miércoles, 31 de mayo de 2023

GUADALUPE GRANDE

 LETANÍA SIN NOSOTROS (fragmento)






JUANMA RUIZ

 APACHES PRESTADOS (fragmento)



MARINA TSVETÁIEVA

 ¡INSOMNIO! AMIGO MÍO!



RAFAEL FALCÓN

 ANIMALES DE PALABRAS

LO SIENTO

 Al leer este cuento de Doris Dorrïe, “Lo siento”, el principal problema que debes abordar en el club de lectores al que asistes, y que no sueles hacer, es el de abandonar el lenguaje sabelotodo y asertivo, propio de la manera entre pantallas como vives tu vida, y concentrarte en la experiencia con el lenguaje propio de la ficción que teníamos delante, es decir, el lenguaje del no saber interrogativo. Debes, para entendernos, pensar tu sentimiento y sentir tu pensamiento. O viceversa. De esta manera, como dice Richard Ford, el efecto general de la ficción de este cuento debería ser el efecto de tu vida sobre la humanidad. ¿Por qué no te tomas en serio el lenguaje propio de ficción que representa “Lo siento” y su efecto sobre tu humanidad? (lo invisible) ¿Por qué sigues pensando que el lenguaje propio de la supervivencia (lo visible) es lo único que hay que tomarse en serio? Porque eres renuentes a aceptar que la narradora de “Lo siento” oriente tu atención como lector hacia tus sentimientos maduros, es decir, hacia las complejas relaciones humanas entre los personajes del cuento y los pequeños problemas de elección moral que se dan en el seno de los dilemas mayores, dominantes (recuerdos del nazismo, presencia amenazante de la guerra fría, ida y vuelta a EEUU), cualquiera de cuyos elementos, en el caso de que se presentaran en tu complicada e impulsiva vida social, escaparían a tu observación sutil. El deseo de la narradora es complicar y poner a prueba tu visión de los personajes del cuento, madre e hija fundamentalmente, que erróneamente crees capaces de comprender a simple vista. Mediante esta concentración la narradora insiste, repito, en que te tomes la vida en serio. Aunque el cuento te pueda parecer que tiene poca enjundia o que le faltan páginas, es un hábito de investigación útil el que como lector te preguntes si una observación mas detenida por tu parte revelaría algo importante que debes entender. Por ejemplo, ¿cómo se representa la narradora a los conflictos, digamos, más vistosos (escena cuando se van la narradora y su novio Calvin a dormir, y ella quiere su cama de soltera), y como lo hace con los menos brillantes (escena final en la que la protagonista ve llorar a su madre)? ¿Cuales determinan, en última instancia, el sentido de lo que te cuenta? No olvides que las acciones corrientes contienen momentos de importante elección moral, si lo contrastas con tu propia experiencia. ¿Qué sentimientos de la narradora ordenan el relato? Preguntado de otra manera, ¿por qué se pone a escribir y por qué lo hace de la manera que lo hace? ¿En dónde reside la inteligencia de su vida como narradora y en el de la tuya como lector? Cabria distinguir un sentimientos fuerte, que se puede desglosar en dos. El sentimiento de vergüenza de la hija respecto a la madre o viceversa, y el sentimiento de reconocimiento por parte de la hija respecto a la madre y viceversa. ¿Cual de las dos nos está a la altura de lo que se espera de la otra? Y tu, donde andas a estas alturas del relato.El sentimiento de vergüenza es el primer sentimiento de la vida consciente, donde descubrimos que nuestros padres no están a la altura de lo que esperábamos de ellos. En realidad, luego descubrimos, que quien no estaba la altura es la familia donde hemos caído. Es un sentimiento que se origina ahí, entre quienes consideramos los nuestros, entre quienes consideramos que deberían amarse, cuidarse, respetarse, pero no lo hacen. Temor, horror de pertenecerles, de llegar a ser como ellos. De no serlo ya, sin saberlo. Después vienen las otras vergüenzas derivadas: en el amor, en el trabajo, en los estudios, en la vida social, etc. De aquí salen la baja autoestima o su correlato la chulería rampante del sabelotodo. Así vamos por el mundo. Así esperamos que nos quieran. Y tal y tal. “Lo siento”, que da título al cuento, es el sentimiento de culpa que nos queda para siempre después de la vergüenza original. No en balde son las primeras palabras de cuento y de la narradora, y las primeras palabras que lee el lector. Si te fijas con atención, la narradora del cuento tiene un ritmo de pensamiento al narrar que hace que veas lo que sugiere con lo que dice, algo que es perfectamente reconocible en tu vida, pero que no ves porque tu forma de pensar cotidiano no tiene ese ritmo, ni siquiera tiene ritmo. Tiene velocidad y urgencia, pero no ritmo. Es como si compararas una sinfonía con una cacerolada. Te das cuenta que no es lo mismo

