martes, 25 de agosto de 2026

MARGARET ATWOOD

 ¡OH! NIÑOS! 

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros?
¿Habrá grillos donde estéis?
¿Habrá margaritas?
Almejas, por lo menos.
Tal vez ni almejas.

Sabemos que habrá olas.
Éstas no necesitan mucha vida.
Una brisa, una tormenta, un ciclón.
Mareas, también. Piedras.
Las piedras son un consuelo.

Habrá puestas de sol, mientras haya polvo.
Habrá polvo.

¡Oh niños!, ¿creceréis en un mundo sin canciones?
¿Sin pinos, sin musgo?

¿Pasaréis la vida en una cueva,
una cueva sellada con una línea de oxígeno,
hasta que haya un corte de luz?
¿Se os quedarán los ojos en blanco como los ojos de clara de huevo
de los peces sin sol?
Allí dentro, ¿qué desearéis?

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin hielo?
¿Sin ratones, sin líquenes?

¡Oh, niños!, ¿creceréis?

CLUB DE LECTORES ADULTOS 58

 LOS DIOSES Y LA MENTE HUMANA

Quizá queda un tanto confuso afirmar que somos mortales e imperfectos y a continuación decir que tenemos algo poderoso en nuestro interior a la espera de manifestarse. Como repito con frecuencia en el club de lectores adultos. Un algo que tiene que ver, paradójicamente, con esa aspiración divina que también es propia de nuestra naturaleza humana, de la que se encarga nuestra capacidad creativa como lectores y escritores.

Pienso que Juan Arnau lo expresa mejor cuando afirma que:

“Los dioses se manifiestan con fenómenos mentales. Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psíquicas son fragmentos de los dioses, no al revés.”

viernes, 21 de agosto de 2026

RAYMOND CARVER

 El mejor momento del día

Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer,
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.
Pero amo

estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento,
O nunca.

COBARDIA LABORAL


  • Como tú y yo lo sabemos, que nuestro nuevo jefe se empeñe en controlarlo todo, es algo que no nos resulta indiferente, - le digo a mi compañero de oficina Enrique.
  • Tu y yo también hemos hablado que mas bien nuestro jefe es de esa nueva generación de desinhibidos que no se plantean relajarse para llegar a un acuerdo, sino dar pasos para ejercitarse en actitudes de superioridad - dice Enrique.
  • Lo que más me cabrea es que tipos como nuestro jefe pertenecen a esa nueva panda de jóvenes embaucadores ante los que veteranos como nosotros nos sentimos impotentes. Nunca antes, en los quince años que llevo trabajando aquí, los asuntos internos de la oficina me parecieron tan oscuros - digo mientras me atuso los cabellos.
  • Reconozcamos, de una vez por todas, que más que impotencia es una colosal cobardía lo único que estamos expresando ante su proverbial vocación de embaucador - dice Enrique antes de despedirnos

viernes, 14 de agosto de 2026

ELISABETH STELLAVATO

 No, hay futuro

El perro olfatea el suelo
busca desesperado
una pista
una huella
que le marque el camino.

Quizás de eso se trate todo
en definitiva
creer que hasta una piedra en el suelo
es
la señal que necesitamos
para volver a casa.

ABRAHAM LINCOLN

 Volver al origen cuando crees que lo sabes todo por el solo hecho de que han pasado casi cien años desde entonces, es un buen ejercicio de humildad que te coloca en ese ámbito desconocido que es el lugar del No Saber, desde el que es el único posible que te clarifiques ante los otros. Es decir, imponerte como tarea cotidiana de tu condición de ser humano la clarificación de tu existencia; de tu ser y su relación con el mundo en tanto que posibilidad. Debemos esforzarnos en la búsqueda de la verdad y hallar un espacio que esté a nuestra disposición, donde actuar y adquirir el compromiso con aquella clarificación de la existencia. O dicho de otra manera: Tener un ideal que, aunque no se cumpla, ponga esperanza en el horizonte. Talmente es lo que hace Abraham Lincoln en la película de David Griffith, y lo hace sin el maquillaje de las nuevas técnicas cinematográficas. Lo que quiero decir es que la tosquedad técnica del momento de la filmación de la película, favorece la ambigüedad y el trazo grueso de las decisiones de Lincoln. Favorece, en última instancia, el retrato de la conciencia de un hombre de su tiempo y de cualquier tiempo. La imagen de Lincoln dando vueltas histérico y en calcetines, en un salón de La Casa Blanca, ante el dilema de que para ganar la Unión tiene que continuar la guerra, o dejar que el sur se vaya por su cuenta y así acabar la sangrienta guerra, consigue captar ese carácter universal del alma humana frente a esos dilemas. Esa escena, que acaba con Mary Lincoln poniéndole las pantuflas para que no se resfríe, se encuentra en la tradición del misterio que habita en los dilemas del alma humana desde siempre. Algo de lo que se aleja, hasta ignorarlo, la sofisticación técnica audiovisual contemporánea, propia de una industria que se basa en una narratividad afín al anuncio publicitario y de la conciencia del ser humano posmoderno: autoafirmante y autocomplaciente. Dueño de esa pertinaz arrogancia, que a través de la razón maquinal ha colonizado su conciencia digital y de paso la miradas que pone sobre el mundo.

Igual pasa con las escenas donde se ven los debates de Lincoln y su eterno rival Stephen Douglas. Parece lo que son y siempre han sido y serán estos debates: unas marionetas de guiñol pegándose estacazos, diciendo que van a resolver lo que nunca han entendido, ni entenderán. O parafraseando el cuento de Kafka: Lincoln y Douglas parecen dos monos tratando de explicar a una audiencia invisible, pero supuestamente entendida, lo que han aprendido a su lado. En cualquier caso, ambas representaciones no son lo que pretenden ser ahora, una conversación de tipos sabelotodo, bien maquillados e iluminados, que aupados sobre un escenario galáctico nos dicen que van a resolver todos los problemas terrenales que nos aquejan.


Por la demás, entre pantuflas y diálogo de monos más algún destello de raíz divina, la película, como no puede ser de otra manera entre humanos, camina sin prisa pero sin pausa hacia la victoria de la Unión y el posterior asesinato de quien más había creído en ella. Una tragedia. Con un fondo y una forma que, después de la odisea digital de Nolan, el espectador que suscribe lo agradece de palabra y de corazón.

miércoles, 12 de agosto de 2026

JULIÁN BORAO

 ECLIPSE

La presencia fue previa a ese momento
en que volvió a su forma quedamente.
Quedó prendido el aire levemente
de un reflujo de instantes, de un intento

que de la luna apenas fue contento,
fugaz aparición, desliz silente
que de sus pasos presto, en noche ausente,
detuvo la visión del firmamento.

