viernes, 17 de abril de 2026

ERNEST HENLEY

 INVICTUS 


En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias al dios que fuere,
Por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias,
no he gemido, ni he llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror,
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.

Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve mi espalda,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

HABERMAS, IN MEMORIAM

 Ha muerto Jürgen Habermas, el filósofo alemán que formuló la “Teoría de la racionalidad comunicativa.” Es por eso que, a mi entender, viene a cuento recordarlo en estos mentideros contemporáneos de la comunicación humana que son las redes sociales.

Habermas escribe, entre otras cosas, que afirmar que el uso del lenguaje no implica el entendimiento humano es incurrir en una abismática contradicción. Entonces, ¿para que hablamos?
Para el filósofo alemán cualquier acto de habla formula de manera implícita tres presupuestos: 
1 que decimos la verdad; 
2 que decimos lo correcto dentro del marco normativo en que nos encontramos; 
3 que hablamos sinceramente.

Con la que está cayendo, que Jürgen Habermas descanse en paz.

martes, 14 de abril de 2026

BÁRBARA ALÍ

 Carta 10

No es desmalezando el bosque
como vamos a llegar a encontrarnos
es quizás caminando a tientas
lo vi en un sueño
yo iba con mi hocico inquieto
en mitad de la noche
tanteando las hojas secas
vos del otro lado
aguzabas el olfato
para alcanzar el perfume
de mi sangre caliente
ninguno de los abría los ojos para ver.
Caminar con los ojos cerrados
dicen que es la forma
en que los equilibristas
se sostienen en la cuerda floja.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 53

En una de sus “cartas a Theo”, Vincent van Goth escribe: “Si uno está bien de salud, es preciso poder vivir de un trozo de pan, trabajando toda la jomada, teniendo todavía la fuerza de fumar y de beberse un vaso, esto es necesario en esas condiciones. Y sentir, sin embargo, claramente en lo alto las estrellas y el infinito. Entonces la vida llega a ser casi fascinante. ¡Ah!, aquéllos que no creen en el sol de aquí son bien impíos.”


Aunque les parezca mentira a los lectores adultos de espíritu tribal, cuanto más se relacionan en el Club de Lectores Adultos ajenos y distintos más claramente emergen las semejanzas que nos unen. Sin embargo, casi ningún lector adulto tiene el menor interés por colocarse en una situación ideal de comunicación ni abundan quienes se esfuerzan por usar honestamente la razón pública para intercambiar argumentos racionales con los otros lectores respecto al libro que han leído.


Lo que quiero decir es que en esto de los clubs de lectores adultos, en fin de la lectura, también se cumple aquello que ya se cumple en el ámbito de lo político, lo social y lo económico, a saber, es posible —incluso probable— que nuestro país no dé para más, organizado como está como un modelo de negocio. Visto así la correlación que hay entre creer saber mucho (internet) y no aprender nada es muy alta. Pueden trasmitirte muchos datos y conocimientos vinculados a habilidades profesionales (así serás un mando intermedio) o puede que no te transmitan nada de eso (así serás un esclavo más del sistema productivo), pero en los dos casos no tendrás un carácter previo formado.


Aprender es lo que te atraviesa, lo que te construye el carácter, lo que te da una ética. Es decir, una actitud ante la muerte, el dolor y la pérdida, que son cosas para ganarte tu vida y que deberían formar parte inexcusable de cualquier diseño curricular de aprendizaje junto a las habilidades sociales y profesionales para ganarte la vida. Pero con un móvil en una mano y un perro en la otra hemos llegado a ser unos grandes ignorantes empoderados. En esas estamos, ya digo, como país no damos para más. 

miércoles, 8 de abril de 2026

JAIME SILES

 Lo real

¿Qué importa que las rosas
sean tiempo temblando?
¿Qué importa que las horas
se deshagan en vano?
Lo real es tan solo
lo que pasa a tu lado.
Lo real no es la seda.
Lo real no es el ébano
que ilumina en la noche
lo que está agonizando.
Tú eres solo una gota
de un instante lejano
de ti mismo, y tu yo,
el eco de tus pasos
que suena —¿dónde, dónde?—
cada vez más borroso,
cada vez más borrado.


