martes, 25 de agosto de 2026

MARGARET ATWOOD

 ¡OH! NIÑOS! 

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros?
¿Habrá grillos donde estéis?
¿Habrá margaritas?
Almejas, por lo menos.
Tal vez ni almejas.

Sabemos que habrá olas.
Éstas no necesitan mucha vida.
Una brisa, una tormenta, un ciclón.
Mareas, también. Piedras.
Las piedras son un consuelo.

Habrá puestas de sol, mientras haya polvo.
Habrá polvo.

¡Oh niños!, ¿creceréis en un mundo sin canciones?
¿Sin pinos, sin musgo?

¿Pasaréis la vida en una cueva,
una cueva sellada con una línea de oxígeno,
hasta que haya un corte de luz?
¿Se os quedarán los ojos en blanco como los ojos de clara de huevo
de los peces sin sol?
Allí dentro, ¿qué desearéis?

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin hielo?
¿Sin ratones, sin líquenes?

¡Oh, niños!, ¿creceréis?

CLUB DE LECTORES ADULTOS 58

 LOS DIOSES Y LA MENTE HUMANA

Quizá queda un tanto confuso afirmar que somos mortales e imperfectos y a continuación decir que tenemos algo poderoso en nuestro interior a la espera de manifestarse. Como repito con frecuencia en el club de lectores adultos. Un algo que tiene que ver, paradójicamente, con esa aspiración divina que también es propia de nuestra naturaleza humana, de la que se encarga nuestra capacidad creativa como lectores y escritores.

Pienso que Juan Arnau lo expresa mejor cuando afirma que:

“Los dioses se manifiestan con fenómenos mentales. Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psíquicas son fragmentos de los dioses, no al revés.”

viernes, 21 de agosto de 2026

RAYMOND CARVER

 El mejor momento del día

Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer,
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.
Pero amo

estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento,
O nunca.

COBARDIA LABORAL


  • Como tú y yo lo sabemos, que nuestro nuevo jefe se empeñe en controlarlo todo, es algo que no nos resulta indiferente, - le digo a mi compañero de oficina Enrique.
  • Tu y yo también hemos hablado que mas bien nuestro jefe es de esa nueva generación de desinhibidos que no se plantean relajarse para llegar a un acuerdo, sino dar pasos para ejercitarse en actitudes de superioridad - dice Enrique.
  • Lo que más me cabrea es que tipos como nuestro jefe pertenecen a esa nueva panda de jóvenes embaucadores ante los que veteranos como nosotros nos sentimos impotentes. Nunca antes, en los quince años que llevo trabajando aquí, los asuntos internos de la oficina me parecieron tan oscuros - digo mientras me atuso los cabellos.
  • Reconozcamos, de una vez por todas, que más que impotencia es una colosal cobardía lo único que estamos expresando ante su proverbial vocación de embaucador - dice Enrique antes de despedirnos

viernes, 14 de agosto de 2026

ELISABETH STELLAVATO

 No, hay futuro

El perro olfatea el suelo
busca desesperado
una pista
una huella
que le marque el camino.

Quizás de eso se trate todo
en definitiva
creer que hasta una piedra en el suelo
es
la señal que necesitamos
para volver a casa.

ABRAHAM LINCOLN

 Volver al origen cuando crees que lo sabes todo por el solo hecho de que han pasado casi cien años desde entonces, es un buen ejercicio de humildad que te coloca en ese ámbito desconocido que es el lugar del No Saber, desde el que es el único posible que te clarifiques ante los otros. Es decir, imponerte como tarea cotidiana de tu condición de ser humano la clarificación de tu existencia; de tu ser y su relación con el mundo en tanto que posibilidad. Debemos esforzarnos en la búsqueda de la verdad y hallar un espacio que esté a nuestra disposición, donde actuar y adquirir el compromiso con aquella clarificación de la existencia. O dicho de otra manera: Tener un ideal que, aunque no se cumpla, ponga esperanza en el horizonte. Talmente es lo que hace Abraham Lincoln en la película de David Griffith, y lo hace sin el maquillaje de las nuevas técnicas cinematográficas. Lo que quiero decir es que la tosquedad técnica del momento de la filmación de la película, favorece la ambigüedad y el trazo grueso de las decisiones de Lincoln. Favorece, en última instancia, el retrato de la conciencia de un hombre de su tiempo y de cualquier tiempo. La imagen de Lincoln dando vueltas histérico y en calcetines, en un salón de La Casa Blanca, ante el dilema de que para ganar la Unión tiene que continuar la guerra, o dejar que el sur se vaya por su cuenta y así acabar la sangrienta guerra, consigue captar ese carácter universal del alma humana frente a esos dilemas. Esa escena, que acaba con Mary Lincoln poniéndole las pantuflas para que no se resfríe, se encuentra en la tradición del misterio que habita en los dilemas del alma humana desde siempre. Algo de lo que se aleja, hasta ignorarlo, la sofisticación técnica audiovisual contemporánea, propia de una industria que se basa en una narratividad afín al anuncio publicitario y de la conciencia del ser humano posmoderno: autoafirmante y autocomplaciente. Dueño de esa pertinaz arrogancia, que a través de la razón maquinal ha colonizado su conciencia digital y de paso la miradas que pone sobre el mundo.

Igual pasa con las escenas donde se ven los debates de Lincoln y su eterno rival Stephen Douglas. Parece lo que son y siempre han sido y serán estos debates: unas marionetas de guiñol pegándose estacazos, diciendo que van a resolver lo que nunca han entendido, ni entenderán. O parafraseando el cuento de Kafka: Lincoln y Douglas parecen dos monos tratando de explicar a una audiencia invisible, pero supuestamente entendida, lo que han aprendido a su lado. En cualquier caso, ambas representaciones no son lo que pretenden ser ahora, una conversación de tipos sabelotodo, bien maquillados e iluminados, que aupados sobre un escenario galáctico nos dicen que van a resolver todos los problemas terrenales que nos aquejan.


Por la demás, entre pantuflas y diálogo de monos más algún destello de raíz divina, la película, como no puede ser de otra manera entre humanos, camina sin prisa pero sin pausa hacia la victoria de la Unión y el posterior asesinato de quien más había creído en ella. Una tragedia. Con un fondo y una forma que, después de la odisea digital de Nolan, el espectador que suscribe lo agradece de palabra y de corazón.

miércoles, 12 de agosto de 2026

JULIÁN BORAO

 ECLIPSE

La presencia fue previa a ese momento
en que volvió a su forma quedamente.
Quedó prendido el aire levemente
de un reflujo de instantes, de un intento

que de la luna apenas fue contento,
fugaz aparición, desliz silente
que de sus pasos presto, en noche ausente,
detuvo la visión del firmamento.

Nada quedó después, sólo un lamento
del que la propia luz fue confidente,
una callada sombra, un filamento
quebrado en un fulgor inexistente.

Como si fuera casi una certeza
del sol la oscura faz en su belleza.