miércoles, 24 de mayo de 2023

GABRIELA KIZER

 LO VIVO (fragmento)



JOSÉ MARÍA VALVERDE

 EL UMBRAL (fragmento)



GUERRA CULTURAL 3

 EL SUJETO FALLIDO

Cada vez pensamos más en el futuro que se acerca protegidos por nuestra pasividad, acomodamiento e incomunicación, que en el futuro que nosotros podemos pensar, lo que lleva aparejado imaginar el lugar, los aliados, el lenguaje y las acciones de esa actividad imaginativa.

 

Los sujetos fallidos no dialogan con el mundo, solo se pegan con el mundo o consumen lo que les ofrece el mundo. Solo en algunos casos, y de forma interesada, los sujetos fallidos negocian con el mundo. Si no me aceptas esto que creo, apaga y vámonos, exclama indignado el fallido antes de acudir a la mesa de negociación. Todas sus actividades están hechas de transacciones de información donde está ausente el conocimiento. En ningún caso el fallido dialoga con el mundo para entender y adquirir conocimiento, es decir, para pensar con los otros, de forma incondicional, sobre el devenir del mundo. Y es que este pensar no se para nunca. Ante esta avalancha, dice el fallido atolondrado, lo mejor es embestir contra el mundo.


¿Porque me tengo que enterar por vía ajena de las novedades que van a afectar a mi vida en el futuro? ¿Porque no hay foros donde podamos dialogar de eso, donde podamos adquirir el conocimiento e imaginar las acciones que de ello se desprenden? ¿Porque el paradigma sigue siendo el fundacional de la modernidad, a saber, todo para el pueblo pero sin el pueblo? Llamado despotismo ilustrado y hoy también despotismo digital a una guerra cultural pegado. ¿Cuando vamos a cambiar de paradigma, pues ya estamos todos hoy alfabetizados y conectados, ya somos mayores de edad como quería Kant? ¿O no?


Si no nos podemos proyectar en el futuro y no nos reconocemos en el pasado, es decir, si abdicamos de nuestra capacidad imaginativa, ¿qué nos queda? Nos queda un presente cada vez mas estrecho, construido a base de una suma reiterada o repetida de instantes efímeros. O dicho de otra manera, acomodados y con los brazos caídos aceptamos que en el futuro pueda pasar cualquier cosa, con tal que nosotros esperemos a que suceda. Y a eso dicen que lo hagamos nuestro bajo el rótulo de la palabra incertidumbre.


lunes, 22 de mayo de 2023

EMILY DICKINSON

 A UNA CASA DE ROSA…



MIJAÍL KUZMÍN

 CANCIONES DE ALEJANDRÍA (fragmento)



SARA MARTÍN

LA NIMIEDAD



CLUB DE LECTORES 5

No hace tanto alguien, de cuyo nombre no logro acordarme, dijo, que al ser humano contemporáneo le es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.

En medio de toda esta incertidumbre paralizante, en la que como dicen los más conspicuos predicadores del apocalipsis puede ocurrir cualquier cosa menos que logremos entendernos y encontrar un camino común, emerge la esperanza transformadora de la lectura compartida entre ciudadanos, que pelean por sobrevivir en medio de semejante guerra cultural y digital que no deja de amenazarnos. La lectura, como todo arte, nos pone en contacto con representaciones escritas en las cuales tratamos de comprender qué es lo que comprendemos y también lo que no.