CLUB DE LECTORES ADULTOS 52

 El problema de los Clubs de Lectores Adultos CLA es que solo son adultos los narradores de las lecturas que se comparten, mientras que la mayoría de los lectores que asisten siguen siendo niños muy distraídos. Saben leer únicamente de forma mecánica, esto es, como el aprendizaje propio de la alfabetización escolar primaria. Parece mentira pero muchos de los lectores que asisten a los club de lectores de adultos no tienen otra visión de la lectura narrativa que ese mecanicismo, que lo mismo les vale para leer un prospecto farmacéutico, que los apuntes tomados en clase para sacar un cinco en el examen, que leer las noticias de cada mañana para saber cómo va el mundo. Etc. En el CLA no se busca agradar a nadie ni ser complaciente con nadie; se busca ser escuchado con respeto. Aquí surge un problema etimológico, que significa ser escuchado con respeto. En una sociedad dualista (la famosa polarización política) como la nuestra que promueve la incompatibilidad de sentido y la reducción cognitiva, ese ser escuchado con respeto se traduce automáticamente como dame la razón o te corto las piernas, dicho así exageradamente. Leer una novela o un cuento requiere estar a la altura del esfuerzo intelectual que le ha llevado construirla al autor o autora de aquellos. Si no es así no saldremos de la cháchara o el cotilleo en las reuniones de los club de lectores de adultos. No se busca que el cuento o la novela tengan la misma Fe que el lector adulto tiene respecto al mundo, sino comprobar cómo la literatura da Fe de ese mismo mundo. Creyente o Lector Creativo: aprender y estar entre los otros.¿Que hacer para salir de este embrollo? El que mejor lo ha explicado ha sido, a mi entender, Richard Ford en su libro “Flores en las grietas”. Dice así: La creación literaria (Lectura y Escritura) consiste en estar en el filo peligroso de las cosas. Es por ello que El arte de la Lectura y la Escritura es débil, optativo y precario.Y el club de lectores adultos debería ser un reflejo sin complejos de esa debilidad y precariedad. Pues no hay otra forma de decir cómo es la vida, cómo el azar o el destino trata a la gente, que contando una historia. Ante la ficción, en general, no podemos decir más que sí, así es como la vida sucede. Para bien o para mal, claro está.

lunes, 6 de abril de 2026

CÉCILE COULON

 El muro 

Un cántico de nada
por esta bicicleta dormida contra un muro
sobre el que, de niño,
jugabas seguramente a andar recto,
con los brazos en cruz
como si el cielo agarrara tus dedos por cada lado,
y en la sonrisa que tu alegría y tu concentración
modificaban a medida que avanzabas,
tú no sabías todavía
que serías amado y que amarías
de las más bella de las maneras:

en silencio
para proteger aquello que es cierto.

LA OPERACIÓN

 ¡Ojalá aprenda a hablar pronto! una vez que salga de la anestesia y la operación siga el curso previsto por los doctores. Antes de la operación de garganta sabia que tenia un cuerpo como sabía que existía el planeta Plutón, a saber, porque los expertos del espacio y de la anatomía humana así se lo habían dicho. Las palabras que pronunciaba igualmente eran fruto de lo que había oído a sus padres y amigos. En fin, que sabía que era propietario de una vida que se encarnaba en su cuerpo y heredero de un mundo que lo hacía en las palabras. Me dejo dicho por escrito que si no salía vivo de la operación, no le publicara nada de lo que había escrito. Si le hago caso, el paso de su cuerpo por el mundo habrá sido en vano. No sé qué hacer.

miércoles, 1 de abril de 2026

JOHANN W. GOETHE

 Amor sin descanso

¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.

Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.

¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha…
¡Amor, tu eres esto!

LOS JUEVES, MILAGRO

 Todos los jueves se pone en la puerta del supermercado con su traje de indigente y su cartelito sujeto con las dos manos, donde aparece escrita la frase que, a su parecer, lo legitima como tal indigente: los jueves, milagro. Suele estar sentado y entre los dos pies coloca un platillo donde el cliente del supermercado si tiene a bien puede dejar unas monedas como signo de su apoyo y reconocimiento. Hasta aquí una puesta en escena, que se ha convertido en un clásico de la perfomance de la pobreza en las grandes ciudades. Dime lo que entiendes de eso que atiendes y te diré quien eres. El dinero sigue teniendo ese valor civilizatorio, si aceptamos que la hipocresía forma parte del carácter humano así en la paz como en la guerra. Ahora bien, si me atengo a los estudiantes del instituto que hay enfrente del supermercado que están sentados alrededor de una mesa que hay al lado del indigente comiendo el bocadillo de recreo, parece que no entienden nada pues atienden menos. Están a lo suyo, como no puede ser de otra manera, cumpliendo a rajatabla el mandato del artículo primero de la inexistente ley educativa. Antes de entrar al supermercado a comprar la barra diaria de pan, me coloco de forma equidistante entre el mendigo y los adolescentes por ver si el triángulo equilátero que formamos tiene alguna influencia en las conductas de quienes allí estamos. Para ello me inspiro en la figura  de la virgen de la película del mismo nombre que el rótulo del cartel del indigente, y que rodó en su día Luis García Berlanga. La película de basa en un plan: organizar una "aparición mariana", como la de Lourdes, que atraiga al turismo y a los devotos. Mi plan es que la aparición geométrica que dibuja mi presencia activa pueda atraer la atención de los despistados estudiantes en beneficio del indigente. Que imperturbable no deja de insistir con su cartel en bandolera: los jueves, milagro.


sábado, 28 de marzo de 2026

MAY SARTON

 Porque lo que más deseo es permanencia

Porque lo que más deseo es permanencia,
el largo, relajado y continuo flujo
de ríos subterráneos sin sentido,
que alimenta los paisajes áridos con su azul-
poesía, plegaria, o llámala como quieras
que libera el difícil acto del deseo
y hace al mundo entero a la vez eterno y quieto-
concentro mi mente en el trabajo diestro y el oficio,
concentro mi corazón en la amistad, ardua y ligera
contra el feroz parpadeo encendido del azar
y todas las sensaciones abiertas en un atisbo.
Oh azul Atlántida donde los marinos sueñan
a sus muchachas en la espuma y bajo las olas-
me muevo en otro rumbo. No bajaré la vista.
Porque lo que más deseo es permanencia,
lo mejor es enterrar ahora este fuego,
guardar la llama dentro, sin sentido,
donde arden y fluyen los fuegos ocultos y los ríos,
crear un mundo que sea intenso y quieto.
Llego a ti con la mirada franca.
No son horas de fuego sino años de alabanza,
la copa llena hasta el borde, completamente llena,
pero alzada en equilibrio para que ninguna gota se derrame.