Nada quedó después, sólo un lamento
del que la propia luz fue confidente,
una callada sombra, un filamento
quebrado en un fulgor inexistente.

Como si fuera casi una certeza
del sol la oscura faz en su belleza. 

CLUB DE LECTORES ADULTOS 57

 HABLAR, LEER, ESCRIBIR

En algún momento de las reuniones del club de lectura de adultos, no en todas y no siempre al principio de la reunión, suelo pasarles una nota, a modo de chuleta, que leemos de forma oral. Estas notas forman parte de una guía de lectura que entregué en su día a los lectores y a la que siempre me refiero durante la conversación sobre la novela que nos haya convocando en esa ocasión. Una de esa notas dice así: 


En que el uso común del lenguaje parece como si tendiese a no significar. Quien habla parece no ser consciente de que habla. Precisamente porque el hablar es un hecho natural. Uno habla y el interlocutor responde. El funcionamiento normal del lenguaje hace que interioricemos la impresión de que el lenguaje funciona porque sí. Solo cuando en la comunicación aparece un problema reconocemos la complejidad del hablar, del mismo modo que la enfermedad nos hace recordar que la salud también es un estado o que la espera de una llamada urgente de teléfono nos hace ver que el silencio del teléfono también es una señal. Una señal que hasta puede ser angustiosa. Esos ejemplos que se refieren al hablar también sirven de alguna manera para el escribir y leer. La capacidad de escribir y de leer, en un mundo desarrollado, parece ser una capacidad natural. Todo el mundo puede escribir y leer. El mecanismo de escribir y de leer sólo se hace evidente cuando uno se enfrenta a un problema expresivo semejante al que representaban los supuestos anteriores, es entonces cuando la conciencia mecánica desaparece y la conciencia de la complejidad se hace presente. Es entonces cuando la clarificación como lector ante las palabras del narrador aparece como una necesidad narrativa ante el mundo de los personajes de la novela y una necesidad ética ante la vida de la que forman parte los otros lectores del club de lectura. Es lo que llamo la doble clarificación en la sociedad de las apariencias, que produce el ejercicio de la lectura en compañía. Ante la ficción y ante la realidad.


He elegido este párrafo de la guía antes aludida porque me parece que entre los asistentes al club de lectores de adultos la conciencia mecánica no solo es dominante, sino, lo que es peor, no quiere dejar de serlo,


lunes, 10 de agosto de 2026

STEFANIA ONIDI

 Perspectiva

Esta tarde es un envoltorio
de palabras calladas,
tela ligera de hojas y de abismos.
Áspero eco de un sueño.
Y busco espacios en la mirada de la luna
para medir mi vuelo;
entreveo desde aquí un intervalo de libertad,
un palmo de corazón,
el tuyo, desnudo núcleo de verdad.
Necesito este invierno
para renacer,
este silencio
que es viento, refugio, mutación.

TU Y YO SABEMOS

Volver a su trabajo fue siempre un anhelo posible. Me confiesa una vez más mi hermano, mientras tomamos el café matinal. Según estudios de toda solvencia, le digo, la culpa de la separación entre el mundo productivo y el mundo improductivo la tiene la falta de conexión entre el trabajo y la vida. Y viceversa. Todo el mundo que nace sabe, tu y yo también, que se ha de morir, y todo el mundo que trabaja sabe que tarde o temprano se ha de jubilar. El peligro es, le dije a mi hermano, reducir el trabajo a la vida y el deseo a la realidad, porque eso significa, según aquellos mismos estudios, franquear las puertas del paraíso. Lo cual es una manera rápida de entrar en el infierno, sobre todo para los seres mortales como tú y yo sabemos.


sábado, 8 de agosto de 2026

JÜRI TALVET

 El amor

es mandamiento, así pensaba
Kierkegaard. Mejor será
–pienso yo– amar, sin hacer
caso de ese mandamiento.
Reconociéndose
el alma con el alma,
respondiendo
la sangre a la sangre,
sin saber, en pleno
vuelo –hacia arriba
o hacia abajo–,
cuál habrá de ser
el lugar de destino.

EL HALCÓN MALTÉS

 A finales del pasado mes de junio, un año más, miles de cinéfilos del mundo entero se congregaron en Bolonia para asistir a una nueva edición del festival “El Cinema Ritrovato”. Yo no pude ir, así que compensé la ausencia volviendo a ver “El halcón maltés”, ópera prima de John Houston, y también, según los que se dedican a hacer listas, la primera película del género noir.  

Vaya por delante que de nuevo la película me mantuvo pegado a la butaca gracias al tanden Sam Spade-Humphrey Bogart y a los diálogos entre sus personajes en el medio de todos ellos se encuentra siempre, como no, el mencionado tanden de dos que en este caso es solo de uno. Puestos a averiguar quién lleva la batuta en la historia, por aquello de saber como espectador con quien me las estoy viendo y midiendo, uno no sabe si Spade hace a Bogart o es la revés. Tan es así que la mayoría de los personajes que Bogart encarnó a lo largo de su carrera llevaban algo del personaje Spade en sus ademanes físicos y mentales, algo de su forma de mirar el mundo. Lo que pudiera ser una limitación profesional - véase el caso del actor español Bardem que solo sabe encarnar bien a sicópatas irreductibles fuera de los cuales su capacidad interpretativa es muy reducida - en el caso de Spade-Bogart es un mérito de su talento actoral. El disfraz (Spade), por decirlo así, no le pone impedimentos ni trabas a que la autenticidad de Bogart se manifieste en todo su esplendor mientras investiga la localización del pájaro pintado de negro. Y viceversa. Esta vez que los he vuelto a ver, se me ha ocurrido pensar que también John Houston lo leyó así y me doy cuenta que eso le permitió hacer una puesta en escena innovadora tanto en los giros narrativos que introduce, como en el montaje de las distintas escenas, como en la forma de utilizar la luz o la obscuridad, según se mire. Al final uno no sabe si es Spade quien representa a Bogart o es al revés. Lo que quiero decir - siempre dentro del campo del espectador, determinado como está por su obligación de saber quién es el narrador, es decir, como se lo representa mientras está viendo la película - es que Houston consigue construir una unidad narrativa hecha de ficción y realidad, donde las mañas y habilidades de Spade y Bogart van de la mano - al contrario de sus antepasados Holmes y Watson en las historias de Conan Doyle -, a la hora de relacionarse con la mujer fatal Brigid O'Shaughnessy y los otros personajes que pululan alrededor de las peripecias del pájaro. A saber, el taimado y cínico  Joel Cairo, el orondo Kasper Gutman, el lacayo de este último Wilmer Cook, y los dos polis que persiguen a Spade para que les cuente todo lo que va averiguando. Unas peripecias que se inician en el siglo XVI, cuando los Caballeros de la Orden de Malta regalaron a Carlos I de España y V de Alemania la estatuilla de un halcón de oro macizo con incrustaciones de piedras preciosas. Era una muestra de gratitud por ciertas prerrogativas que el monarca les había concedido. Sin embargo, la joya no llegó nunca a manos del Emperador, ya que la galera que la transportaba fue asaltada por unos piratas. Mire usted por donde los caprichos de la historia.