Ahora bien, de la misma manera que hay estados fallidos, no es exagerado pensar que haya ciudadanos fallidos y, por extensión, Lectores fallidos. Es el club de lectores uno de esos lugares, o templos, de la democracia preparado para que cada lector se ponga en el lugar del narrador y los personajes de la novela, por la que ha sido convocados junto a los otros lectores, y, como no, también para que se ponga en el lugar de esos otros lectores.


El caso es que la excitante responsabilidad civil de la literatura (Rafael Chirbes), tiene en el Club de Lectorss, a mi entender, a una de sus más genuinas encarnaciones. Un Club de Lectores imaginado como un dique de contención que mantenga a raya las chácharas inacabables de los consumidores de lo real y los negociadores con lo real, permitiendo así que siga siendo posible pensar y dialogar con el mundo. Para que siga siendo posible el diálogo y el pensamiento entre el campo de las experiencias (pasado-presente) y el horizonte de las expectativas (presente-futuro). En fin, para que siga siendo posible la creación de conocimiento.


martes, 16 de mayo de 2023

MAUDIE

 La película “Maudie, el color de la vida”, de Aisling Walsh, empieza con la imagen de la protagonista pintando, es decir, utilizando su inteligencia rodeada de dos instintos básicos muy habituales en todo tiempo y lugar: el del hermano depredador y el del asfixiante de la tía protectora. Es decir, la vida y el arte frente a frente, o entremezclados, sin museos ni críticos ni aduladores mediante. La VIDA con mayúsculas, aconteciendo tal cual en medio de la naturaleza. Lo que quiero decir es que, desde el primer fotograma, queda claro ante el espectador que la película está contada desde ese sitio que ocupa el alma de Maudie. Lo que viene a continuación, que es lo que ve el espectador durante las casi dos horas que dura la película, es comprobar donde y como coloca la protagonista su cuerpo maltrecho para poder llevar a cabo sus visiones pictóricas que nacen en aquella. Es entonces, cuando se encuentra con el rústico Everett Lewis - un huraño vendedor de pescado en un pueblo de Nueva Escocia (EE UU), con lo que se gana el salario - que está buscando una criada para que haga las labores domésticas en la cabaña donde vive. Primera prueba para el espectador: cómo tratar con el choque entre sensibilidades que se le echa encima, al trasladarse Maudie a casa de Everett, a vivir y a trabajar como criada.

Dicho así pareciera una prueba fácil de superar, pero a poco que nos fijemos requiere por parte del espectador abandonar por unas horas su comodidad habitual hecha, como sabemos, de tópicos y lugares comunes, envueltos en el mantra del sabelotodismo imperante, y dejarse atravesar por el no saber que acompaña a ese choque de sensibilidades antes mencionado, teniendo como único lenguaje las chispas que saltan de su estrenada convivencia. Las chispas entre los trazos de los pinceles de Maudie, claro está, que se abren paso, estos últimos, rodeados de ese tumulto pero sin dejar de dar forma y consistencia, en los cristales y las paredes de la casa, las tarjetas de felicitación y los cuadros que vemos construir sin parar durante toda la película. Una forma y una consistencia que, al fin y a la postre, otorgan el sentido ante nuestros pacientes ojos, que para entonces ya se han librado de la modorra habitual que mencionaba al principio.


Si esto que digo se hace verdad en el alma del espectador, entonces puede entender mejor la dimensión irónica que acompaña y envuelve a toda la película. Me refiero, como no, a la forma de hablar y de actuar de Maudie en contraste con el estilo rusticano de Everett, y a las apariciones, por decirlo así, de la civilización moderna en la cabaña de cinco estrellas de la pareja de hecho, la pintora y el pescador. Estoy hablando de Sara, la elegante vecina de Nueva York que queda hipnotizada con lo que pinta Maudie y, faltaría más, la sacrosanta televisión metiendo sus narices en la vida de la pareja del momento, para llevarla a los hogares capitalinos de clase media de siempre.     



lunes, 15 de mayo de 2023

JUAN ARABIA

 


ANDRÉS G. CERDÁN

 


LUCIANA J. CORONADO


 

LA MALA EDUCACIÓN

 Me dirá que lo mío es obsesión, que parece que siempre estoy alojado en la parte baja de la espina dorsal del cuerpo social para observar, desde ahí dentro, como van las cosas allí fuera. No seré yo quien le niegue semejante especulación sobre la posición que ocupo en el mundo. Es por ello que, sin más demora, ya le digo que es más que probable que tenga razón. Aun así, con el permiso  de su paciencia preste atención a lo que le voy a decir.

