Las SEIS ROSAS (cinco delante de la cámara y una detrás) oyen recitar a LUIS ROSALES, entre perplejas e incrédulas, el poema que se adjunta. Y es que el poeta, a petición de ellas y sin cita previa, ha abandonado durante unos minutos el aburrimiento de la eternidad y ha salido de la tumba para agradecerles la visita y satisfacer su petición.
miércoles, 26 de abril de 2023
jueves, 13 de abril de 2023
ROSARIO Y MÓVIL
El otro día visité, acompañado de mis colegas de la ruta “Madrid en guerra”, la ermita del Humilladero de nuestra Señora de la Soledad, en la puerta de la cual asesinaron, el domingo 12 de julio de 1936, al teniente de la guardia de asalto José del Castillo, muy conocido durante el último periodo republicano conocido como Frente Popular. Ante la falta de alguna placa que recordara el suceso - no olvidemos que este asesinato fue el penúltimo antes de que se produjera el golpe de estado del 18 de julio, el último fue el asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo - le pregunté al monaguillo que estaba en la puerta de la ermita que significaba la palabra humilladero. Más o menos me dijo que no era propiamente un lugar de culto, sino la antesala del lugar de culto. Esto es, dijo a continuación, humilladero es, antes que un lugar, ese tiempo que todo creyente necesita para estar en condiciones de relacionarse con la absoluta potestad de Dios. Dicho a la manera secular, pensé yo, humildad ese tiempo y lugar que nos permita estar en condiciones de relacionarnos con aquello que es más grande que uno, pues su inteligibilidad nos estará vedada siempre, humildad es esa disposición del ánimo frente aquello que no podremos entender nunca pues no forma parte de nuestra condición humana finita, imperfecta y mortal. Y sin embargo, pensé, el rosario que llevaba colgado el creyente de antaño, no tiene el mismo significado que el móvil que, igualmente, lleva colgado al cuello el consumidor de hogaño. El rosario y sus cuentas eran para aquel la prueba de su pequeñez y su humildad frente a lo absoluto divino y también la forma de narrar su relación con ello, mientras que el móvil y sus teclas para este es la prueba absoluta, sin ninguna duda ante su conciencia, de que la divinidad es él mismo en diálogo permanente consigo mismo. El mundo no es que haya girado, me dije, se ha enrocado sobre sí mismo y no sabemos por qué. Al abandonar la ermita me quedé con ganas de preguntarle al monaguillo, si el lugar elegido por quienes asesinaron al teniente Castillo tenia que ver con el significado de su nombre: Humilladero de nuestra señora de la Soledad. No lo hice por temor a que la estampa que nos ofrecía el conjunto a quienes allí estábamos en ese momento perdiera toda su fuerza y significación, emborronada con una sucesión de palabras inconsecuentes
martes, 11 de abril de 2023
MADRID EN GUERRA
EXPLICACIÓN DEL ITINERARIO
Cuando R me propuso organizar un recorrido por los lugares que hoy quedan y son testimonio de la Batalla de Madrid, acepté de inmediato por esa inclinación que tengo a meterme en todos los jardines y pisar todos los charcos que salen al encuentro de mi camino vital. Más tarde, cuando me puse a ello, me di cuenta de la envergadura del empeño. Fue entonces cuando miré a Lola. La Batalla de Madrid, que así es como se llama el episodio de la Guerra Civil Española en la capital de España, es un laberinto que requería, antes que mucho rigor histórico en el sentido académico del término, mucho rigor imaginativo en el sentido narrativo del asunto, entendida la imaginación como una forma de conocimiento, claro está: “la imaginación puede liberar al alma de su aprisionamiento en los hechos. Es copartícipe de la percepción, es la que interpreta el mundo. Y lo interpreta en el sentido instrumental del término: lo toca, lo vive en participación con la totalidad de las imágenes que conforman el mundo. La imaginación, dicen los poetas, evoca y repite el acto creador, libera al individuo del despotismo de la circunstancia” (En la mente del mundo, Juan Arnau). O sea, le dije a L, el “encargo” de R requería mucha imaginación creativa, no tanto análisis historiográficos de exacta inspiración científica. Nos metemos en el lío, le pregunté, nos me respondió.