Cuatrocientos años después, el detective privado Sam Spade y su socio Archer aceptan el encargo de una joven que quiere encontrar a su hermana, que ha desaparecido con un hombre sin escrúpulos. Hasta aquí, mas o menos, lo que nos cuenta Dashiell  Hammett en la novela homónima. Después de la visita de la joven al despacho de Spade, su socio es asesinado de forma misteriosa y Bogart entra en acción sin olvidar a su alma gemela Spade, que se ha quedado como dueño en solitario del despacho de detectives. Como puede apreciarse Houston abandona la lógica narrativa de sus antecesores Holmes y Watson, y se mete de coz y hoz en el laberinto que él mismo va creando con sus giros, con unos personajes a cual más friki e impredecibles todos con algún interés confesado u oculto en el halcón maltés, propiedad del emperador español que nuca llegó a recibir, En fin, rodeando todo ese laberinto de un ambiente sombrío donde nunca nace el sol pero si todo el sentido que la luz de aquel siempre oculta bajo las apariencias luminosas que genera, tan propio del estilo noir que el director americano está inventando, como ya he dicho. Al final de la peli, Spade comenta a los policías que han venido en su ayuda  - y sobre todo comenta a los espectadores que lo hemos seguido hasta donde se encuentra - mientras mira el pájaro al fin recuperado y se llevan a la mujer fatal que lo ha estado engañando: todo lo que ustedes han visto y verán, incluido este bicho, forma parte del material del que está hechos los sueños.  

Willian Shakespeare, again. Cerrando así el ciclo del bloque del tiempo, que la película ha inaugurado desde el primer fotograma.



viernes, 31 de julio de 2026

PAULA ARBONA

 MI PROBLEMA

Quizás mi problema es
que no puedo ver un árbol.
Cuando veo un árbol,
veo un bosque.
Cuando veo una persona,
veo un pueblo.
Veo sus secretos,
su pasado,
su tormento.
Quizás mi problema es
que no puedo dejar de mirar
viendo aquello que no está.

LOCKSEY Y ULISES

En estos tiempos sin futuro los profetas del mismo que siempre han sido, de repente, se han quedado sin trabajo. Ya no tienen crecepelo que vender ni pócimas milagrosas que repartir entre sus feligreses de cara al mañana. Pero hete aquí, que el gallinero en que se han convertido las redes sociales ha dado alas a los pispas del negocio del futuro, que es lo que siempre han sido los profetas aludidos, desde Jesus Cristo hasta Carlos Marx. Mejor dicho, desde los malos lectores del uno hasta los peores lectores del otro. El caso es que, y sea como fuere, estos pésimos lectores han visto el negocio en la modificación del pasado para dar relumbrón al futuro inexistente. En nombre, como no, de la sacrosanta Libertad de expresión y del la performatividad del uso del lenguaje. Dicho en roman paladino, esto es lo que quiero hacer pues lo hago y además en el mismo momento que lo nombre queda hecho. Chim Pum. En esas estamos. Así Christopher Nolan en su “Odisea” dice que le gusta que Helena de Troya sea negra pues sea. Pero el protagonismo de la mujer en la vida real y en la imaginada está en marcha al ritmo de la historia y de su crítica y deliberación democráticas, y ni lo acelera ni lo retarda este cambio de colorido que Nolan le ha dado a la heroína de su película. Eso sí sirve para engordar su caja de caudales y nada más. Valga decir, sin embargo, que su visión de la obra de Homero es un western, porque no puede ser otra cosa, a imagen y semejanza de John Ford que fue el Homero de la epopeya norteamericana. Y el cine americano ha colonizado la mente europea después de la Segunda Guerra Mundial. Todo esto ya lo sabemos los europeos, pero ahí seguimos subiéndonos a las caravanas publicitarias que nos ofrecen. Pero hasta que Clint Eastwood no haga de Nelson Mandela, no iré a ver más este tipo componendas postmodernas, o wokismo, que es la etiqueta general para nombrar a este movimiento futurista. Pues yo si creo en el futuro, que no es otra cosa que un ejercicio de la imaginación con sentido, otro asunto a debatir es que se cumpla, o no. Y que hacer entonces. En ningún caso falaces componendas como la descrita.


Toda esta introducción para decir que he vuelto a ver “Robin de los bosques” dirigida por Michael Curtiz y Willian Keighley, en 1938. ¿Por qué creyeron estos directores que los espectadores del siglo XX  iban a prestar su atención a las peripecias de un noble en la época de la Tercera Cruzada, 1189-1192, vinculado al rey Ricardo I Corazon de León y a su hermano Juan sin Tierra? Porque el cine era todavía en 1938 un arte joven que se atrevía con cautela a visitar el pasado con la intención, no de cambiar sus mimbres históricas fundamentales, sino de experimentar su permanencia muchos siglos después. ¿Qué es lo que permanece muchos siglos después que hace que tantos espectadores, yo mismo una vez más, se mantengan quietos en la butaca como si aquellas peripecias hubieran ocurrido ayer mismo? Señor, la injusticia universal y el ansía de justicia también universal que todos llevamos escondido en los repliegues del alma. Y que camino mejor para tal fin que ponerse en manos de un héroe de ficción como Robin de Locksey que habita los bosques como si fuera su propia casa, por encima del bien y del mal y de las cabriolas digitales actuales. Un verdadero emboscado. Los emboscados que acompañan a Locksey se encuentran solos ante el absolutismo de Juan sin Tierra, y quizá es esa la soledad que nos llama cuando vemos la película de Curtiz y Keighley: es una soledad entre los otros seres vivos, pues se proyecta en un mundo de hombres y árboles sajones. Y una mujer normanda, Lady Marian. Que se reconocen de inmediato, dada la carencia del presente, en su permanente heroicidad como tales. Sin aderezos de los efectos especiales. La victoria frente a los tiranos es posible.

Cuando una y otra vez, ayer como hoy y mañana, los que se postulan en la vida real para resolver la injusticia acaban siendo unos corruptos convictos y confesos sean de un bando o del otro, sea joven o provecto, sea hombre o mujer. La película nos muestra que la victoria contra los tiranos es posible.