La mala educación es la atmósfera que nos envenena por fuera y estercola por dentro, cómplices del alma tan temprano: queridos padres y madres, profesores y profesoras, hijos y alumnos, empresarios y trabajadores, nativos e inmigrantes, etc. Vendedores y clientes todos ellos, que chapotean en el mismo y único mercado que da forma a la sociedad en la que vivimos. De tales transacciones son de las que verdaderamente sabemos y contra ellas es donde únicamente podemos intervenir para salvarnos honradamente. Lo demás es auto propaganda y vanidad, que no descansa nunca. 


La buen educación es la partera de la democracia. Quien tiene mala educación, por tanto, atenta directamente, fíjese, contra esa forma de convivencia que es nuestro único y verdadero destino. A saber, quien se cree superior ideológicamente o económicamente, quien le niega la palabra al otro por ser de otra fe o de otro bolsillo, o porque no quiere hablar cara a cara con el otro porque tiene un móvil en la mano que atesora en su interior algo mucho mas valioso que las palabras que pueda decir ese otro. En fin, quien se deja conducir por la pereza y el abandono, porque piensa que cuando mira al frente no hay más destino en el horizonte que el mismo. Como lo oye.

jueves, 11 de mayo de 2023

ANDRÉS G. CERDÁN

 


UN SER ÚNICO

 Las extravagancias del barroco más la egolatría absoluta del romanticismo son las dos fórmulas del pasado, que mejor le sientan y le convienen a la autoconciencia del ser único posmoderno o post histórico o como usted quiere calificar al presente que le recibe cada día al amanecer, que no es poco.

Un ser único no puede estar cara cara con otro ser único. Para eso son dos seres únicos que no se necesitan, pues pueden vivir perfectamente uno separado del otro, aunque no del todo. Hay un resto de necesidad del otro no confesado, que se refleja y, al mismo tiempo, lo camufla en la pantalla que  tiene de forma permanente en la mano. De tal manera es así, que su imagen de ser único prevalece en cualquiera de las transacciones que a través de ese dispositivo digital que okupa su vida. 

Así la huida de las conversaciones cara a cara, en las que nos permitimos estar plenamente presentes y vulnerables han desaparecido entre los seres hablantes, dichos androides por las revistas especializada das, que se encuentran poseídos, cada vez más, por las inclinaciones digitales convulsivas con pantallas mediante. Sin embargo, no deja de ser cierto que son en las conversaciones cara a cara donde florecen la empatía y la intimidad y en las que la acción social de un nuevo humanismo sale a la palestra, desconfiando de la cara oculta de la digitalización de la vida, a saber, la barbarie de los androides que socava el destino de la convivencia democrática de los seres humanos, como los bárbaros de antaño socavaron los pilares de la Hélade. 

martes, 9 de mayo de 2023

LUIS ALBERTO DE CUENCA

TRES HAIKUS



GUERRA CULTURAL 2

 La reacción, a favor o en contra, de forma pacata o frívola, busca la evasión de la vida. Es una forma de hablar para ocultarte de los otros. Esta ambiente de ocultación recíproca provoca la falsedad. El reaccionario está en las creencias, y de ahí no se mueve.

La reflexión, a partir de la duda experimentada entre los otros, busca el conocimiento de un ideal de vida en común. Es una forma de hablar para exponerte ante los otros. Este ambiente de exposición simultánea convoca a la lucidez. El reflexivo lleva sus creencias adonde está al ámbito de las ideas que tiene, para conocerlas y dialogar con los otros sobre ellas.