KAFKA EN URGENCIAS

 Sin saber cómo y por qué una tarde del primavera la doctora K , suplente enfadada del centro de atención primaria de mi barrio, envío a mi mujer al servicio de urgencias del hospital más cercano, pues había detectado una amenaza de hospitalización debido a que sus índices de saturación respiratoria eran muy bajos. La doctora K antes de dirigirse a mi mujer pidiendo que le dijera lo que le pasaba, no quiso evitar hacernos partícipe de su enfado; tal cabreo consistía en que la habían llamado la noche anterior para que se presentara en el centro de atención primaria donde estábamos, llamada que había colmado su paciencia profesional itinerante pues era reiterativa en los últimos meses sin que ninguna autoridad sanitaria ni de otra índole le diera una explicación razonable al respecto. Mientras tanto, mi mujer no había hecho nada malo para tener que soportar semejante enfado y sus consecuencias no deseadas en forma de arresto hospitalario, tal y como le había sugerido la doctora K. Al contrario, durante la semana anterior había cumplido a rajatabla el tratamiento contra una incipiente neumonía que la doctora que la atendió le diagnosticó después de una minucioso auscultación, en ese mismo servicio de urgencias. Un tratamiento a base de antibióticos, aerosoles y demás fármacos, prescritos en los protocolos clínicos y hospitalarios para combatir los efectos nocivos de aquella. 

El caso fue que nos presentamos con la hoja que nos dio la doctora K enfadada en la sala de urgencias del hospital. No sin ocultar nuestro temor que allí mi mujer fuera hospitalizada, nada más entregar el papel de la doctora K enfadada a la funcionaria de urgencias del hospital. Casi cinco horas después, afortunadamente, mi mujer y yo pudimos comprobar que no fue así. Al parecer el enfado de la doctora K había influido en la medida de los índices de saturación respiratoria al insertarle el aparato de medición en el dedo índice de mi mujer de manera inadecuada. Aun así, al abandonar el hospital con todos los papeles en regla y la conciencia tranquila de que la incipiente neumonía de mi mujer iba camino de su desaparición, las sombras de Joseph K y Gregorio Samsa que nos habían acompañado durante todas esas largas horas de espera, todavía iban detrás en los asientos del coche en el que volvíamos de vuelta a casa.


lunes, 23 de marzo de 2026

LORD BYRON

 Canción del corsario

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!… Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido…
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame… cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!…

LA OTRA ATENCIÓN

 Esa contradicción me abruma debido a que me hace sentir que dejo de ser yo mismo. Me ocurre con frecuencia. Esta vez procuré poner otra forma de atención hacia lo que sucedía. Yo estaba mirando el vuelo de un pájaro del que me atraía su actitud de carroñero, aunque no lo era. A la mujer la vi venir como si estuviera buscando algo. Pronto advertí que era un banco de madera e hierro forjado que estaba colocado cerca de un alto ciprés, el único ser vivo que, dicen, cree verdaderamente en Dios. La mujer se sentó en el banco y miró hacia el cielo, donde el pájaro seguía simulando que era un carroñero a la busca de su festín y el ciprés señalaba la trascendencia. La mujer abrió un libro y se puso a leer. Entonces la sabiduría que esconde la vida unió sin pedirme permiso y de forma inesperada, al pájaro, al banco, al ciprés donde me apoyaba y al libro que la mujer leía entre sus manos. 


sábado, 21 de marzo de 2026

ALFONSINA STORNI

 PAZ

Vamos hacia los árboles… el sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.

YO SOY BÁSICO

 La mujer joven a la que ahora me refiero, corre por el asfalto del pueblo donde vivo con esa soltura e ímpetu que Frances Ha usa cuando la vemos correr sin justificación ni destino aparentes por las calles de Nueva York. Como esta aquella corre con el afán básico de derrochar toda la energía que le sobra por el hecho de tener poco más de veinticinco años. Como Frances Ha tiene estilo de atleta y todos lo días me saluda cuando me cruzo con ella en mi paseo matinal. En parte como homenaje a ese saludo, que no deja de ser un reconocimiento, he vuelto a ver la peli del director Noah Baumbach, “Francés Ha”, y también para seguir dándole vueltas a la frase de marras que traje a colación en la entrada anterior, “es que yo soy muy básica”. No la dicen literalmente la protagonista y sus colegas pero la peli tiene la estructura de una fábula moderna sobre la juventud, la amistad, la ambición, la lealtad y el optimismo. Vamos, lo básico para transitar, sin tener que pensar en el suicido, entre los 18, mayoría de edad, hasta los 27, las edad del club de los suicidas famosos. Frances y sus amigos tienen 27 años, año arriba año abajo. El espectador los conoce en ese momento en que ve que no quieren suicidarse, pero también no quieren seguir siendo unos tipos básicos. Frances, a pesar de su sentimiento post básica, intenta cumplir su sueño de ser bailarina en una compañía de danza de Nueva York. Vive con su mejor amiga Sophie, y disfruta básicamente de la vida con alegría y despreocupación, pese a que desea mucho más de lo que tiene y su espíritu inocente y básico no es precisamente ideal para sobrevivir en la jungla neoyorquina. Pero ahí la dejamos, corriendo y dispuesta a sobrevivir con éxito en la capital americana. Mientras tanto la de mi pueblo sigue corriendo cada mañana sin temor a que algún depredador le surja en el camino y le interrumpa su alegría de vivir.


