viernes, 27 de febrero de 2026

MARÍA MORENO

 DESDE EL POTRERO (haikus criollos)


En su nido

enardecida por la promesa

de un encuentro cercano

a orillas de esta luna.

**

Al orden calma o perpleja

vaivén de espigas

su mente obliga

y siempre es mejor olvidar..

**

Oscura percepción del espacio

hambrea pero conmueve

detonada

en su afán meticuloso

de reinventarse.


SABER VOLVER A CASA

 Parece que ha dado la vuelta al mundo aún a sabiendas, mira que se lo recuerdo, que no hay ninguna ley que le obligue a viajar, como él dice. Yo lo llamo a conquistar. No obstante cada fin de semana hace lo mismo: el jueves empieza a preparar la maleta o la mochila, depende de su estado de ánimo, y el viernes se va. Le repito que tiene perfecto derecho a no ir a ninguna parte, pero él erre que erre, sale a la calle para emular la epopeya de Ulises. El otro día me confesó que se va para aprender a saber volver  a casa, sin culpa, y que yo no tengo ni puta idea lo que significa vivir con esa irrealidad cada hora.


jueves, 26 de febrero de 2026

KENNETH REXROTH

 

El cometa Halley

Cuando en tu madurez
El gran cometa venga nuevamente
Recuérdame: un niño despierto
Una noche de verano,
Junto a mi pequeña cama
Mirando esa estrella de pelo largo
Hace ya muchos años.
Ve hacia la oscuridad y mira
Su penacho sobre el agua
Derramándose en la noche líquida,
Y piensa que la vida y la gloria
Se agitaron alguna vez en mi sangre,
Al igual que para los que se fueron
Antes que yo, pequeñas gotas
De ese río de billones de años de largo
Que fluye ahora por tus venas.

LA FOTO

 Desde que hace años nos dejó la abuela, no he tenido la oportunidad de comentarlo con mi familia. El caso fue que el día que instalaron su cadáver en el tanatorio, mi hermano quiso hacerle la ultima foto y yo me opuse rotundamente. Lo que a continuación vino fue el enfrentamiento entre los dos, en medio de la sala de espera del tanatorio. Al hacerle la foto mi hermano mayor me respondió que pretendía llevarse el último recuerdo de su abuela preferida. Me parecía, le contesté, una indecencia moral: confundir, cámara en mano, el tamaño verdadero de las personas y las cosas que corresponden a la vida con el que es propio de la muerte. Ante el cadáver de la abuela cada uno es del tamaño que lo ve con sus propios ojos, hablé en voz alta antes de abandonar el tanatorio.

martes, 24 de febrero de 2026

VITA SACKVILLE WEST

 SELECCIÓN



Teníamos un jardín en la colina,


Plantamos rosas y narcisos,


las flores que cantan los poetas ingleses,


y aguardamos la gloria primaveral.


Plantamos malvarrosas amarillas


y humildes variedades dulzonas


y aguileñas en carnaval


y soñábamos con el festival del estío.


Y que el otoño no se quedase atrás,


como heredero del sol veraniego,


recubriendo su leonada cabeza


con amapolas y enredaderas escarlatas.


Esperamos que crecieran todas ellas


plantamos hileras ornamentales


y lavandas y borrajas azules


Ay, esperamos tú y yo


pero sólo el amor creció.

UNA CAJA DE CERILLAS

 EL ESPINOSO ASUNTO DE LA REPRESENTACIÓN 

Pudiera parecer al lector que en la novela “Una caja de cerillas”, de Nicholson Baker, el narrador Emmet y sus personajes tienen capacidad de hablar de todo, y, por tanto, no hay ninguna razón para que hablen de lo que quieren. Será una mala intuición.


