viernes, 6 de marzo de 2026

DISTANCIA 2

Creo que es Kant, en “la crítica del juicio”, quien trata la distancia como la condición de posibilidad del respeto entre las relaciones que mantiene los seres humanos. Y no tan humanos añadiría yo. La experiencia diaria de caminar hace que viva con plena conciencia esta experiencia de la distancia y que pueda observar la contraria, la del ser humano que no procede de esa distancia sino de la multitud, dentro de la cual, como todo el mundo sabe, la distancia brilla por su ausencia. La multitud más que un concepto, es una experiencia moderna, que no existían en la época de Kant, pero que en sus reflexiones intuyó de forma luminosa. El Sapere aude, atrévete a pensar por ti mismo, ya preludia esa distancia que el pensamiento de todo ser humano debe tener respecto al de sus iguales. Efectivamente, la distancia de la que hablaba en la anterior entrada es más una cuestión mental que física. No es tanto que treinta alumnos más un profesor sean una multitud dentro de un aula, es más bien la incapacidad de tratar con el Sapere aude kantiano tanto por parte del profesor como de los alumnos, lo que hace que el aula se convierta en un gallinero. 


Al poco de empezar a caminar me llamó un amigo por teléfono. Me   proponía ir a comer juntos a un restaurant que él conocía bien. Yo le pregunté, antes de decir que sí, si el restaurant era también conocido por la multitud. No demasiado, me respondió. Lo que sí es conocido, y mucho, son los alrededores que forman parte de uno de los mayores lugares de recreo de la multitud, hasta el punto que según que días cortan el tráfico rodado de acceso muchos kilómetros antes.