lunes, 26 de enero de 2026

CLUB DE LECTORES ADULTOS 49

 Para Iris Murdoch reflejar la realidad en el arte demanda un esfuerzo moral por comprenderla más que por emularla.


Margaret Atwood parece estar argumentando, a través de la densidad de hechos, que la literatura no surge de epifanías místicas, sino del trabajo constante y de la fricción con el mundo exterior. Su enfoque es el de la artesana, no el de la profeta. Nos cuenta cómo cosía su propia ropa, diseñaba cubiertas, cocinaba con un presupuesto ajustado.


Jurgen Habermas defiende que existe una racionalidad inherente al lenguaje y a la comunicación orientada al entendimiento mutuo. En su Teoría de la acción comunicativa de 1981 (anteayer) se atreve a fundamentar normativamente la democracia deliberativa: la legitimidad política no proviene del poder ni de la tradición, sino de procedimientos discursivos en los que los ciudadanos pueden cuestionar y justificar libremente las normas mediante razones. Habermas busca rescatar el proyecto ilustrado de lo que le pasó, completándolo con una ética del discurso universalista que protege la dignidad humana y la autonomía individual frente a los sistemas colonizadores del mundo de la vida (dinero y poder administrativo). Su pensamiento es un ambicioso intento de reconstruir en nuestra época la razón crítica, democrática y emancipadora.


He traído a colación estos tres autores para que la atenta lectura de algunas de sus obras nos ayuden a salir de la mirada rápida, opinadora y pasajera en la que estamos inmersos, tanto en nuestra vida diaria como en los club de lectores de adultos a los que asistimos, y empezar a mirar con criterio. No para rendir más, ni para tratar de tener siempre la razón junto a los nuestros, sino para salir del rebaño. Es decir, para pararnos y pensar en profundidad, y en compañía de los otros en cuanto que radicalmente otros (distintos), sobre lo que nos pasa y, lo más importante, sobre lo que hacemos con lo que nos pasa.