La narrativa - “una caja de cerillas” es una obra narrativa - es una representación de lo que Emmet conoce con el nombre de mundo  o vida, cuya único valor, utilidad y belleza depende de la potencia con que nos haga penetrar en eso que él llama su mundo o su vida. De otro modo sería un sistema como cualquier otro para dormir como benditos. En último sentido puede decirse que la narrativa de Emmet en “una caja de cerillas” no está en condiciones de mentir, a pesar de que la ilumine solo con cerillas y a horas intempestivas de la madrugada, lo que equivale a decir que las reglas de su representación son tan rigurosas como rigurosos son los sueños, las fantasías, la riqueza, la pobreza y la muerte. Si Emmet al escribir “una caja de cerillas” inmerso voluntariamente en la obscuridad, vulnera aquello de lo que parte (su vida o su mundo) de forma que se vuelva irreconocible, el lector tendrá ante sí una escritura opaca, desligada de todo y cuya estructura es igual que la del pozo cuando atrae hacia su abismo. Y al parecer no es así lo que experimenta el lector con su lectura.


Todos reconocemos a la obscuridad, por resumir, como la cara oculta de la luz, y también reconocemos que algo ocurre y puede, por tanto, ser conocido cuando aparentemente nada ocurre. Según las cosmogonías arcaicas, el sol tiene un recorrido diurno que va de este a oeste, pero en horario nocturno desanda ese mismo camino para refugiarse «en las profundidades de la 

sagrada y oscura Noche», donde habitan «su madre, su esposa y sus queridos hijos». La representación, pues, solo puede moverse en el espacio entre lo que reconocemos y lo que conocemos. Esto es importante tenerlo en cuenta: hoy podemos hacer lo que queramos, cierto, pero no podemos querer (amar) todo lo que hacemos.


Emmet no habla, como pudiera creerse, de lo que sabe cuando se levanta y se pone en pie alumbrado solo por una cerilla. Única Luz que ilumina la lucha que mantiene entre su voluntad de querer hacer y su capacidad de amar lo que hace. 


Emmet no deja de ser el narrador de esta historia y el personaje principal de la misma. Y a los personajes les pasa, como a las personas, que no lo saben todo ni de sí mismos ni de lo que los rodea, O no saben lo suficiente, o no lo saben en absoluto. Pero, atención, al lector pudiera parecerle que Emmet es un narrador circense o saltimbanqui, de esos que te ofrecen un potingue de crecepelo en las ferias populares o te invitan - pasen y vean - al espectáculo más inaudito: la mujer barbuda. Debido a nuestra experiencia lectora sabemos que no es así.


Si Emmet, y sus personajes, no saben de sí mismos para que aquel trabaje con su tema, parece plausible que se trate que hable alguien más que Emmet y sus personajes. Que hablen sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc. Tengamos en cuenta como lectores que las novelas hablan de “temas” no de personajes y que los personajes no tienen la misión de parecerse a nadie, sino la de transportar una intención, un sentido. Y para esta misión tan válidos pueden ser Claire, Henry y Phoebe como los calcetines y la hormiga Fidel…etc


Cabe pensar que Emmet es consciente que su familia saben poco de sí mismos y del mundo de las cosas que comparten en casa: el tema que a él le interesa.Así intenta que hablen las cosas mismas para alcanzar la intención que originó el relato. En esta tesitura, Emmet tiene dos caminos: la utilización del Diálogo, marcando efectos y silencios, marcando la dirección de la ignorancia de los personajes y situando al lector ante la pregunta comprometida en el tema, o servirse de la Descripción para introducir lo que no está suficientemente sabido y que se añadirá a lo que hasta ese momento se ha sabido o se puede saber.


De los personajes con alma ya sabemos cómo se comportan para hacer visible o audible su existencia. Valga decir que la intención Emmet con su novela “una caja de cerillas” es averiguar lo que un personaje objetivo puede decir para mostrar que existe. Pues hay un diferencia fundamental entre que Emmet me hable de sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc., a que el lector vea los calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel,…

viernes, 6 de febrero de 2026

JULIO CORTÁZAR

 Soneto gótico

Esta vernácula excepción nocturna,
este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna.

