujer, el árbol donde me apoyaba y el libro que aquella tenía entre sus manos. 

viernes, 13 de marzo de 2026

OBVIEDAD

 El pueblo donde vivo está situado en la falda de una montaña que debe tener algo más de mil quinientos metros de altura sin llegar a los dos mil. Y debe ser así desde el último movimiento geológico hace muchos miles de años. De otra parte el tiempo dentro del cual está enmarcada nuestra vida está dividido convencionalmente en veinticuatro horas. Lo que quiero decir con ello es que mi vida, y por extensión nuestras vidas, se encuentran encuadradas en dominios espacio temporales estables. Y esto es lo que percibo cada mañana cuando me hago mi caminata. Una forma de percibir a la que se acopla una forma de atención a lo que me voy encontrando en el camino. Ni que decir tiene que esa percepción y esa atención se encuentran enmarcadas también dentro de sus dominios espacio temporales. Y, por supuesto, las palabras que traten de dar cuenta de lo que percibo y en lo que me fijo. Todo esto parece una obviedad que no haría falta mencionar, pero la experiencia me dice lo contrario. Ni somos conscientes del paradigma espacio temporal en el que vivimos, ni, menos aún, del de las palabras que utilizamos para movernos por donde sea que transite nuestra vida. El resultado de todo es la incomunicación existente, que es más hiriente cuando todo el mundo no deja de hablar tiñendo sus palabars con una obviedad absoluta.

miércoles, 11 de marzo de 2026

INDECISIÓN

 Hoy cambié el recorrido de mi paseo mañanero por acompañar a mi mujer, que le molestan los ruidos automovilísticos del recorrido que hago solo habitualmente. Ciertamente hay menos ruido y nulas probabilidades de que te topes con un control de la guardia de tráfico, que últimamente tiene un afán de productividad inusitado. Sin ir más lejos, el día anterior me topé con unos de esos controles policiales que colapsan el tráfico en una de las rotondas que hay en mi recorrido andarín habitual. Pasé de largo. Pero luego me enteré en la frutería, que el mencionado control era para averiguar en qué estado de actualidad se encontraban las iTV de los automóviles que por allí pasaban. La presencia de toda esa algaravía me sacó de lo que se había instalado en mi mente nada mas comenzar a caminar. En la noche anterior había visto la película “Tal como éramos”, de Sidney Pollack, que sitúa la acción narrativa en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando 

EE UU está a punto de entrar en la contienda. Y lo que ocupo mi mente fue aquello del eterno retorno en nuestras vidas. Hoy como ayer la guerra llama a la puerta de nuestras cómodas vidas, y lo hace a través de los chismes electrónicos que jalonan nuestros confortable patrimonio hogares. Hoy como ayer existen tipos como Hubbell Gardiner, chico guapo e inteligente que le gusta disfrutar de la vida antes que comprometerse en la solución de sus injusticias. Y como Katie Morosky, que es una chica inteligente que tiene unos ideales muy claros sobre un mundo mejor y más justo para todos, y lucha por ellos sin esconderse ni venirse abajo en un sitio en el que nadie piensa como ella. A los metros de la rotonda donde se encontraba la algaravía, dudé entre permitirme seguir siendo feliz con mis ensoñaciones con la peli Hubbell y Katie, o interesarme por lo que estaba ocurriendo en el control de la policía. Si seguía lo primero cabía la posibilidad que hiciera una comparativa con la situación geopolítica presente y mi euforia cinematográfica descendiera apreciablemente. Si optaba por la segunda opción, me acabaría metiendo de coz y hoz en la sordidez de la actualidad cotidiana doméstica. 

viernes, 6 de marzo de 2026

DISTANCIA 2

Creo que es Kant, en “la crítica del juicio”, quien trata la distancia como la condición de posibilidad del respeto entre las relaciones que mantiene los seres humanos. Y no tan humanos añadiría yo. La experiencia diaria de caminar hace que viva con plena conciencia esta experiencia de la distancia y que pueda observar la contraria, la del ser humano que no procede de esa distancia sino de la multitud, dentro de la cual, como todo el mundo sabe, la distancia brilla por su ausencia. La multitud más que un concepto, es una experiencia moderna, que no existían en la época de Kant, pero que en sus reflexiones intuyó de forma luminosa. El Sapere aude, atrévete a pensar por ti mismo, ya preludia esa distancia que el pensamiento de todo ser humano debe tener respecto al de sus iguales. Efectivamente, la distancia de la que hablaba en la anterior entrada es más una cuestión mental que física. No es tanto que treinta alumnos más un profesor sean una multitud dentro de un aula, es más bien la incapacidad de tratar con el Sapere aude kantiano tanto por parte del profesor como de los alumnos, lo que hace que el aula se convierta en un gallinero. 