miércoles, 18 de marzo de 2026

MANUEL GARCÍA

 LA GRAN CIUDAD

Berlín no es la ciudad, es una herida
que duele, es una llama no apagada.
Si miras bien, mortal, verás en cada
piedra la sombra de otra detenida.

El hombre es hombre y, por lo tanto, olvida
y vuelve a construir y, en su jornada,
donde hubo ruinas pone nueva vida
y pone ruinas donde no hubo nada.

El hombre empuja, rompe, salta, siente,
construye, vibra, sueña, cruje, estalla,
y en ese hueco pone la simiente

donde ayer solo cupo la metralla.
Berlín no es la ciudad, es la siguiente
espiga tras el campo de batalla.

ETERNO RETORNO

Una de las cosas que tiene hacer el mismo recorrido a pie, cada mañana, es que se puede experimentar esa frase tan popular y  tan nietzscheana. Me refiero, como no, al dictum del filósofo alemán sobre el eterno retorno, que le sirvió para reflexionar sobre el paso del tiempo en una época en la que Fe en el progreso era indiscutible. Hay un puñado de tipos que cada mañana me encuentro, con escasas variaciones, en los mismos sitios del camino. No los quiero ver - o me cuesta hacerlo, por mas voluntad que le eche al asunto - como eslabones repetidos de una escalera infinita hacia el más allá, donde los predicadores del progreso vaticinan que se encuentra la tierra prometida exenta de conflictos y otras maldades humanas. Los veo más bien como apologetas silenciosos del eterno retorno.

Uno de esos tipos es el vigilante de las cámaras del supermercado, epítome bien acabado, pienso yo, del eterno retorno. Aparentemente ve siempre lo mismo y a los mismos. Y sin embargo él se ve así mismo como el mejor vigilante de todo el progreso que cabe en esa forma eterna de repetición. Lo veo cada mañana al entrar a comprar el pan, a la vuelta de la caminata, y parece un tipo básico para el puesto que le han encomendado. Hoy se oye con orgullo, como un mantra, la expresión “es que yo soy muy básico”, lo cual me hace pensar que el mundo se ha simplificado o que el humano se ha infantilizado. Lo primero me cuesta creerlo, dado como va eso que para resumir llaman la geopolítica, disciplina de la que junto al fútbol, paradogicamente, mas se habla en todos los foros de dentro y fuera de las redes sociales. 

lunes, 16 de marzo de 2026

LUCIANA REIF

 Voy construyendo la soledad

como un galope, soy
Juana de Arco,
bella y majestuosa
arriba de mi caballo.
Alrededor mueren
y renacen los hombres,
no es su amor lo que me hace
valiente, es ser quien soy
a pesar de ellos, conservar en mi centro un corazón
capaz de dar batalla.

LA VIDA SABIA

 La vi venir hacia donde yo estaba parado mirando el vuelo de un pájaro que me llamaba su atención, pues no siendo una carroñera lo parecía. Son situaciones que se repiten, pero yo siempre imagino con temor que la improbable carroñera está esperando que me descuide para abalanzarse sobre mi. A la mujer la vi venir, digo, despacio como si estuviera buscando algo. No era el pájaro que atraía solo mi atención, era, también, lo tenia detrás de mi, un banco de madera e hierro forjado que estaba colocado al lado de un árbol, un alto ciprés creo. La mujer se acercó donde yo estaba, yo me aparté unos metros y ella se sentó en al banco. Miro hacia el cielo donde el pájaro seguí simulando que era un carroñero a la busca de su festín. La mujer abrió el libro y se puso a leer por la página donde lo había dejado. Yo me apoyé en el árbol y aunque pudiera parecer improbable - como que el pájaro que recaba mi atención fuera un carroñero - sí nos atenemos a cómo nos tratan con sus obscenas palabras los adictos a los medios de desinformación, la sabia placidez que tiene la vida surgió de forma inesperada entre el banco donde se había sentado la mujer, el árbol donde me apoyaba y el libro que aquella tenía entre sus manos. 

viernes, 13 de marzo de 2026

ALFONSO ARMADA

 DIARIO DE NOCHE

La noche del solsticio

llegó preñada de barcas iluminadas,

no de una certeza más

de la señal injusta de vivir.

Una estrella

abierta como un bar íntimo para cada hombre.