La verdad del recorrido no iba a estar en los datos que pudiéramos extraer de todo lo publicado sobre la Batalla de Madrid, sino en el sentido que le pudiéramos dar al caminar los participantes siguiendo el mapa imaginario de un “Madrid en guerra”. Así que este fue el nombre que le pusimos del itinerario. “Madrid en guerra”, ya teníamos algo. Un caminar con sentido implica necesariamente el despertar de los sentimientos, esos que normalmente están dormidos y que confundimos con la exaltación de las emociones cotidianas a las que nos hemos entregado, vía maquinismo digital, sin ningún tipo de cortapisas. Para entendernos, el sentimiento es el sentir con sentido, que hace que, mediante el uso de la razón, podamos traer a nuestro presente el pasado ominoso de la Guerra Civil, y ver las continuidades o rupturas que se han producido de aquel tiempo, es decir, comprobar en qué medida y con qué perspectiva aquel tiempo vive todavía entre nosotros. Hasta aquí lo propio y apropiado de un ciudadano adulto, que siente vive y piensa desde su presente. A esa facultad se le llama imaginación. Sólo podemos salir de los límites de nuestro presente, mediante la imaginación de nuestra condición humana adulta, que no hace falta insistir es limitada, imperfecta y mortal, y que se desarrolla o tiene su campo de operaciones en la polis, con los otros ciudadanos y entre los otros ciudadanos que en ella habitan. Ahora bien, dicho lo anterior, podemos decidir hacer los que nos pete y cuando nos pete, es decir, romper unilateralmente el pacto común de responsabilidad del relato que conforma la convivencia pacífica en la polis. Eso es lo que hicieron nuestros antepasados de la Guerra Civil. Y también nosotros hacer lo mismo. Es decir creer, que por arte de metempsicosis (doctrina religiosa y filosófica de varias escuelas orientales, y renovada por otras de Occidente, según la cual las almas transmigran después de la muerte a otros cuerpos más o menos perfectos, conforme a los merecimientos alcanzados en la existencia anterior) podemos dar cobijo a las almas muertas de nuestros colegas de bando de aquellos años y continuar su labor de gloria y merecimiento en el siglo XXI. Eso es lo se llama fantasía. Es lo que practican los niños y las aptitudes infantiles de los adultos, que son muy interesantes en el arte de la narración sobre todos de los dibujos animados, pero se llevan mal con lo propio de la condición adulta, a riesgo de infantilizarse, es decir, de poner en práctica la metempsicosis con nuestro pasado biográfico reciente. Así nos salimos de la polis, rompemos el pacto de responsabilidad adulta que ahí dentro es vigente y necesario, para poder continuar la labor emprendida, pongamos, por Buenaventura Durruti, Es decir, rompemos el pacto de nuestra imaginación en el ámbito de la creación literaria o cinematográfica, eso son los héroes, para creernos que nos podemos convertir en los héroes mismos en el ámbito de la vida. Hoy todo mediante un click y sin movernos de casa. Da buten. Dicho de otra manera, mi héroe pude ser Durruti-Robin Hood, pero yo no puedo aspirar a que el sentido de mi vida sea el suyo, no puedo aspirar a que sea literalmente el mío, aunque si lo puedo representar ante mi como un ideal de ejemplaridad, si lo se adaptar a mi vida en siglo XXI y acepto, al mismo tiempo, que los ideales no están para que se cumplan, sino como referencias para que nuestra humanidad, repito una vez más, limitada, imperfecta y mortal, no se pierda en el teatro de la polis, insisto en el significado de la palabra teatro que convoca y equipara a las palabra polis y persona en un mismo escenario.