Al poco de empezar a caminar me llamó un amigo por teléfono. Me   proponía ir a comer juntos a un restaurant que él conocía bien. Yo le pregunté, antes de decir que sí, si el restaurant era también conocido por la multitud. No demasiado, me respondió. Lo que sí es conocido, y mucho, son los alrededores que forman parte de uno de los mayores lugares de recreo de la multitud, hasta el punto que según que días cortan el tráfico rodado de acceso muchos kilómetros antes.


miércoles, 4 de marzo de 2026

DISTANCIA 1

 La escena se repite cada mañana cuando salgo a hacer la caminata diaria. Al llegar a la altura del instituto, que se encuentra en mi recorrido, es la hora del recreo. Por la parte delantera, es decir, la oficial de entrada del instituto, toda la muchachada, institucionalmente conocida como el alumnado, se apelotona en sus alrededores en diferentes formas y coloridos. No sabría distinguir en qué medida las primeras son dominantes sobre los segundos, o al revés. Por la parte trasera, algunos profesores, pienso que deben ser profesores, charlan y fuman sin parar con su habitual tonalidad y coloración gris de funcionarios, sin que pueda distinguir por sus ademanes y vestimenta quienes tienen plaza fija en el instituto y quienes están de paso. Lo que sí me parece es que todos conversan ajenos a lo que ocurre en el otro lado. La estampa representa con acierto el estado actual del modelo educativo. Los que van a aprender y los que van a enseñar, en cuanto suena la campana, se colocan de tal manera que el aprender y el enseñar van por su lado y no conectan. Da la impresión que toman aliento para cuando vuelva a sonar la campana, y se encuentren de nuevo en el aula para llevar a cabo el fatigoso trabajo diario de tener que aguantarse los unos a los otros, y viceversa, durante el resto de la mañana. Me cuesta entender, cuando me detengo a observar a los de la entrada oficial del instituto y a los de la de servicio, que aprender y enseñar sean oficios tan fatigosos entre aquellas cuatro paredes. Pero cada mañana esa distancia, con sus peculiaridades diarias, me acerca a la convicción de que no es algo que tenga que ver con las diferencias entre esos alumnos y aquellos profesores, sino con que alumnos y profesores son irreductiblemente diferentes, lo que hace no sólo que la distancia se mantenga en los términos que percibo, sino que crezca sin parar debido a ellos mismos hasta convertirse en algo esencial. 

miércoles, 4 de febrero de 2026

EXILIO LINGÜÍSTICO

 Todo va muy rápido debido a las redes sociales y por ello se envejece antes, lo que hace que la gente tenga prisa por seguir apareciendo joven. Para ello más vale tener a mano una imagen rápida,  antes que saber manejar lentamente mil palabras.  Y es que Baudelaire describió la vida humana como islotes de horror en un océano de hastío. En esas estamos. El caso es que estoy pensando exiliarme lingüísticamente. El idioma español se ha contaminado de horror y hastío, y no hay manera de encontrar un lugar y un hablante qué no esté afectado por el virus. No se quien está detrás - o si lo pienso un poco los descubro - de la educación de esta patulea de charlatanes nacidos en plena democracia que parecen más bien que su madre los parió en las barricadas cercanas a la batalla del Ebro o en cualquier campo de concentración o checa de la época de marras. Y es que si la abundancia deforma, el tenerlo todo desde recién nacido sin esfuerzo a cambio deforma y corrompe absolutamente. Quien tenía que defender con más ahínco el desarrollo y plenitud de la democracia, pues es la herencia de la época que les ha tocado vivir, defienden la dictadura del proletariado de la época de la Rusia zarista, o la tiranía cultural de la época maoísta, o la vuelta al pasado franquista. Cuesta creer que esta camada de consentidos estén tan mal educados que hagan suya la brujería palaciega de Rasputín o la mano asesina del soviet supremo de Stalin, o las marrullerías torturadoras del inspector Conesa, y les sea imposible asumir la verdadera herencia de la época de sus padres, a saber, el ideal democrático de Habermas. Que  como ya dije en la entrada anterior, consiste en comportarse como si fueran seres dotados de una racionalidad ilimitada, tiempo infinito para deliberar, ausencia absoluta de intereses materiales, buena fe inquebrantable y una empatía que nunca se agota. Repito, como si fueran seres perfectos. Solo les pido eso: el como si. Que más se le puede pedir a un ser mortal e imperfecto.