OBVIEDAD

 El pueblo donde vivo está situado en la falda de una montaña que debe tener algo más de mil quinientos metros de altura sin llegar a los dos mil. Y debe ser así desde el último movimiento geológico hace muchos miles de años. De otra parte el tiempo dentro del cual está enmarcada nuestra vida está dividido convencionalmente en veinticuatro horas. Lo que quiero decir con ello es que mi vida, y por extensión nuestras vidas, se encuentran encuadradas en dominios espacio temporales estables. Y esto es lo que percibo cada mañana cuando me hago mi caminata. Una forma de percibir a la que se acopla una forma de atención a lo que me voy encontrando en el camino. Ni que decir tiene que esa percepción y esa atención se encuentran enmarcadas también dentro de sus dominios espacio temporales. Y, por supuesto, las palabras que traten de dar cuenta de lo que percibo y en lo que me fijo. Todo esto parece una obviedad que no haría falta mencionar, pero la experiencia me dice lo contrario. Ni somos conscientes del paradigma espacio temporal en el que vivimos, ni, menos aún, del de las palabras que utilizamos para movernos por donde sea que transite nuestra vida. El resultado de todo es la incomunicación existente, que es más hiriente cuando todo el mundo no deja de hablar tiñendo sus palabars con una obviedad absoluta.

miércoles, 11 de marzo de 2026

IDA VITALE

 ACCIDENTES NOCTURNOS

Palabras minuciosas, si te acuestas
te comunican sus preocupaciones.
Los árboles y el viento te argumentan
juntos, diciéndote lo irrefutable
y hasta es posible que aparezca un grillo
que en medio del desvelo de tu noche
cante para indicarte tus errores.
Si cae un aguacero, va a decirte
cosas finas, que punzan y te dejan
el alma, ay, como un alfiletero.
Sólo abrirte a la música te salva:
ella, la necesaria, te remite
un poco menos árida a la almohada,
suave delfín dispuesto a acompañarte,
lejos de agobios y reconvenciones,
entre los raros mapas de la noche.
Juega a acertar las sílabas precisas
que suenen como notas, como gloria,
que acepte ella para que te acunen,
y suplan los destrozos de los días.

INDECISIÓN

 Hoy cambié el recorrido de mi paseo mañanero por acompañar a mi mujer, que le molestan los ruidos automovilísticos del recorrido que hago solo habitualmente. Ciertamente hay menos ruido y nulas probabilidades de que te topes con un control de la guardia de tráfico, que últimamente tiene un afán de productividad inusitado. Sin ir más lejos, el día anterior me topé con unos de esos controles policiales que colapsan el tráfico en una de las rotondas que hay en mi recorrido andarín habitual. Pasé de largo. Pero luego me enteré en la frutería, que el mencionado control era para averiguar en qué estado de actualidad se encontraban las iTV de los automóviles que por allí pasaban. La presencia de toda esa algaravía me sacó de lo que se había instalado en mi mente nada mas comenzar a caminar. En la noche anterior había visto la película “Tal como éramos”, de Sidney Pollack, que sitúa la acción narrativa en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando 

EE UU está a punto de entrar en la contienda. Y lo que ocupo mi mente fue aquello del eterno retorno en nuestras vidas. Hoy como ayer la guerra llama a la puerta de nuestras cómodas vidas, y lo hace a través de los chismes electrónicos que jalonan nuestros confortable patrimonio hogares. Hoy como ayer existen tipos como Hubbell Gardiner, chico guapo e inteligente que le gusta disfrutar de la vida antes que comprometerse en la solución de sus injusticias. Y como Katie Morosky, que es una chica inteligente que tiene unos ideales muy claros sobre un mundo mejor y más justo para todos, y lucha por ellos sin esconderse ni venirse abajo en un sitio en el que nadie piensa como ella. A los metros de la rotonda donde se encontraba la algaravía, dudé entre permitirme seguir siendo feliz con mis ensoñaciones con la peli Hubbell y Katie, o interesarme por lo que estaba ocurriendo en el control de la policía. Si seguía lo primero cabía la posibilidad que hiciera una comparativa con la situación geopolítica presente y mi euforia cinematográfica descendiera apreciablemente. Si optaba por la segunda opción, me acabaría metiendo de coz y hoz en la sordidez de la actualidad cotidiana doméstica. 

martes, 10 de marzo de 2026

MARÍA ÁNGELES MAESO

 No ha sido un mal sueño mal atado

en una cuerda de ciegos, solo
son noches en las que no se ve
quién va delante y quien va detrás.
Supones que has aplastado algo,
un puñado de paja o un pequeño
animal que ha hecho temblar al coche.
Pasada la curva, vuelves a la mancha,
para oírte repetir que ira o saña
están descartadas, pero la mosca
que zumbó sobre Duras te alcanza:
La muerte de cualquiera es la muerte entera.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 51

 Nosotros los estupendos tenemos que ser performativos, porque sino perderíamos la sensación de ser estupendos, ya que en el fondo del fondo de nosotros no hay nada más que nuestra condición de ser per1formativo, a saber,  hablar y hacer y ser estupendas. Sea todo para salvar nuestro colosal Ego - inasequible a cualquier horizonte de inteligibilidad que no sea el mismo Ego - en conversaciones vistosas: esas simetrías con apariencia de orden en el uso de las palabras que tanto nos embelesan. Dilema contemporáneo: no me confundan que te escuchen con que te adulen. Lector callado o lector conversador, sitiados por esa marea de consumidores charlares y cotillas de todo lo que se mueve. Cuál es la legitimidad del lector callado para hablar entre los conversadores. 