Un educador lo que jamás debe ser es un adulador porque todo lo que crece lo hace apoyándose en lo que le ofrece resistencia. Esa tendencia a decir qué razón tienen los jóvenes es parte de la mala educación que hay en el país. Y explica eso que se llama guerra cultural.

lunes, 8 de mayo de 2023

ANDREA LÓPEZ KOSAK

 ANIMALES DE COSTUMBRES



GUERRA CULTURAL 1

Dice Manuel Cruz: 

La convicción de que es preferible defender una idea equivocada a no participar en el debate público también te ha llevado a ver con buenos ojos la denominada guerra cultural. Has dicho que pese a la «pacatería de unos y a la frivolidad de otros», el choque de imaginarios es una «excelente noticia» porque implica abandonar «el letargo nihilista y neoliberal». Esa afirmación, ¿no implica abrir la caja de los truenos?

No lo creo, porque lo importante es que la gente crea en algo y salga al espacio público a defenderlo. Hasta hace muy poco tiempo había una especie de pacto de no agresión individualista donde cada uno sobrevivía como podía en su alcoba sin proponer ideales de vida dentro de la esfera pública. Por eso digo que hay una dimensión nobilísima dentro de lo que se ha denominado guerra cultural: la que tiene que ver con la colisión de legítimos paradigmas de vida que compiten por adhesiones y por mayorías. A mí eso me parece bueno, lo interpreto como la antesala de un acuerdo. Lo que me interesa menos es la guerra cultural como obsesión. Aparte de por el hecho de que suele estar protagonizada por discursos mediocres, por algo más básico: porque creo en el debate ilustrado.”

domingo, 7 de mayo de 2023

IA (instinto animal)

Tengo para mi que el acrónimo IA está mal traducido, por decirlo así, como Inteligencia Artificial. Me explico. Un ser humano como un perro, antes que una inteligencia artificial IA, como los ingenieros de Sillicon Valley quieren hacernos confundir, tiene un instinto animal IA. Iguales acrónimos pero distintas funciones y procedencias. Es la duda y la lentitud lo que hace artificial (de artificio narrativo) a la inteligencia humana, no la rapidez y la exactitud del instinto animal, como nos quieren hace confundir, repito, los ingenieros de Sillicon Valley al usar en sus cavilaciones el acrónimo de marras. Lo que estos señores, siempre tan ególatras y narcisistas, llaman inteligencia artificial IA no es otra cosa que una aplicación digital a lo único que pueden aplicar esa tecnología y cualquier tecnología, a saber, al instinto animal IA, también llamado instinto gregario o básico, hecho a base de repetición y de inmediatez, es decir, de ausencia de duda y de incapacidad de conversación. Todo lo anterior me lleva a pensar que nadie tiene una inteligencia equivocada. Lo que tenemos es el instinto animal retorcido como un sarmiento, lleno de resentimiento y rencor, ante la insolvencia que mostramos al tratar de adaptarnos a la luz y el brillo de la inteligencia que el azar de la evolución de las especias nos echó encima, cuando todavía éramos como los monos.

Poema de Andrea López Kosak



viernes, 5 de mayo de 2023

ANTONIO PRAENA

 CONTRA MI OFICIO (fragmento)



FRANCISCO UMBRAL

 LA TRISTEZA HA VENIDO (fragmento)



MONTSE AYUSO



MADRE MATERIA

 

JORGE URRUTIA

 