El problema es que el buenismo de Habermas conduce a la paradoja más deliciosamente suicida de toda la Ilustración tardía: una sociedad que, para poder practicar sin límites la razón comunicativa, tendría que estar compuesta exclusivamente por gente dispuesta a practicar la razón comunicativa. Y lo está. Pero basta con que el 0,1 % sean niños aburridos de familias acomodadas de la clase media famosa (esa de donde proviene esta camada de la que vengo hablando, no son más) que queman contenedores porque el sistema es violencia, o que sin haber trabajado en su vida hacen carrera esperando su turno oportunista en las filas del grupo de poder correspondiente, basta con ese eximio porcentaje, digo, para que todo el hermoso edificio de Habermas se venga abajo en una tarde de disturbios. No se puede conversar en paz con tanta ideología - ese parálisis diaria del pensamiento -, en pie de guerra. Así que un exilio lingüístico me permitirá alejarme de tantas palabras que no dejan de atentar contra la paz de las almas y de los cuerpos. Y al fin y al cabo contra la paz del mundo. La guerra, otra vez. No lo duden, lo acabaremos viendo. Y el síntoma indudable es esa constante que se repite machaconamente, a saber, la primera víctima de la guerra, cualquier guerra, son las palabras. El uso que hacemos de las palabras. Antes de que las bombas destruyan las ciudades y los cadáveres llenen las calles.

lunes, 19 de enero de 2026

CAPITALISMO Y MUNDO

 Hoy es más fácil imaginar el fin del mundo debido a la reiteradas conductas de los perezosos y los cobardes que el final del capitalismo debido a la abstención de los consumistas convulsivos.

Así como el habitar el refugio de la familia tiende a la jaula, (marco de pensamiento 1), el habitar el refugio del seminario tiende al faro (marco de pensamiento 2). Igualmente el arte contemporáneo, entendido como aparicion (Arendt), tiende a la iluminación individual con vocación universal concreta (Gomá), aunque ese mismo arte contemporáneo entendido como acontecimiento, tiende a la comilona familiar y a la indigestión gastronómica, tiende a imaginar machaconamente el capitalismo dejando de imaginar el mundo. En esas estamos.

viernes, 31 de enero de 2025

LECTORES DE DATOS

 Un amigo que trabaja en una empresa chupadora inclemente de los datos de todo lo que se mueve, sea animal humano o gallina, me escribe quejándose, amargamente como no, de lo incomprendidos que son los problemas emocionales y económicos de quien trabaja en el sector laboral donde trabaja. Yo, con voluntad edificante pero disciplinada, le respondo que un trabajador de su sector productivo:

1 Solo lee datos y nada más que datos- los humanos son humanos porque siempre han manejado datos, siempre ha manejado datos sino serían monos o colibríes. Pero nuestros antepasados además tenían los  templos par después de leer datos. Lo que pasaba entonces es que un templo era más que un dato, atributo que no tiene hoy equivalente en nuestra sociedad.


2 No ha leído nunca a Homero, Dante, Cervantes Emili Brönte, Emily Dickinson, Anne Carson, Anna Ernaux Marcel Lafuente Estefanía, Carmen Mola etc


3 Lo anterior significa que es un mal lector de datos 


4 Y, también, es un mal lector de literatura.


5 En fin, es un mal lector en general y en consecuencia un pésimo escuchador del otro.


6 La sociedad que viene, a donde nos quiere llevar Sillycon Valley y el Partido Comunista Chino, (decir EE UU o China son dos eufemismos de un cinismo intolerable en términos democráticos), no necesita otro tipo de lectores que los que sean lectores de datos. 


7 Entonces, no os quejéis si vivís con movil a tiro de clic, pero no necesitáis leer historias verosímiles de ficción que convivan al lado de la exactitud inequívoca de los datos.

lunes, 13 de enero de 2025

SOBRE DIOSES Y TUMBAS

 La Diosa Progre Susan Sarandon se confiesa, como todos los dioses progres, rasgando el velo de su aburrimiento. Copiando a las diosas griegas Afrodita, Palas Atenea, Hera, Perséfone, Artemisa, Deméter etc. Dice así la diosa neoyorquina: «¿Qué busco en una pareja? Humor, inteligencia y ganas de vivir. Si es joven, mayor, hombre o mujer, ¡¿qué más da?!»

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Abandonamos nuestra relación con el cosmos y nos erigimos en sujetos todopoderosos capaces de entenderlo todo. Sin necesitar a nadie. Muchas guerras y millones de muertos después de este nuevo paradigma que inventamos a la medida de nuestras costuras nos hemos comido el planeta y no sabemos quiénes somos. La hornacina del Dios ausente sigue vacía pero nadie se atreve a ocuparla. Nuestro humanismo se ha reducido a pasear un perro con una mano y darle a las teclas del móvil con la otra. En esas estamos. Hemos perdido el hálito común que nos sujetaba al cosmos y nos hemos quedado más solos que la una, sin rumbo y sin destino.