En el ecosistema mental del bosque de Robin de Locksey y su colegas los acontecimientos más importantes, tanto en lo malo como en lo bueno, pudieran ser aquellos que todavía no han sucedido. Y eso nos acerca a la actualidad del siglo XXI. Así son los héroes de ficción. De modo que, en consecuencia, serían los finales en el bosque, ya no los comienzos, los que decidirían sobre los sucesos de en medio. Serían los futuros en el bosque, y no los orígenes, los que contarían de verdad. Muy de los espectadores de hoy. Repito, todo contado con un colorido y montaje cinematográfico de escenas de hace más de ochenta años.


martes, 28 de julio de 2026

JUAN VICENTE PIQUERAS

 LO ETERNO SE ACABÓ

Ahora toca admitir lo inadmisible,
aprender a olvidar lo inolvidable,
tener que soportar lo insoportable,
intentar comprender lo incomprensible.

Prescindir de lo que era imprescindible,
tener que poner nombre a lo inefable,
sinvivir sin amor y ser amable.
Como buen ciego darse a lo invisible.

Hoy pongo en discusión lo indiscutible.
Me presentan a gente impresentable.
Debo decir que sí y sentir que no.

Tengo que hacer posible lo imposible.
Estar donde no está lo que era estable.
Aceptar que lo eterno se acabó.


JUEZ DE INSTRUCCIÓN

 Le dejó sentado en el suelo, después de degollarle por la espalda. Eso es lo que deduzco al acabar de leer el informe de la forense. Ahora que ha pasado ya una semana, entre los vecinos de la urbanización cunde la pregunta de por qué han asesinado al periodista Ramírez. Pero las declaraciones de esos mismos vecinos en el juzgado, van en la dirección de pensar que el asesino no está entre ellos. Aunque las columnas de aquel en el diario local cada vez gustaban menos a los ricos explotadores de la segunda residencia, como Ramírez los llamaba. Yo como juez de instrucción del caso, después de escuchar a los vecinos, no lo tengo claro. Siempre he desconfiado de los que creen que los avatares de la vida se comprenden al primer golpe de vista. A la espera de otras pruebas, mas bien intuyo que quién sabe quién es el asesino del periodista Ramírez no sabe que lo sabe.

lunes, 20 de julio de 2026

ALEJANDRA PULTRONE

 HASTA VERTE AMANECER

Encuentro tu letra.

Viejas dedicatorias.
Esas bromas escritas para divertirnos.
Las listas del supermercado.
Todo lo insignificante brilla.

Me aferro a esos papeles
con desesperación

de náufrago.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 56

BREVE APUNTE DE VIDA Y LITERATURA

 1 La dificultad de encontrar el lugar en el mundo tiene que ver, a mi entender, con aceptar las cosas que nos pasan tal y como aparecen a la vista (vida). 

2 No tenemos la costumbre - porque nadie nos lo ha enseñado y además vivimos muy de prisa - de preguntarnos por las cosas que nos pasan y relacionar unas cosas con otras. Y con las de los demás (literatura). 


3 Los adultos somos seres atencionales y relacionales respecto al otro y lo otro, al contrario que los niños y los jóvenes que solo se fijan y se relacionan consigo mismos.

miércoles, 15 de julio de 2026

MARCELO DIEZ

 Newton y yo

La manzana que cayó durante la siesta de Newton
descansa en mis manos
como un agujero negro hambriento de sentidos.
La muerte de los cometas cabe en su núcleo.
Escribo el poema
con lo que tarda un rayo de luz
en aparecer en el mundo.
Newton sabía que los árboles
trabajan a la inversa de la gravedad,
lo leyó debajo de sus píes:
en cada hombre, comprimida,
hay una descarga universal
del tamaño de un planeta.

ARTE Y PODER

Estamos en 1980. El nuevo gobierno francés del socialista François Mitterrand convoca el mayor concurso de arquitectura de la historia, para construir el Arco de la Defense. Codiciado por todos los grandes estudios internacionales, el ganador es, sorprendentemente, un absoluto desconocido: Johan Otto von Spreckelsen, un profesor de arquitectura de Copenhague. Que nada más conocerlo dice que su obra ha sido imaginada a servicio del bien de la humanidad. Solo si es así, una vez levantado el Arco de la Defense, estará a servicio de la ciudad de Paris y de todos sus visitantes. Toda una declaración de principios, que deja claro ante el espectador nada más comenzar, los derroteros por donde va a ir la peli. Hasta ese momento, este danés de cincuenta años solo había construido cuatro edificios: su casa y tres pequeñas capillas. De la noche a la mañana, 'Spreck' se convierte en el centro de todas las miradas. De esto va el argumento de la película “El arquitecto”, de Stephane Demoustier.

Todo en el inicio despide aroma de renacimiento e ilustración. Todo respira esperanza. El poder y el arte se ven las caras de nuevo y parece que esta vez se pueden entender. Los Médicis y Leonardo da Vinci. Los ilustrados de izquierda y Spreck. En fin. Se respira esperanza entre las butacas, no porque de las imágenes iniciales deduzca el espectador que se vaya a llevar a cabo la gran obra del Arco de la Defensa, sino porque todo lo que se ve sobre el papel y la pantalla tiene sentido. Incluso el hecho de que le hayan dado el encargo a alguien desconocido. Mas aún, sentí como un pellizco romántico en mi intimidad. Por aquello de que si es poco conocido ahora tiene la oportunidad de que lo conozcan. Incluso vi generosidad en el presidente Mitterrand, al no querer aprovechar el relumbrón del arquitecto ya famoso en beneficio propio. 


Pero cuando la película echa a rodar el sentido esperanzador del principio se diluye casi sin que el espectador se dé cuenta, tan hipnotizado estaba con las maneras de contar su proyecto el arquitecto Spreck, resumido en el sintagma: “el Arco de la Defensa es el amor de mi vida”, como confiesa textualmente a uno de los colaboradores que le han asignado. No recuerdo que el presidente de la República, François Mitterrand, dijera algo parecido respecto al monumento que quería inaugurar en el bicentenario de la Revolución Francesa. El sentido esperanzador se diluye respecto a la buena sintonía que Arte y Poder mostraron en los protocolos de asignación de la realización de la obra. Pero lo que no disminuyó fue el tesón creativo que el arquitecto Spreck mostró durante toda la película en la defensa de su obra como un todo con sentido, que no admitía las veleidades y arbitrariedades del ejercicio del poder. Esto es algo que se sabe, pero lo que no sabemos es como lo sabemos. Valga destacar, a este respecto, la elección del mármol que Spreck ha previsto sea de Carrera. La secuencia en que lo vemos, en compañía del equipo, visitar las canteras de la ciudad italiana refleja con valor y coraje el punto de vista que el director Demoustier ha elegido para filmar su película. Y también la deriva que, a partir de ese momento, va a adquirir la película en la que el  protagonismo será la lucha abierta entre el artista Spreck y el grupo de técnicos vinculados a los intereses del Poder, que como es fácil suponer son cambiantes e imprevisibles, tanto para el arquitecto como para el espectador, que a estas alturas ya ha tejido con la inteligencia de éste una complicidad que lo acompañará hasta el momento de verlo morir en un banco del parque de la esplanada de la defensa. No pudiendo llegar a ver en vida el amor de su vida.

lunes, 13 de julio de 2026

ISABEL RUANO

 Los farsantes

Para ir decapitando monumentos
hace falta el silencio,
los santones hicieron sus columnas
pero no tienen estandartes.