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espasmo catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 50

 La escuela de niños y el club de lectura de adultos son dos de las causas más nobles de la experiencia humana. También dos formas insuperables de poder habitar el latido de una comunidad. Ahora bien, para superar su imperfección hay que subrayar su nobleza dentro de la corrupción tumultuosa de las sociedades a las que pertenecen. Sociedades como las actuales, que estando informadas de todo pierden la claridad de lo fines de por que hay que ir a la escuela y al club de lectura. Pues se preguntan, ¿para que ir a la escuela si nunca va a estar la altura de la información que poseemos en los chismes que mis papás me ponen en la mano al mismo tiempo que el biberón?; y si voy al club de lectura es para vomitar “todo lo que sé”. Faltaría mas

miércoles, 4 de febrero de 2026

LUCERO VELASCO

 LA SAL DE LA TIERRA

Reaparecemos al fondo del vaso,
las arrugas se nos enredan por el rostro.
Alguien barre.
Es de mañana y, por una hora o dos,
nadie es mucho más
que su aliento en el vidrio
o el mango de la escoba.

EXILIO LINGÜÍSTICO

 Todo va muy rápido debido a las redes sociales y por ello se envejece antes, lo que hace que la gente tenga prisa por seguir apareciendo joven. Para ello más vale tener a mano una imagen rápida,  antes que saber manejar lentamente mil palabras.  Y es que Baudelaire describió la vida humana como islotes de horror en un océano de hastío. En esas estamos. El caso es que estoy pensando exiliarme lingüísticamente. El idioma español se ha contaminado de horror y hastío, y no hay manera de encontrar un lugar y un hablante qué no esté afectado por el virus. No se quien está detrás - o si lo pienso un poco los descubro - de la educación de esta patulea de charlatanes nacidos en plena democracia que parecen más bien que su madre los parió en las barricadas cercanas a la batalla del Ebro o en cualquier campo de concentración o checa de la época de marras. Y es que si la abundancia deforma, el tenerlo todo desde recién nacido sin esfuerzo a cambio deforma y corrompe absolutamente. Quien tenía que defender con más ahínco el desarrollo y plenitud de la democracia, pues es la herencia de la época que les ha tocado vivir, defienden la dictadura del proletariado de la época de la Rusia zarista, o la tiranía cultural de la época maoísta, o la vuelta al pasado franquista. Cuesta creer que esta camada de consentidos estén tan mal educados que hagan suya la brujería palaciega de Rasputín o la mano asesina del soviet supremo de Stalin, o las marrullerías torturadoras del inspector Conesa, y les sea imposible asumir la verdadera herencia de la época de sus padres, a saber, el ideal democrático de Habermas. Que  como ya dije en la entrada anterior, consiste en comportarse como si fueran seres dotados de una racionalidad ilimitada, tiempo infinito para deliberar, ausencia absoluta de intereses materiales, buena fe inquebrantable y una empatía que nunca se agota. Repito, como si fueran seres perfectos. Solo les pido eso: el como si. Que más se le puede pedir a un ser mortal e imperfecto.

El problema es que el buenismo de Habermas conduce a la paradoja más deliciosamente suicida de toda la Ilustración tardía: una sociedad que, para poder practicar sin límites la razón comunicativa, tendría que estar compuesta exclusivamente por gente dispuesta a practicar la razón comunicativa. Y lo está. Pero basta con que el 0,1 % sean niños aburridos de familias acomodadas de la clase media famosa (esa de donde proviene esta camada de la que vengo hablando, no son más) que queman contenedores porque el sistema es violencia, o que sin haber trabajado en su vida hacen carrera esperando su turno oportunista en las filas del grupo de poder correspondiente, basta con ese eximio porcentaje, digo, para que todo el hermoso edificio de Habermas se venga abajo en una tarde de disturbios. No se puede conversar en paz con tanta ideología - ese parálisis diaria del pensamiento -, en pie de guerra. Así que un exilio lingüístico me permitirá alejarme de tantas palabras que no dejan de atentar contra la paz de las almas y de los cuerpos. Y al fin y al cabo contra la paz del mundo. La guerra, otra vez. No lo duden, lo acabaremos viendo. Y el síntoma indudable es esa constante que se repite machaconamente, a saber, la primera víctima de la guerra, cualquier guerra, son las palabras. El uso que hacemos de las palabras. Antes de que las bombas destruyan las ciudades y los cadáveres llenen las calles.