Si no podemos cambiar el rumbo del mundo: 

*No nos aliniemos de inmediato con nuestra tribu para tener garantizado el disparo contra el enemigo nada más levantarnos. Ya sabemos que a nuestra proverbial cobardía y comodidad le sienta mejor siempre disparar, sin arriesgar cada mañana, contra un sátrapa o contra lo que sea que tenga su forma o estructura. 

*Aliniémonos a favor de la jodida incomodidad de tratar de entenderse entre los iguales que son a su vez los distintos en la misma comunidad democrática. *Cambiemos al menos la forma de hablar de aquel rumbo, y dejemos de estar siempre aupados a la grupa de las dicotomías intratables que solo piensan en aniquilar al contrario. 

*Cambiemos, en fin, la forma de conversar para entender lo que nos pasa, que no es otra cosa, como dijo el filósofo, que no sabemos lo que nos pasa en esa deriva en la que nos encontramos. 

viernes, 6 de marzo de 2026

ROBERT W. SERVICE

 LOS HOMBRES QUE NO ENCAJAN


Hay una raza de hombres que no encajan, 
una raza que no puede quedarse quieta; 
así que rompen los corazones de sus parientes y amigos, 
y vagan por el mundo a su antojo. 
Recorren los campos y vagan por las aguas, 
y escalan la cima de la montaña; 
suya es la maldición de la sangre gitana, 
y no saben descansar.

Si simplemente siguieran rectos, podrían llegar lejos; 
son fuertes, valientes y leales; 
pero siempre están cansados de lo que es, 
y quieren lo extraño y nuevo. 
Dicen: "¡Si pudiera encontrar mi ritmo adecuado, 
qué huella tan profunda dejaría!" 
Así que cortan y cambian, y cada nuevo movimiento 
es solo un nuevo error.

Y cada uno olvida, mientras se desnuda y corre 
con paso brillante y caprichoso, 
que son los constantes, tranquilos y laboriosos los 
que ganan en la carrera de la vida. 
Y cada uno olvida que su juventud ha huido, 
olvida que su mejor momento ha pasado, 
hasta que un día se yergue, con una esperanza muerta, 
al fin bajo el resplandor de la verdad.

Ha fracasado, ha fracasado; ha perdido su oportunidad; 
ha hecho las cosas a medias. 
La vida le ha dado una buena broma, 
y ahora es momento de reír. 
¡Ja, ja! Es uno de la Legión Perdida; 
nunca estuvo destinado a ganar; 
es una piedra rodante, y lo lleva en la sangre; 
es un hombre que no encaja.

DISTANCIA 2

Creo que es Kant, en “la crítica del juicio”, quien trata la distancia como la condición de posibilidad del respeto entre las relaciones que mantiene los seres humanos. Y no tan humanos añadiría yo. La experiencia diaria de caminar hace que viva con plena conciencia esta experiencia de la distancia y que pueda observar la contraria, la del ser humano que no procede de esa distancia sino de la multitud, dentro de la cual, como todo el mundo sabe, la distancia brilla por su ausencia. La multitud más que un concepto, es una experiencia moderna, que no existían en la época de Kant, pero que en sus reflexiones intuyó de forma luminosa. El Sapere aude, atrévete a pensar por ti mismo, ya preludia esa distancia que el pensamiento de todo ser humano debe tener respecto al de sus iguales. Efectivamente, la distancia de la que hablaba en la anterior entrada es más una cuestión mental que física. No es tanto que treinta alumnos más un profesor sean una multitud dentro de un aula, es más bien la incapacidad de tratar con el Sapere aude kantiano tanto por parte del profesor como de los alumnos, lo que hace que el aula se convierta en un gallinero. 


Al poco de empezar a caminar me llamó un amigo por teléfono. Me   proponía ir a comer juntos a un restaurant que él conocía bien. Yo le pregunté, antes de decir que sí, si el restaurant era también conocido por la multitud. No demasiado, me respondió. Lo que sí es conocido, y mucho, son los alrededores que forman parte de uno de los mayores lugares de recreo de la multitud, hasta el punto que según que días cortan el tráfico rodado de acceso muchos kilómetros antes.


miércoles, 4 de marzo de 2026

WILLIAN GONZÁLEZ

 EL SALARIO DEL MIEDO


Si matar fuese (como dicen) un
desliz, una tarea fácil, nadie
dedicaría el tiempo al mal oficio.
No caigan en la trampa,
el asesino a sueldo
no cobra por el acto de matar,
ingresa su dinero por el miedo,
por el milisegundo de la bala
atravesando el cráneo de la víctima,
por la vigilia que llega después
envuelta entre fantasmas y tormentos,
por la maldita adrenalina, el aura
del instante oportuno: el dulce charco
de sangre que se forma y nadie lava,
la silueta del cuerpo repintado
indicando que ahí paró su música
un corazón humano.