Qué lugar daremos a cada quién
en nuestra historia?
Ya ni siquiera importa,
los héroes están muertos
y cada quien fabrica sus hazañas.

El tiempo es un invento malévolo,
nunca aprendió a creer
en la verdad
porque nació desnudo como los hombres,
y, además, es que existe la verdad?

EL CASO 137

 Stéphanie, agente de policía de Asuntos Internos de Paris, considera como parte fundamental de su tarea profesional la clarificación de su existencia a partir de la clarificación del “caso 137,” título de la película dirigida por Dominik Moll. Un caso relacionado con un joven gravemente herido durante una tensa y caótica manifestación de los chalecos amarillos en la capital francesa. Si bien no encuentra pruebas de violencia policial ilegítima, el caso adquiere un cariz personal al descubrir que la víctima es de su ciudad natal y transformará el caso 137 en algo más que en el trámite de un simple expediente. 

Lo que sí se le aparece claro al espectador, desde el primer fotograma, es que Stephanie no está meramente ahí, como un poste a un número de expediente pegado. O también, que los Asuntos Internos de la policía de Paris son algo que más que asuntos de familia o asuntos corporativos y como tales se ha de resolver, como es habitual en toda familia mafiosa que se precie y aprecie, de puertas para dentro y con la omertá en bandolera. Muy al contrario, nos viene a decir Stephanie con sus palabras y sus actos, los Asuntos Internos de la policía de Paris son asuntos públicos pues son los ciudadanos quienes sostienen, dando forma y aliento con sus votos, impuestos y sus opiniones, a quienes habitan los edificios donde se dirimen y se toman decisiones sobre tales asuntos internos. Hasta aquí un poco de didáctica democrática. 


En efecto, el asunto del joven gravemente herido en una de las manifestaciones de los chalecos amarillos llega a asuntos internos de la policía de Paris, digamos, a oscuras y por la puerta de atrás. Y lo primero que se pregunta Stephanie, y de paso nos lanza la pregunta a los espectadores, es por qué no ha entrado por la puerta principal y con la luz y taquígrafos funcionando a pleno rendimiento. Asuntos Internos de la Policía de Paris, se pregunta también Stephanie no es un departamento para quedar bien, sino para investigar el mal que puede cometer cualquier servidor público con mando en plaza. Tal posibilidad, no invalida el juramento de lealtad a la República que hicieron todos sus funcionarios el día que accedieron al cargo. Letanía esta que le espetan a la cara de nuestra tenaz investigadora cada vez que trata de averiguar los detalles del incidente del joven gravemente enfermo. Dicho con otras palabras, yo agente de policía lo hago todo por mi lealtad a la República, tú agente investigadora de asuntos internos lo haces todo para desmentir esa lealtad, que también deberías tener. Omertá, ya digo, surge de pronto como un disparo en medio de la pantalla y de los pasos investigadores de Stephanie. La estructura mafiosa en que toda lógica de poder acaba por precipitarse, cuando alguien trata de investigar en el bajo vientre de sus industrias y andanzas, acompaña a Stephanie y a los espectadores hasta el final de la peli, con resultado ambiguo, como no podía ser de otra manera en estos tejemanejes de las cloacas del Estado. El que la víctima sea paisana de la investigadora, como ya he dicho, es el baldón que utilizan sus enemigos de departamento para negarle el pan y la sal, es decir, para acusarla de traición y deslealtad a la República. Como puede deducirse, a partir de este momento, la película no es solo lo que parece en su aspecto más evidente, sino, y esto es lo la hace más interesante, en su aspecto menos obvio ante el espectador como es el de la lucha por el significado de las palabras que se intercambian los protagonistas. ¿Que sígnica “ser leal a la República?

A esas alturas de la narración, después de que el espectador vea el  vídeo del apaleamiento del joven manifestante por parte de los policías sospechosos, conseguido gracias a la tenacidad investigadora de Stephanie. ¿Que significa ser traidor a la misma República?


Llegados hasta aquí donde la policía de la película ha impuesto ya a sus asuntos internos la lógica del “y tu más” o “anda que tu”, típicos dictum de las dicotomías criminales que producen a mansalva las conciencias fracturadas humanas donde la racionalidad comunicativa ha sido derrotada sin piedad por el Imperio de la emocionalidad sin tino ni contención, cobran todo su significado la verdad de los hechos exteriores del vídeo del apaleamiento. Y también la proporción de que la cara visible de la policía es a las apariencias de sus vigilados como los asuntos internos de aquella es a la conciencia atormentada de estos. Un correlato que la agente de policía Stephania nos hace sentir a los espectadores gracias a su cuidada prudencia y pulcritud profesional.


jueves, 9 de julio de 2026

JUAN CARLOS VELOSO

 La poesía no pertenece a los libros

La poesía pertenece al sonido
al aire que son las palabras
más allá del ícono
del símbolo y el significante
la palabra está encarnada en la vida
y la poesía encarnada en la existencia

FRASES HECHAS

Un tierno abrazo es una de esas expresiones clásicas que mantiene su vigencia afectiva y que asocio con otras expresiones de la misma índole que a veces escucho en el trajín diario. Por ejemplo, tengo una amiga que dice que lo de Donald Trump es una penosa enfermedad contemporánea, pero a la hora de expresar su amor por la naturaleza dice que se siente “sendembos”, senderista emboscada. Trato de convencerla que lo de penosa enfermedad contemporánea es otra manera de llamar también a la ideología personal. Yo le propongo llamar a Trump, AbuPaCo, abusador de patio de colegio, que posee una eufonía animal indómita que le sienta como un guante a su mano de especulador inmobiliario. Respecto a “sendembos”, me parece un acrónimo a cuyo negocio lingüístico no le veo un futuro prometedor. A este respecto, el amor por la naturaleza, le recuerdo que los románticos lo dejaron todo por escrito y lo mejor es seguir su ejemplo.

martes, 7 de julio de 2026

MERCEDES HALFON

 Ya pasó la noche para el cielo

sigue demostrando su altura
este jardín no es tuyo
ni tampoco los papeles
donde se imprimen las palabras de aliento
tus amigos sostienen tazas en las manos
te dan de beber
ha vuelto a empezar el verano
que aprendiste apoyar el cuerpo sobre las rocas
nunca se apaga la última luz en una ciudad
aunque no sepas exactamente
qué te trajo hasta ella.