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Inmadurez Emocional 

Ya no tenemos hábitos, ni seguimos las tradiciones, sino solo seguimos a las modas globales alentadas por los lucrativos negocios de la publicidad consumista de todo lo que se mueve. Y el aliento de las diosas y dioses del Olimpo del Híper.

viernes, 27 de diciembre de 2024

EXCURSIONES

 Nadie de quienes seguimos al guía cada domingo con la fe del carbonero por esos bosques de dios, podrá pensar que los árboles que nos muestra para invitarnos a celebrar nuestros sentimientos entre seres igualmente sintientes, sean árboles y que además hagan la función clorofílica. 

Todos intuimos que son su corazón y su mente las que nos felicitan a través de sus indicaciones. De lo que sí podemos discutir es si no son lo mismo y del orden en que aparecen, cuál es antes y cuál  después, que representa a su corazón y que a su mente para llevar a cabo el propósito del conjunto: que seamos felices en cada caminata. Como si fuera una visión que acontece por primera vez. No olvidemos que el guía es medio budista. Y nosotros no somos del todo incrédulos. 

jueves, 26 de diciembre de 2024

25 DE DICIEMBRE

 Hay una frase que, en los momentos de máxima cólera adolescente, los padres tiene que escuchar con frecuencia de sus hijos: “no me pedisteis permiso para venir al mundo.” Como todos los adultos sabemos la colera adolescente esta inmejorablemente representada en la ficción por el personaje griego de Aquiles, en la Ilíada de Homero. Es un sentimiento, el de la cólera, que está vinculado con otro igualmente adolescente, el de la inmortalidad. El mito de Aquiles que abandona el gineceo adolescente para hacerse mortal y morir frente a las murallas de Troya, corre pararlo en nuestra cultura occidental al de Jesús de Galilea, que abandona el cielo y decide hacerse mortal muriendo en la cruz para perdonar los pecados de todos los hombres.

En el libro de Hannah Arendt, “la condición humana”- inspirado a partir de la obra del padre de la Iglesia San Agustin - la natalidad, en sentido amplio, es la capacidad humana de comenzar algo nuevo. Sea un ser humano, una idea, un amor, en fin, un camino. Sea todo aquello que nos eleva como seres humanos. Cada nacimiento es un nuevo comienzo. Y en esto consiste precisamente la libertad: en la capacidad de iniciar una acción nueva. Así es como Arendt asocia la natalidad humana con la libertad. En contra de la ideología hoy dominante, que impone una libertad que no produce nacimiento alguno. Una libertad que consiste  en hacer lo que a cada cual le venga en gana, cuando le venga en gana, casi siempre de forma previsible.

Feliz Navidad

lunes, 27 de mayo de 2024

EL DISTINTO O EL IGUAL

 ¿Que esperas de alguien que es radicalmente distinto a ti?: lo inesperado. 

Y si eso no te gusta porque eres un ofendidito, júntate con los que sean iguales a ti. Pero si te juntas con quien es distinto de ti, radicalmente distinto de ti, no trates de asimilarlo, no lo quieras hacer a tu imagen y semejanza, no lo conviertas en un espejo en el que se refleje aquello que tanto te gusta de ti: “yo soy especial”. 

Si no aceptas que el otro te va a decir lo que no esperas, o lo que no estás acostumbrado a oír, si no lo aceptas como un ejercicio de verdadero conocimiento, si en última instancia, no aceptas eso no aceptas tampoco que es el otro el único que te va a señalar como se llena tu alma en el mundo, no el lugar que ocupa tu cuerpo en la sociedad, que para eso ya se vale solito tu ego autocomplaciente y autoafirmante.


Corolario: Por tanto, no es pertinente contestarle al distinto de forma disgregadora, de forma poco o nada conciliadora cuando nos interpela con una pregunta. No es pertinente ni educado responderle: esa es tu opinión o eso es lo que tú piensas etc. etc.

Cuando nos vemos y donde quedamos 

martes, 16 de abril de 2024

DISTROFIA INTELECTUAL

 Desde que se proscribió el concepto del alma, y de Dios como ente no humano, vivimos en un mundo cada vez más deshumanizado, ya que solo pensamos en ser como dioses desalmados. O dicho de otro modo: un mundo donde la razón instrumental, siempre con una perspectiva de corto alcance es indiferente al sentido último de las cosas, ha eclipsado a las razones sensibles del corazón, olvidando la vieja advertencia de Pascal, según el cual la verdad no es un dato empírico, sino un acto de recíproca comprensión asociado a la esperanza. Entre los otros y con los otros.