DISTANCIA 1

 La escena se repite cada mañana cuando salgo a hacer la caminata diaria. Al llegar a la altura del instituto, que se encuentra en mi recorrido, es la hora del recreo. Por la parte delantera, es decir, la oficial de entrada del instituto, toda la muchachada, institucionalmente conocida como el alumnado, se apelotona en sus alrededores en diferentes formas y coloridos. No sabría distinguir en qué medida las primeras son dominantes sobre los segundos, o al revés. Por la parte trasera, algunos profesores, pienso que deben ser profesores, charlan y fuman sin parar con su habitual tonalidad y coloración gris de funcionarios, sin que pueda distinguir por sus ademanes y vestimenta quienes tienen plaza fija en el instituto y quienes están de paso. Lo que sí me parece es que todos conversan ajenos a lo que ocurre en el otro lado. La estampa representa con acierto el estado actual del modelo educativo. Los que van a aprender y los que van a enseñar, en cuanto suena la campana, se colocan de tal manera que el aprender y el enseñar van por su lado y no conectan. Da la impresión que toman aliento para cuando vuelva a sonar la campana, y se encuentren de nuevo en el aula para llevar a cabo el fatigoso trabajo diario de tener que aguantarse los unos a los otros, y viceversa, durante el resto de la mañana. Me cuesta entender, cuando me detengo a observar a los de la entrada oficial del instituto y a los de la de servicio, que aprender y enseñar sean oficios tan fatigosos entre aquellas cuatro paredes. Pero cada mañana esa distancia, con sus peculiaridades diarias, me acerca a la convicción de que no es algo que tenga que ver con las diferencias entre esos alumnos y aquellos profesores, sino con que alumnos y profesores son irreductiblemente diferentes, lo que hace no sólo que la distancia se mantenga en los términos que percibo, sino que crezca sin parar debido a ellos mismos hasta convertirse en algo esencial. 

viernes, 27 de febrero de 2026

MARÍA MORENO

 DESDE EL POTRERO (haikus criollos)


En su nido

enardecida por la promesa

de un encuentro cercano

a orillas de esta luna.

**

Al orden calma o perpleja

vaivén de espigas

su mente obliga

y siempre es mejor olvidar..

**

Oscura percepción del espacio

hambrea pero conmueve

detonada

en su afán meticuloso

de reinventarse.


SABER VOLVER A CASA

 Parece que ha dado la vuelta al mundo aún a sabiendas, mira que se lo recuerdo, que no hay ninguna ley que le obligue a viajar, como él dice. Yo lo llamo a conquistar. No obstante cada fin de semana hace lo mismo: el jueves empieza a preparar la maleta o la mochila, depende de su estado de ánimo, y el viernes se va. Le repito que tiene perfecto derecho a no ir a ninguna parte, pero él erre que erre, sale a la calle para emular la epopeya de Ulises. El otro día me confesó que se va para aprender a saber volver  a casa, sin culpa, y que yo no tengo ni puta idea lo que significa vivir con esa irrealidad cada hora.


jueves, 26 de febrero de 2026

KENNETH REXROTH

 

El cometa Halley

Cuando en tu madurez
El gran cometa venga nuevamente
Recuérdame: un niño despierto
Una noche de verano,
Junto a mi pequeña cama
Mirando esa estrella de pelo largo
Hace ya muchos años.
Ve hacia la oscuridad y mira
Su penacho sobre el agua
Derramándose en la noche líquida,
Y piensa que la vida y la gloria
Se agitaron alguna vez en mi sangre,
Al igual que para los que se fueron
Antes que yo, pequeñas gotas
De ese río de billones de años de largo
Que fluye ahora por tus venas.

LA FOTO

 Desde que hace años nos dejó la abuela, no he tenido la oportunidad de comentarlo con mi familia. El caso fue que el día que instalaron su cadáver en el tanatorio, mi hermano quiso hacerle la ultima foto y yo me opuse rotundamente. Lo que a continuación vino fue el enfrentamiento entre los dos, en medio de la sala de espera del tanatorio. Al hacerle la foto mi hermano mayor me respondió que pretendía llevarse el último recuerdo de su abuela preferida. Me parecía, le contesté, una indecencia moral: confundir, cámara en mano, el tamaño verdadero de las personas y las cosas que corresponden a la vida con el que es propio de la muerte. Ante el cadáver de la abuela cada uno es del tamaño que lo ve con sus propios ojos, hablé en voz alta antes de abandonar el tanatorio.

martes, 24 de febrero de 2026

VITA SACKVILLE WEST

 SELECCIÓN



Teníamos un jardín en la colina,


Plantamos rosas y narcisos,


las flores que cantan los poetas ingleses,


y aguardamos la gloria primaveral.


Plantamos malvarrosas amarillas


y humildes variedades dulzonas


y aguileñas en carnaval


y soñábamos con el festival del estío.


Y que el otoño no se quedase atrás,


como heredero del sol veraniego,


recubriendo su leonada cabeza


con amapolas y enredaderas escarlatas.


Esperamos que crecieran todas ellas


plantamos hileras ornamentales


y lavandas y borrajas azules


Ay, esperamos tú y yo


pero sólo el amor creció.