Así que con estos mimbres teóricos, nos dispusimos a construir un itinerario práctico con estructura de relato. Es decir, un relato que comenzará como empiezan los relatos clásicos, no en balde Madrid en guerra no por desconocido deja de ser un relato clásico, ESTA NOCHE ELENA HA DADO A LUZ A UN HERMOSO NIÑO. Un inicio con el nacimiento que tiene su final con la muerte, así entendimos que la guerra es una forma que a veces adquiere la vida. Y como en todo relato el final nos lleva al principio, para empezar a comprender lo que hemos leído. Por lo tanto, el primer capítulo de esta historia empieza en los Cementerios. Así nos dimos cuenta que los sublevados tenían una historia con sentido y que los republicanos solo tenían mucha voluntad pero ningún relato con sentido que ordenara la fuerza de su voluntad. En el segundo capítulo visitaríamos los testimonios actuales de los campos de batalla de entonces: El alto del leon donde empezaron de verdad las hostilidades, continuando con la visita a las instalaciones propiamente militares de la contienda en la dehesa de Navalcarbón. El tercer capítulo lo dedicaríamos al héroe más representativo de esta historia, el ya mencionado Buenaventura Durruti, visitando, al final del capítulo, el lugar donde murió: Hotel Ritz. El cuarto capítulo lo,dedicaríamos a la descripción de un paso urbano por la capital, visitando los lugares que tuvieron relación con el espiritu aniquilador del aquel momento: Salesianos-Estrecho, cine Europa, mercado Maravillas, y también con el exilio interior que aquello provocó: casa de Vicente Aleixandre.
EXPLICACIÓN DEL DOSSIER DE POESÍA DE M
Como ya he dicho en otros escritos, y como dice Juan Arnau en la cita anterior, el propósito de los poemas del dossier de M era, a nuestro entender, leerlos con atención y antelación al viaje, para después visitar los sitios que habían producido las ideas, las imágenes, las epopeyas, etc. que aparecían de forma explícita o sugerida en aquellos. Se trataba, después de leer los poemas, de pensar o volver a pensar sobre el terreno los hechos que acaecieron hace más de ochenta años. De comprobar cómo sus deslumbrantes metáforas nos acercan aquel tiempo tan remoto, con inusitada luminosidad y vigencia, a nuestro presente. La producción poética del dossier se inspira en las enormes ilusiones que despertó la proclamación de la Segunda República Española y en la colosal catástrofe que supuso el estallido de la Guerra Civil que vino a continuación. Pensar es algo mas que argumentar, tirar de los campos semánticos o filológicos, etc, pensar es también sentir: oler el aire de las tumbas de los unos y de los otros, de las fortificaciones y nidos de ametralladora del campo de batalla, de la hondura y longitud de las trincheras, pensar es tocar sus piedras y los recovecos que forman, imaginar el sentido de los sitios urbanos de la capital de entonces que perduran hoy con otro sentir. Pensar es también no solo mirar con la obcecación bovina del sabelotodo, del que está de vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte todavía. En fin, pensar es entregarte a las sensaciones básicas ante lo que se tienes delante, dejarse llevar. La experiencia del pensamiento es consustancial a eso que llamamos vida.
jueves, 2 de febrero de 2023
HEREDEROS Y ALBACEAS
Faltan dos meses para que nos encontremos en Madrid para seguir las huellas de una batalla dentro de una guerra. La batalla de Madrid como parte muy significativa de la guerra civil española. También faltan dos meses para que se cumpla el 84 aniversario del final de esa batalla que dio paso la final de esa guerra. Dos inicios de primavera bien distintos. Los entendidos en guerras dicen que los efectos psicológicos de una guerra civil duran como mínimo cien años. Las huellas físicas, dependiendo de cómo vayan trabajando esos efectos sobre el alma de los herederos y los albaceas de esas guerras, pueden durar para siempre. Por ejemplo, los campos de concentración y exterminio de la Segunda Guerra Mundial en suelo alemán. Sin embargo, menos conocidos o completos desconocidos son esos mismos campos en suelo ruso. La memoria es mas intencional que arbitraria. Las huellas visibles de una guerra siempre evocan lo peor de nuestra condición humana invisible. Y es que una guerra, derrotadas la palabras, es una lucha a muerte entre los tiburones más dotados para la depredación y también en el uso de sus bazas políticas, pues no olvidemos que la guerra es la continuación de la política, no ya con las palabras sino con las balas y bombardeos. Como todo lo inefable de la naturaleza (así la salida del sol cada mañana, o la erupción de un volcán), los tiburones humanos no hablan ni se espera que lo hagan. Depredan y aniquilan sin más (como el sol da luz y calor, o el volcán llena todo su alrededor de lava ardiente). Mejor dicho, hacen que otros depreden y aniquilen. Así somos los tiburones humanos, tenemos esos días o esos años en que dejamos claro que formamos parte de esa naturaleza inefable. Sin más.