NOCIÓN DEL BIEN

 1 Samuel Beckett, le escribe en una carta a un amigo. 

“Estoy escribiendo una obra donde la gente se puede mover, pero no puede ir a ningún sitio”. 

2 Richard Ford escribe en su libro “En palabras sencillas”, que acabo de leer: 

“El poeta Auden afirma que, al leer cualquier poema, lo primero que le interesa es establecer la noción del bien en el poema. Él creía que todas las obras de arte, independientemente de su perspectiva, operan en relación con alguna noción del bien. El bien logrado. El bien ignorado. El bien derrotado. El bien triunfante. Pero no puede faltar una idea del bien, aunque no podamos especificar cuál es esa idea.”


3 El tener un ideal perdurable pienso que es una forma de mantener una relación con el bien. ¿Hans Castorp en Davos sigue a Beckett o a Auden.? ¿Y nosotros los lectores? Yo quiero pensar que Castorp y nosotros seguimos al inglés Auden, pero la cita de Beckett es muy vigente hoy en día, que es cuando estamos leyendo “la montaña mágica.” ¿Podría sugerirse que el mal hoy es la consecuencia de no poder ir a ningún sitio? O dicho de otra manera, ¿hoy el mal es la banalidad del bien (buenismo)? En esas estamos.

martes, 23 de junio de 2026

GUTIERRE DE CETINA

 Ojos claros, serenos

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

LA OPORTUNIDAD

 La existencia de uno mismo depende de lo que crean y piensen quienes te rodean. Esto no se debe entender como que el infierno son los otros, sino que es un efecto inevitable del hecho de vivir juntos. Cuando llegué al pueblo iba acompañado de semejante prejuicio Para sus vecinos solo era el miembro de una empresa de extracción de gas que les iba a comprar la tierra donde vivían para perforarla y hacer caja. Así rezaba la voz del ecologismo militante en el interior de sus conciencias. Aunque sabia, por propia experiencia en mi pueblo natal, que lo que yo les proponía era una llamada para salir de su previsible decadencia, no tenía ni idea de como dar con la fuente de lo que sentía y trasmitírselo. Al final, no supe cómo evitar el “choque de trenes” de la ambición de unos y la pobreza de los otros.

lunes, 22 de junio de 2026

TINA SUÁREZ

 LA VAMPIRA

No vampiresa sino vampira.

Dracularia desde la estaca a la astilla
surge con atavíos de niebla absoluta

merodea el territorio de los machos alfa.

Hollines y alquitranes derraman a sus pies
un manto umbroso de murciélaga.

Ocurre que el manjar predilecto
para saciar sus entrañas
es la pútrida sangre de los malvados.

Hermana, puedes salir de casa

ni el coco ni el hombre del saco
volverán a asustarte, niña.

TIERRA PROMETIDA

 Decidí ir a ver la película de Gust van Sant, “Tierra prometida”,  por la presencia de sus actores principales, Matt Damon y Frances McDormand. Leído el argumento, escrito por el propio Damon, pensé que algo ya visto podía renacer a la luz por la virtud interpretativa de ambos protagonistas. Y así fue. Aunque le pese a uno de esos algoritmos andantes que como quijotes posmodernos ya no aparecen con lanza olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor, sino que suelen salir de casa con el móvil en una mano, las palomitas en la otra y el Toyota eléctrico aparcado no muy lejos de la sala de proyección de la película. Quijotes digitales que después en el debate tomaron la palabra para jurar y perjurar que lo que dice su móvil respecto a unos datos proporcionados por la red eléctrica estatal es lo que nos ha querido contar la película. Pese a este quijote de algoritmo andante dije, de manera discreta pues tampoco pretendía que se pusiese ofendidito, que la peli iba, como todas películas, de sentimientos humanos universales que emergen, sea en Kentucky, Senegal o Tombuctú ante los dilemas que la vida nos enfrenta a quienes decidimos seguir existiendo. Hasta aquí lo uno, o lo común a todo ser humano, viva en el siglo de Petrarca o en el de Donald Trump. Lo que nos cuentan Damon y Mcdermond, no es otra cosa que la revelación de sus particulares vidas con sus paradojas y contradicciones en la peripecia que viven juntos, cuando eso que nos es común, también conocido como realidad compartida, se divide y se muestra al mundo con una luz diferente.

¿Y cual es esa peripecia? Pues como todas las peripecias humanas, la de la película es una de esas en la que la vida y la muerte se citan una vez más en su liza eterna. Resulta que en un pueblo perdido de la America profunda unos pispas del negocio del Gas y el Petróleo descubren que en los bajos geológicos del mencionado pueblo hay unas reservas de Gas Natural que perforando de la manera adecuada les puede dar unos pingües beneficios. La cuestión es, como es ya sabido, como vencer la más que previsible oposición hostil del vecindario del lugar. O dicho de otra manera, cuanto dinero le va a costar a la compañía de marras comprar la voluntad del vecindario sin que parezca que es un robo a mano armada. Hasta aquí, más o menos los prejuicios que llevaba en mi mente antes de que apareciera sobre la pantalla el primer fotograma de la película. Menudo somos los prejuiciosos, con el Quijote algorítmico al frente. Pero nada más aparecer Damon y Mcdormand en pantalla y echaron a andar los primeros pasos por las calles del pueblo perdido, me di cuenta que ya me podía meter los prejuicios donde me cupieran pues con ese maletín poco o nada iba a ver de lo que me mostraran a partir de ese momento. El planteamiento era el de siempre pero el nudo y el desenlace, me di cuenta en seguida que iba a ser diferente a lo ya visto hasta ese momento. Y de ellos iba a ser responsable la actitud ética, por decirlo así, de los protagonistas principales. Pues los del pueblo imaginé que le iban a dar la réplica a aquellos a la vieja usanza. El alcalde lo conocemos haciéndosele los ojos chiribitas con la pasta que se le puede echar encima. Y la asamblea de vecinos nos la presentan con la habitual división de opiniones respecto a la intenciones de los pispas de las perforaciones gasísticas de su pueblo, que han venido a poner precio al subsuelo donde han construido su estilo de vida, vacas y demás ganadería y agricultura incluidas. Pero hete aquí que Damon no tiene la conciencia de una pieza, como nos han acostumbrado otras películas de las misma estirpe. Ama honestamente su trabajo pero al mismo tiempo duda y la razón maquinal que lo acompaña en el contrato laboral no es suficiente para que la duda no deje de poner sitio a lo que siente. Él en su niñez ya vivió una situación parecida en el pueblo profundo donde nació, por ello es consciente de que la salida de esa profundidad en que el destino ha sumido a las vidas de los vecinos solo es posible si dejan de mirar a la luz cristalina del cielo y al verdor esmeralda de los campos donde pasta el ganado de sus ensueños y empiezan a poner el foco de su mirada en la oscuridad impenetrable de los bajos geológicos del suelo que pisan cada día.  