lunes, 26 de enero de 2026

ÁNGEL CRESPO

 El tiempo se ha posado como un pájaro

El tiempo se ha posado como un pájaro
peregrino y cansado
a la sombra que doy. Ave de alas
abiertas y caídas
ahora, la cabeza inclina, y abre
el curvo pico, ya ciega a la luz
que ahora no mueve rayos.
Igual que un agua que se remansara
cuando, al formar cascada, está cayendo,
o como llama que de arder dejase
al unirse a otra llama, o como aire
que cesa de moverse a medio viento,
así el tiempo, a mitad
de sí mismo, pretende que yo aprenda
a eternizarme -y que me pare un punto
a la sombra que da bajo mi sombra.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 49

 Para Iris Murdoch reflejar la realidad en el arte demanda un esfuerzo moral por comprenderla más que por emularla.


Margaret Atwood parece estar argumentando, a través de la densidad de hechos, que la literatura no surge de epifanías místicas, sino del trabajo constante y de la fricción con el mundo exterior. Su enfoque es el de la artesana, no el de la profeta. Nos cuenta cómo cosía su propia ropa, diseñaba cubiertas, cocinaba con un presupuesto ajustado.


Jurgen Habermas defiende que existe una racionalidad inherente al lenguaje y a la comunicación orientada al entendimiento mutuo. En su Teoría de la acción comunicativa de 1981 (anteayer) se atreve a fundamentar normativamente la democracia deliberativa: la legitimidad política no proviene del poder ni de la tradición, sino de procedimientos discursivos en los que los ciudadanos pueden cuestionar y justificar libremente las normas mediante razones. Habermas busca rescatar el proyecto ilustrado de lo que le pasó, completándolo con una ética del discurso universalista que protege la dignidad humana y la autonomía individual frente a los sistemas colonizadores del mundo de la vida (dinero y poder administrativo). Su pensamiento es un ambicioso intento de reconstruir en nuestra época la razón crítica, democrática y emancipadora.


He traído a colación estos tres autores para que la atenta lectura de algunas de sus obras nos ayuden a salir de la mirada rápida, opinadora y pasajera en la que estamos inmersos, tanto en nuestra vida diaria como en los club de lectores de adultos a los que asistimos, y empezar a mirar con criterio. No para rendir más, ni para tratar de tener siempre la razón junto a los nuestros, sino para salir del rebaño. Es decir, para pararnos y pensar en profundidad, y en compañía de los otros en cuanto que radicalmente otros (distintos), sobre lo que nos pasa y, lo más importante, sobre lo que hacemos con lo que nos pasa.

lunes, 19 de enero de 2026

HELENA GONZÁLEZ

 PENÉLOPE III

Sabe ya Penélope
que no son las presuntuosas Sirenas
quienes lo retrasan
ni la envejecida Circe
con su deseo escondido
ni la mimada Nausica
atrapada en una edad equivocada
con calcetines blancos y faldas infantiles.
No son los Lestrigones y los lotos
quienes lo mantienen lejos de ella
ni las pataletas sindicales tal vez de Poseidón
y los líos con los viejos compañeros.
Es que en el mundo antiguo
ya anochece pronto
la tierra no es plana
y la gente a veces se pierde.

CAPITALISMO Y MUNDO

 Hoy es más fácil imaginar el fin del mundo debido a la reiteradas conductas de los perezosos y los cobardes que el final del capitalismo debido a la abstención de los consumistas convulsivos.

Así como el habitar el refugio de la familia tiende a la jaula, (marco de pensamiento 1), el habitar el refugio del seminario tiende al faro (marco de pensamiento 2). Igualmente el arte contemporáneo, entendido como aparicion (Arendt), tiende a la iluminación individual con vocación universal concreta (Gomá), aunque ese mismo arte contemporáneo entendido como acontecimiento, tiende a la comilona familiar y a la indigestión gastronómica, tiende a imaginar machaconamente el capitalismo dejando de imaginar el mundo. En esas estamos.

jueves, 15 de enero de 2026

JAVIER LOSTALÉ

 NO TE DESPIDAS

Nunca te despidas,
sostén en alto
esa rosa de lo inaccesible
cuyo perfume aún queda dentro de ti.
Cuando ya no hay rostro
en el que tu vida afirmar,
ni distancia en alma
camino siempre de otro ser,
retorna a ese cielo apagado
que aún existe dentro de ti
y enciende poco a poco sus estrellas
con el amor un día nacido
que te selló en inmortal amanecer.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 48

 Un club de lectores adultos es un espacio que media entre los Angeles y los Egos, entre las mentes extendidas de los primeros  y las mentes resentidas y resabiados de los segundos.