Como todavía no se han cumplido los 100 años del fin de aquella guerra, huellas visibles y efectos invisibles estarán presentes al mismo tiempo en el alma de quienes estemos en Madrid en el inicio de esta primavera de 2023. Conviene recordar, por ello, con que palabras se inició aquella primavera de 1939 de nuestros antepasados. A destacar por su significación: es el primer documento que firma Franco con su apellido y nuevo empleo.
En el día de hoy, cautivo
y desarmado el Ejército Rojo,
han alcanzado las tropas na-
cionales sus últimos objeti-
vos militares. La guerra
ha terminado.
El Generalísimo
Franco
Burgos, 1° Abril 1939.
En nuestra primavera volverán las palabras, si son sensibles mejor que las de machaca martillo, o martillo pilón, o ideológicas, que traten de dar la réplica a las del Tiburón Vencedor. Veremos así como van los efectos invisible en su trato con las huellas visibles. Algunas de esas palabras buscarán el encuadre en sus fotos, y al revés, y estará bien que así sea. Convendría agruparlas y fijarlas a resguardo en algún sitio, para impedir que el río de la vida, que no hace falta que sea una guerra, se lleve esta experiencia por delante.
Durante estos dos meses os iré adjuntando, bajo el rótulo común de “Tras las huellas de la guerra”, hitos significativos de la misma. Cada cual, venga o no venga a Madrid a visitar los lugares donde ocurrieron los hechos, podéis hacer vuestras propias investigaciones y darlas a conocer. Todo irá en beneficio de la idea que anima el viaje, más allá de lo propiamente turístico, que también. Esa idea no es otra que comprobar que lo que leemos en los papeles o vemos en las pantallas tuvieron lugar en una tierra concreta de hoy, más allá de los papeles y las pantallas y más cerca de lo que esa tierra fue en los días que ocurrieron los hechos que nos convocan. Sentir hoy ese doble sentido o esa doble sensibilidad, papeles-pantallas y tierra concreta, le sentará bien a nuestra intrínseca e inevitable condición de herederos y albaceas de esta guerra, bien sea por acción o por omisión.Ya os adelanto que todo concluirá tomando un café de 10 pavos, 15 si lleva pastitaa, en el Hotel Ritz, antiguo hospital de sangre en la época de la guerra, lugar donde murió Buenaventura Durruti. A mi entender - después de lo que he leído sobre el asunto, incluidas las lecturas académicas de mi época de universitario - Durruti es el epítome o resumen trágico más significativo de esa colosal locura individual y colectiva que fue la guerra civil española. En el Hotel Ritz nos esperará Luis, un amable maitre del hotel, que nos dirá algunas palabras sobre las últimas horas de la vida del personaje Durruti en la habitación 212.
MARTHA GUELHORN
Les adjunto la lectura dramatizada de la presencia de la periodista Martha Guelhorn en el Madrid en guerra, que se ha celebrado en el antiguo Hotel Florida (hoy El Corte Inglés de la Plaza de Callao), donde se alojaban los corresponsales de guerra de la época.
https://www.youtube.com/live/clzy2FHUMWw?feature=share
EMOCIONES POLÍTICAS
La segunda República Española nació y murió, dando paso a la Guerra Civil, en un contexto europeo caracterizado por una sentimentalización extrema de la política (también de las artes, la filosofía, la literatura, las formas de vivir, etc.), como nunca antes se había conocido.






