No ha sido un mal sueño mal atado
en una cuerda de ciegos, soloson noches en las que no se ve
quién va delante y quien va detrás.
Supones que has aplastado algo,
un puñado de paja o un pequeño
animal que ha hecho temblar al coche.
Pasada la curva, vuelves a la mancha,
para oírte repetir que ira o saña
están descartadas, pero la mosca
que zumbó sobre Duras te alcanza:
La muerte de cualquiera es la muerte entera.
