UNA SEÑORA VIEJA Y GORDA
Mi destino
es una señora vieja y gorda.
Yo quería que fuera
como un caballito de mar
o un pintalabios rojo de Bourjois.
Por eso, ahora que no tengo miedo,
tomo lentamente y descalza
la autopista del este.
No puedo tropezarme con ella.
Aún no estoy preparada.
