UN DIOS TURQUESA
El pasto recién cortado
desprende ese aliento
de lo que fue dividido:
una parte
quedará aferrada a la tierra
la otra
será solo paja.
Tengamos la cabeza en estado de verano
no hay necesidad de pensar cuando todo brilla.
Desde la sombra aparecés en cuadro
entre árboles que alguien plantó para refrescar la siesta,
un cuerpo vigoroso que avanza
y se recorta
como si el tiempo no hubiera deteriorado tejidos
como si nunca
lo hubiera enfermado
tampoco ahora, de repente.
O es mi memoria
que fijó una foto mental.
La belleza. No es ningún secreto.
No me avergüenza decir que lo amé por su belleza.