El ángel no tiene ego. Esa es su magia. Vive en una mente extendida, lo que le permite conocer el funcionamiento del mundo y, al mismo tiempo, estar fuera del mundo (si lo que llamamos mundo es una mera acumulación de egos). ¿Son posibles estos seres diáfanos, a los que la energía cósmica atraviesa sin encontrar obstáculos? Los misticos creen que sí. 


Nunca como hoy estamos en condiciones de responder a las preguntas que se hizo Kant, a saber, ¿qué se puede saber? ¿Que quiero saber yo? ¿Para que quiero saber entre los que también saben? En fin, atrévete a pensar. Pero nunca como hoy los individuos y los grupos se han entregado con tanta vehemencia a las supersticiones, al veneno letal de las ideologías identitarias (valga la repetición) y a la ignorancia y servidumbre voluntarias que se refuerzan mutuamente, haciendo de estas últimas el valor supremo y dominante. Saber, ¿para qué?


Si uno puede refugiarse en una identidad de una sola palabra: ah, yo soy esto, lo primero que le brinda ese refugio es una comunidad. La comunidad da al individuo una identidad fuerte que no orbita en la inmanencia del grupo, sino en un principio externo que sirva de condición de posibilidad para la construcción de ese grupo y que es más fuerte que ese mismo grupo. Pertenencia a algo más grande que cada lector y que este intuye une sus particularidades. Lo finito buscando lo infinito. Aquí hay una oportunidad para la actualización de lo sagrado - puesto que nunca se ha ido a pesar de que Nietzsche sentenciara que Dios había muerto - en la reunión del club de lectores adultos, entendido lo sagrado como algo digno de veneración y respeto en el acto mismo de la lectura.


Que es lo mismo que decir que asistimos a un club de lectura de adultos para reflexionar sobre las condiciones de posibilidad de seguir siendo humanos. Que no es lo mismo que verificar clínicamente las constantes vitales que nos mantiene vivos. Es decir, los gestos permanentes de autoafirmación y aucomplacencia que, sin decir nada, te otorgan una identidad de que estas ahí. De que eres así. Y, como decía Groucho Marx, si esos gestos no gustan a la audiencia tienes muchos más para ofrecerle.

lunes, 12 de enero de 2026

MARGERITE YOURCENAR

 Erótico

Tú la avispa y yo la rosa;
Tú el mar, yo la escollera;
En la creciente radiosa
Tú el Fénix, yo la hoguera.
Tú el Narciso y yo la fuente,
En mis ojos tú brillando;
Tú el río y yo el puente;
Yo la onda en mí nadando.
Y tú el sol y la sal
Y en los labios el caudal
Del rumor meciendo el juego.
Yo el pájaro y el cielo
Azul cruzando su vuelo,
Como el alma atiza el fuego.

SOLA O ACOMPAÑADA

En compañía nunca había logrado llegar a ese lugar donde la dirección no era una meta, sin embargo, hay veces que salgo a pasear sola y acabo siempre, después de un rato, en la misma plaza de donde he partido, como si una misteriosa fuerza me atrajera hacia ella. Esto último me ocurre, de forma particularmente intensa, si el paseo lo hago en una ciudad que no conozco. Lo que no consigo averiguar es si la fuerza que en compañía no me lleva a ningún sitio es la misma que en soledad me devuelve siempre al punto de partida. Si estar sola y acompañada es lo mismo. O si vale la pena esforzarme por averiguar si hubiera alguna diferencia. Porque cada vez tengo más claro que estas disquisiciones tienen que ver con mi mente expandida, y no tanto con mi cuerpo que tiende a buscar la poltrona.