Es evidente que con este cuadro mental de Damon los ejecutivos de la empresa perforadora no se fían ni un pelo de su conducta ante la misión que le han encomendado. Para controlar sus movimientos envían a un topo con ademanes de ecologista que se “opone” a la perforación del pueblo, para ganarse la voluntad de los vecino. Lo más conmovedor del itinerario de Damos es ver cómo el amor a lo que de verdad siente es asaltado sin compasión por los buitres y ratas que le rodean. Destacar en ese itinerario el papel de dos grandes mujeres. Por supuesto su colega McDermond, y que le ha acompañado todo el rato con esa actitud tipo Sancha Panza (por seguir con el imaginario cervantino) de lo dejó muestra con esa frase que le dice cuando al final, descubierto todo el pastel del ecologista, Damon entrega su derrota a la asamblea final, y su colega McDermond le  comunica que lo han despedido pero a continuación le dice: “no te preocupes esto es solo un trabajo”. La otra mujer es la maestra del pueblo, que ajena al lío de las perforaciones gasísticas - clara intención del director y guionistas de hacer visible la pluralidad de sentimientos en estos contextos tan militantes como totalitarios - solo quiere que Damon se quede con ella, lo que al final consigue, después de algunos flirteos en el bar del pueblo. Guiño de Gust van Sant al espectador: no todo es ta perdido pues el amor cambia de emplazamiento y triunfe de nuevo sobre tanta podredumbre, ahora campando en la superficie del pueblo y en lo hondo de los corazones de los amantes.

jueves, 18 de junio de 2026

PEDRO SEVILLA

 FOTOGRAFÍAS DE 1976

Ojos tristes, serenos, casi dulces,
buscando dignidad
frente al dolor del mundo y frente a la hermosura;
lluvia en el corazón todas las tardes
en un jardín de herrumbre, rosas rojas
y algunas octavillas,
también este muchacho que aquí véis
fui, al parecer, yo mismo.

DESCOLONIZACIÓN

 La palabra que pone en marcha las siguientes palabras es descolonización. De nuevo el anarquismo de Mateo Morral - refractario a todo tipo de autoridad menos la que representa su forma de ver el mundo - asoma su nariz por diferentes ventanas para arreglar los injusticias del mundo en el sigo XXI. En esta ocasión denuncian que la injusticia es contra los que no son escuchados, o sea la injusticia que padecemos todos los seres humanos en esta época de máxima conectividad maquinal y nula comunicación humana. A saber, al mismo tiempo que estamos conectados de manera intermitente, no podemos comunicarnos, es decir, no podamos ser escuchados. Por lo que estamos confundidos y a la deriva, eso sí, con la panza llena y la tarjeta de crédito caliente. Lo cual, a diferencia de los que no son escuchados en África, es una cuestión de grado material no de naturaleza espiritual. Aunque los descolonizadores piensan lo contrario.

El cambio de naturaleza si se ve, en cambio, en que los descolonizadores siguen jugando en la liga de la urgencia de los indignados u ofendiditos propia de la actualidad y no en la liga de lo importante propia de más allá de la actualidad. Dicho de otra manera, los descolonizadores ponen la reflexión y el debate de las ideas en la urgencia de la actualidad ideológica geopolítica no en lo importante de las fuerzas íntimas que nos mueven entre los otros y que nos elevan o destruyen el carácter.

lunes, 15 de junio de 2026

VALENTINA ROMANETTI

 A DIARIO 

Crema,
polvos compactos,
colorete,
eyeliner,
rímel,
pintalabios,
highlighter.
¿Para qué?
Si quien te quiera
te va a querer ver recién levantada,
con una camiseta de propaganda como pijama,
y los pelos de una leona salvaje,
tan tú.

EL ALGORITMO

 El Algoritmo es una persona que tiene presencia como si fuera un dato, pero que quiere seguir apareciendo como un sentimental. Cuando esto sucede, que es cada vez que se acerca a los otros en las sendas de la naturaleza, se pone como loco a hacer fotos a los bosques y luego se da la vuelta y nos dice que lee emocionado a san Juan de la Cruz. Es un tipo que dice que ama con fervor la naturaleza, pero al mismo tiempo se pirria por tener entre las manos el último chisme tecnológico. Es un tipo que te convoca para acompañarle en una excursión por el campo y al mismo tiempo sabes que si aceptas la invitación irás todo el camino solo. Es un tipo que dice que todo el mundo persigue sus intereses menos él que solo va a lo suyo. Es un tipo, en fin,  cada vez más habitual en las reuniones sociales, convertido en una variante digital del clásico fantoche de toda la vida. Ese que lo sabe todo, se hable de lo que se hable. ¿Qué hacer? Nos dicen los opinadores que tenemos que acostumbrarnos a repensar la tecnología digital y nuestra relación con ella, y de paso solucionaremos nuestro trato con los nuevos fantoches. Pero las preguntas continúan. ¿Qué hacer con lo que ha producido la falta de semejante costumbre? Con aquello en que nos ha convertido esa falta de hábito de tratar todo el día con las máquinas. Y con los fantoches, a través de ellas. Estos monstruos contemporáneos, llamémosles así, ya caminan por su cuenta, calle arriba y calle abajo, pero a sus fabricantes todavía no ha alcanzado la perplejidad en que estamos inmersos. Viven aislados en sus torres de silicio de Silicon Valley. En parte, digo yo, por que muchos de ellos, fantoche y máquina, se presentan en público como unos monstruos simpáticos. 

viernes, 5 de junio de 2026

FRANCISCO FERRER LERÍN

 Machado inicia

Mi padre en su despacho. La alta frente.
Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta,
va hacia el jardín. Pasea.
A veces habla solo. Sus ojos
de mirar inquieto
escapan de su ayer a su mañana,
avanzan
en el anochecer del tiempo.
¡Padre mío!,
contemplas,
descubres,
tristeza inapelable,
mis cabellos grises, blancos,
emblema despiadado
de una soledad inaudita,
de una soledad absoluta.