UNA CAJA DE CERILLAS

 EL ESPINOSO ASUNTO DE LA REPRESENTACIÓN 

Pudiera parecer al lector que en la novela “Una caja de cerillas”, de Nicholson Baker, el narrador Emmet y sus personajes tienen capacidad de hablar de todo, y, por tanto, no hay ninguna razón para que hablen de lo que quieren. Será una mala intuición.


La narrativa - “una caja de cerillas” es una obra narrativa - es una representación de lo que Emmet conoce con el nombre de mundo  o vida, cuya único valor, utilidad y belleza depende de la potencia con que nos haga penetrar en eso que él llama su mundo o su vida. De otro modo sería un sistema como cualquier otro para dormir como benditos. En último sentido puede decirse que la narrativa de Emmet en “una caja de cerillas” no está en condiciones de mentir, a pesar de que la ilumine solo con cerillas y a horas intempestivas de la madrugada, lo que equivale a decir que las reglas de su representación son tan rigurosas como rigurosos son los sueños, las fantasías, la riqueza, la pobreza y la muerte. Si Emmet al escribir “una caja de cerillas” inmerso voluntariamente en la obscuridad, vulnera aquello de lo que parte (su vida o su mundo) de forma que se vuelva irreconocible, el lector tendrá ante sí una escritura opaca, desligada de todo y cuya estructura es igual que la del pozo cuando atrae hacia su abismo. Y al parecer no es así lo que experimenta el lector con su lectura.


Todos reconocemos a la obscuridad, por resumir, como la cara oculta de la luz, y también reconocemos que algo ocurre y puede, por tanto, ser conocido cuando aparentemente nada ocurre. Según las cosmogonías arcaicas, el sol tiene un recorrido diurno que va de este a oeste, pero en horario nocturno desanda ese mismo camino para refugiarse «en las profundidades de la 

sagrada y oscura Noche», donde habitan «su madre, su esposa y sus queridos hijos». La representación, pues, solo puede moverse en el espacio entre lo que reconocemos y lo que conocemos. Esto es importante tenerlo en cuenta: hoy podemos hacer lo que queramos, cierto, pero no podemos querer (amar) todo lo que hacemos.


Emmet no habla, como pudiera creerse, de lo que sabe cuando se levanta y se pone en pie alumbrado solo por una cerilla. Única Luz que ilumina la lucha que mantiene entre su voluntad de querer hacer y su capacidad de amar lo que hace. 


Emmet no deja de ser el narrador de esta historia y el personaje principal de la misma. Y a los personajes les pasa, como a las personas, que no lo saben todo ni de sí mismos ni de lo que los rodea, O no saben lo suficiente, o no lo saben en absoluto. Pero, atención, al lector pudiera parecerle que Emmet es un narrador circense o saltimbanqui, de esos que te ofrecen un potingue de crecepelo en las ferias populares o te invitan - pasen y vean - al espectáculo más inaudito: la mujer barbuda. Debido a nuestra experiencia lectora sabemos que no es así.


Si Emmet, y sus personajes, no saben de sí mismos para que aquel trabaje con su tema, parece plausible que se trate que hable alguien más que Emmet y sus personajes. Que hablen sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc. Tengamos en cuenta como lectores que las novelas hablan de “temas” no de personajes y que los personajes no tienen la misión de parecerse a nadie, sino la de transportar una intención, un sentido. Y para esta misión tan válidos pueden ser Claire, Henry y Phoebe como los calcetines y la hormiga Fidel…etc


Cabe pensar que Emmet es consciente que su familia saben poco de sí mismos y del mundo de las cosas que comparten en casa: el tema que a él le interesa.Así intenta que hablen las cosas mismas para alcanzar la intención que originó el relato. En esta tesitura, Emmet tiene dos caminos: la utilización del Diálogo, marcando efectos y silencios, marcando la dirección de la ignorancia de los personajes y situando al lector ante la pregunta comprometida en el tema, o servirse de la Descripción para introducir lo que no está suficientemente sabido y que se añadirá a lo que hasta ese momento se ha sabido o se puede saber.


De los personajes con alma ya sabemos cómo se comportan para hacer visible o audible su existencia. Valga decir que la intención Emmet con su novela “una caja de cerillas” es averiguar lo que un personaje objetivo puede decir para mostrar que existe. Pues hay un diferencia fundamental entre que Emmet me hable de sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc., a que el lector vea los calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel,…

viernes, 6 de febrero de 2026

JULIO CORTÁZAR

 Soneto gótico

Esta vernácula excepción nocturna,
este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna.

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espasmo catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 50

 La escuela de niños y el club de lectura de adultos son dos de las causas más nobles de la experiencia humana. También dos formas insuperables de poder habitar el latido de una comunidad. Ahora bien, para superar su imperfección hay que subrayar su nobleza dentro de la corrupción tumultuosa de las sociedades a las que pertenecen. Sociedades como las actuales, que estando informadas de todo pierden la claridad de lo fines de por que hay que ir a la escuela y al club de lectura. Pues se preguntan, ¿para que ir a la escuela si nunca va a estar la altura de la información que poseemos en los chismes que mis papás me ponen en la mano al mismo tiempo que el biberón?; y si voy al club de lectura es para vomitar “todo lo que sé”. Faltaría mas