DANTON

 Andrzej Wajda, al filmar “Danton”, se desplaza a un remoto pasado, imaginando una música y una puesta en escena muy acorde con la ebriedad del terror político incuestionable que allí se respira y se sufre, para que el espectador de ahora entienda un presente, cualquier presente, - donde se dé el “terror” disfrazado de buenismo político, que lo haga igualmente irrespirable -, que está compuesto de dos cercanías, no necesariamente enfrentadas: una en el inmediato pasado y otra en el próximo futuro. Para ello Wajda nos desglosa el mismo dilema de antaño: Democracia en forma de Monarquía Constitucional. No. República apoyada en la Convención Nacional. No. Revolución con estructura de terror. Sí, a costa de miles de cabezas cortadas. Conclusión: más de doscientos años después la democracia sigue siendo incompatible o no tiene cabida en los procesos revolucionarios, sean sanguinarios o buenistas. La democracia todo lo más es un mal menor que hay que aguantar hasta que llegue su hora absoluta, que solo así es la hora verdadera. Hasta que llegue, por decirlo así, la hora de los Nuestros. La nueva religión está en marcha. Al igual que hace más de doscientos años, los sansculottes de siempre creen más en la revolución que en la democracia, para llegar a resolver sus problemas cotidianos. De hecho, es la palabra revolución la que más utiliza la publicidad, con su barroquismo estético digital, para elevar el valor de sus productos hasta la categoría divina, que es de lo que se trata: convertir a los desarrapados sansculottes en seres como dioses. Ese es el mensaje oculto y etimológico de la palabra revolución para las entendederas de Robespierre y, también, para sus más conspicuos imitadores, los creativos publicitarios y los comerciales de sus productos.

Y es que la mediocridad, como dice un amigo mío, se empoderó para siempre del imaginario popular durante y después del tiempo revolucionario. Dejó de ocupar el lugar que, como potencia o posibilidad, le corresponde, si hay esfuerzo y talento de por medio, para crear el lugar de la excelencia. El dictum “no hay excelencia en el futuro sin tener en cuenta la mediocridad en el presente” - como no hay rosa que no florezca con todo su esplendor, sin hincar sus raíces en el mal olor del abono de la tierra - fue borrado del imaginario popular por el furor sangriento de la guillotina. Tanto fue así, que tuvo que ser un payaso corso el que no tuvo demasiadas dificultades para apropiarse de todas las ruinas y miserias uniformadoras del terror revolucionario, y hacer con ellas la razones de ser de su particular gloria Imperial, ensangrentando de paso al continente europeo con sus guerras durante quince años. De nada sirvió la reivindicación sobre las miserables condiciones de una mayoría, abocada a lo que hoy sería el umbral de la pobreza, porque esa tendencia implacable no cambió ni consiguió acabar con el instinto criminal de su partera, la misma revolución. A saber, con esta varió la concepción del poder, desde luego; la historia de las ideas, quizá; la titularidad de los bienes, muy poco; y el papel de la institución monárquica, para siempre. Pero, los sansculottes de manual siguieron viviendo en el infierno.


¿Y Danton? ¿Quien fue Danton en esta ópera sangrienta y bufa que fue la revolución sangrienta, bajo cuya influencia todavía vivimos? Danton, a mi entender, representa ese tipo medio o estándar de la clase media urbana, entonces incipiente y ahora dominante, que no tiene instinto de clase ni de ciudadanía, que le gusta ser propietario de sus propiedades y disfrutar de sus beneficios, para lo que no tiene empacho, siempre que sea menester y su cuenta de resultados así se lo exija, en presumir de ser amigo de sus amigos. Y tal y tal. El 10 de agosto de 1792, Danton echó a la Monarquía del poder francés y apostó por la República, pero no supo defender la democracia inherente a esa importante decisión. Eso supuso que se podía seguir pensando que matar por conseguir los objetivos que cualquiera que se considere víctima proponga, está legitimado por la razón que le asiste. Ser víctima y tener razón, siempre y en cualquier caso, se matrimonió desde entonces de manera indisoluble. Hasta hoy. Así todo quedó en el aire en ese setiembre de 1792, que fue lo mismo que dejarle la iniciativa a los revolucionarios jacobinos de Robespierre para instalar el terror un año después. 


La escena se repitió en el siglo XX en la Rusia zarista, en la Alemania de la república de Weimar y la España de la segunda república. Y todavía en el siglo XXI, el terror revolucionario llama insistentemente a la puerta para alcanzar todo su protagonismo en el montaje de la acción política actual, es decir, para convertirse en el único plano secuencia donde sus mañas aniquiladoras se vayan enseñoreándose por todos los rincones del escenario público y privado. Que la cosa tenga un soporte digital no rebaja un ápice el daño y el dolor que nos produce a todos los ciudadanos.