ACTIVISTA O CIUDADANO

A favor de la ideología o a favor de la vida

La colonización del imaginario de los dominados nunca es como imaginan a los dominadores una parte de la ideología actual, pues siempre media el amor, o la razón emocional, entre los unos y los otros. Aunque a esa parte de la ideología actual no le interese hacerla visible, pues ella es un acto de la razón instrumental que juega en la liga del poder por apropiarse del pasado, entendido en sentido amplio. Prueba de aquello son, en nuestro pasado reciente, las historias de amor que surgieron entre las mujeres judías o resistentes y los soldados de la Gestapo (epítome de colonización moderna), así como, en nuestro pasado remoto, entre los conquistadores españoles e ingleses y las mujeres nativas americanas, por ejemplo, Pocahontas en Virginia  o la Malinche, amante de Hernán Cortes, en Nueva España. Amor es también amor a la verdad (filosofía) que esconde la vida, la mejor prueba de lo cual es el libro de Hanna Arendt “Eichmann en Jerusalén”.


¿Por qué es interesante hoy volver al pasado, sea remoto o reciente, sin que medien intereses ideológicos de apropiación del mismo? ¿Qué nos enseñan las experiencias de estos antepasados tan distintas a la nuestra? La vida humana sin compañía se vuelve encierro y la intimidad, sin un lugar compartido, pierde sentido. Solo en la comunidad de distintos el individuo deja de confundirse con su soledad. Poned atención dijo Antonio Machado:
Un corazón solitario
no es un corazón.


Únicamente así podemos confiar con garantía que toda vida es vivida, independientemente del fardo del poder que tenga que sufrir o soportar.

miércoles, 3 de junio de 2026

ANI GALVÁN

 UNA AMAZONA

¿y si el cuerpo no fuera pantalla para la visión de sus ficciones?
¿y si el propósito de mis dedos no fuera el tacto sino el calibre
de la tensión entre cuerda y arco?
¿y si el fin de mi voz no fuera la gracia
sino los cánticos de guerra?

¿y si en lugar de batir al ciervo aprendiera cómo cabalgarlo?

NUEVA TORRE DE BABEL

 ¿Será eso la educación o lo que pasa es que no sé lo que me pasa? Si le digo a mi hijo de once años, cuando se enfada porque no satisfago sus deseos de llegar tarde a casa, “esto es lo que hay”, estoy convocando a todo lo realmente existente sea actual o esté más allá de esa frontera, pero para él “lo que hay” es solo lo que ve en la pantalla de su móvil. Al final, para no discutir con su madre y que el crío no se convierta en una víctima de mi autoritarismo, cedo y que llegue a casa cuando le pete. 

Dios nos vuelve a confundir con esta nueva Torre de Babel de múltiples indentidades intransitivas. Tal vez para vengarse por esa arrogancia humana de anunciar a bombo y platillo que Dios había muerto. 

lunes, 1 de junio de 2026

JAVIER ALMUZARA

 EL DON DE LA EBRIEDAD

De la oscura grandeza del final
y el radiante comienzo renovado
se admira este romántico ilustrado
que ama el día y la noche por igual,

que paseará su fiel felicidad
en el mundo, sabiendo lo que entraña,
si una luz habitable lo acompaña
a los umbrales de la soledad.

Por la música, forma conmovida
del tiempo, que en el verso late y piensa;
por la belleza, esa virtud propensa

a no dar nuestra esencia por perdida,

que traiga su ebriedad a mi canción

la vida en la más alta graduación.

DESCOLONIZACIÓN Y TAL

 Es fácilmente distinguible la impronta del pensamiento de Michel Foucault en los asuntos de actualidad referidos de la descolonización que, dicho de manera abreviada, dice que toda relación entre seres humanos es únicamente una relación de poder y dominación. De quien tiene la mejor tecnología para imponerse por la fuerza. Incluidos los pueblos colonizados entre ellos, digo yo. Que estos últimos se enfrenten a las pistolas y cañones con flechas y arcos, nos los hacen mejores ni los sacan de ese paradigma. Ni por ser precolombinos automáticamente se convierten en tipos ejemplares frente a la historia de la infamia de la humanidad. En fin, estamos delante de la romantización del buen salvaje de Rousseau y la demonización del mal burgués de Karl Marx. Una de nuestras peores herencias modernas.

Vistas así las relaciones entre seres humanos hablantes, sin una ápice de voluntad para crear espacios donde practicar la deliberación apropiada y propia de seres hablantes con ánimo educado y civilizador,  perfectamente alfabetizados e informados (la mejor vacuna contra la tentación colonizadora) todo se reduce a una lucha sin cuartel entre víctimas y verdugos. En la que, al fin y al cabo, todos acabamos siendo víctimas y verdugos. El mayor número de muertos de unos respecto a otros tampoco modifica el carácter de los contendientes ni el marco del enfrentamiento, pues se convierten con el paso del tiempo en pura estadística. De lo que se deduce, como sugería Pascal, que lo mejor es no moverse de casa, es decir, no tener ningún tipo de encuentro o relación con otros seres hablantes para evitar así que aparezca la tentación colonizadora y la maldad del poder y la dominación que de ella se deriva.


El encuentro de Europa con America Latina no fue otra cosa que el choque de dos visiones diferentes del poder y la dominación. Como lo fue anteriormente el encuentro entre Atenas y Persia, Roma y el Cristianismo, la iglesia contra la ilustración, la burguesía contra el proletariado. En fin, como lo son siempre el choque de padres contra hijos, adultos contra jóvenes, hombres contra mujeres, ricos contra pobres etc, y todas las dicotomías que la imaginación humana no deliberativa es capaz de crear siempre que se quiere relacionar con el mundo. La palabra convertida así en otra arma de combate y aniquilación. La más mortífera si cabe. En plena época digital, en esas estamos todavía.

martes, 19 de mayo de 2026

PATRICIA CRESPO

 UN SOLO ÁRBOL 

La soledad del árbol

palpando la carne

esencial en su arraigo
en un bosque
-individuales árboles-
es exigua.

El árbol no tiene
conciencia de su soledad.

Yo sí.

LOS MIMOS Y LOS MOSQUITOS

Un abismo de incertidumbre frente a ella se apareció justamente en el momento que volvió a su barrio de infancia. Hasta entonces había sido leal a lo que su abuelo Telmo le dijo un día que llegó tarde a casa: “eres una niña mimada por la vida.” Resulta que la “niña” había  decidido volver después de haber estado viviendo de la música en Zúrich durante los últimos diez años. La razón fue, según su parecer, el racismo encubierto que practican los suizos con los que no son de allí, incluso si tienen dinero y están documentados, como es su caso. Pero al volver al barrio de su infancia, la “niña” se ha escandalizado al ver la cantidad de mosquitos y suciedad que invaden la calle donde vive, en la que muchas de sus casas son ocupadas por los nuevos inmigrantes. Pobres e indocumentados.