viernes, 31 de julio de 2026

PAULA ARBONA

 MI PROBLEMA

Quizás mi problema es
que no puedo ver un árbol.
Cuando veo un árbol,
veo un bosque.
Cuando veo una persona,
veo un pueblo.
Veo sus secretos,
su pasado,
su tormento.
Quizás mi problema es
que no puedo dejar de mirar
viendo aquello que no está.

LOCKSEY Y ULISES

En estos tiempos sin futuro los profetas del mismo que siempre han sido, de repente, se han quedado sin trabajo. Ya no tienen crecepelo que vender ni pócimas milagrosas que repartir entre sus feligreses de cara al mañana. Pero hete aquí, que el gallinero en que se han convertido las redes sociales ha dado alas a los pispas del negocio del futuro, que es lo que siempre han sido los profetas aludidos, desde Jesus Cristo hasta Carlos Marx. Mejor dicho, desde los malos lectores del uno hasta los peores lectores del otro. El caso es que, y sea como fuere, estos pésimos lectores han visto el negocio en la modificación del pasado para dar relumbrón al futuro inexistente. En nombre, como no, de la sacrosanta Libertad de expresión y del la performatividad del uso del lenguaje. Dicho en roman paladino, esto es lo que quiero hacer pues lo hago y además en el mismo momento que lo nombre queda hecho. Chim Pum. En esas estamos. Así Christopher Nolan en su “Odisea” dice que le gusta que Helena de Troya sea negra pues sea. Pero el protagonismo de la mujer en la vida real y en la imaginada está en marcha al ritmo de la historia y de su crítica y deliberación democráticas, y ni lo acelera ni lo retarda este cambio de colorido que Nolan le ha dado a la heroína de su película. Eso sí sirve para engordar su caja de caudales y nada más. Valga decir, sin embargo, que su visión de la obra de Homero es un western, porque no puede ser otra cosa, a imagen y semejanza de John Ford que fue el Homero de la epopeya norteamericana. Y el cine americano ha colonizado la mente europea después de la Segunda Guerra Mundial. Todo esto ya lo sabemos los europeos, pero ahí seguimos subiéndonos a las caravanas publicitarias que nos ofrecen. Pero hasta que Clint Eastwood no haga de Nelson Mandela, no iré a ver más este tipo componendas postmodernas, o wokismo, que es la etiqueta general para nombrar a este movimiento futurista. Pues yo si creo en el futuro, que no es otra cosa que un ejercicio de la imaginación con sentido, otro asunto a debatir es que se cumpla, o no. Y que hacer entonces. En ningún caso falaces componendas como la descrita.


Toda esta introducción para decir que he vuelto a ver “Robin de los bosques” dirigida por Michael Curtiz y Willian Keighley, en 1938. ¿Por qué creyeron estos directores que los espectadores del siglo XX  iban a prestar su atención a las peripecias de un noble en la época de la Tercera Cruzada, 1189-1192, vinculado al rey Ricardo I Corazon de León y a su hermano Juan sin Tierra? Porque el cine era todavía en 1938 un arte joven que se atrevía con cautela a visitar el pasado con la intención, no de cambiar sus mimbres históricas fundamentales, sino de experimentar su permanencia muchos siglos después. ¿Qué es lo que permanece muchos siglos después que hace que tantos espectadores, yo mismo una vez más, se mantengan quietos en la butaca como si aquellas peripecias hubieran ocurrido ayer mismo? Señor, la injusticia universal y el ansía de justicia también universal que todos llevamos escondido en los repliegues del alma. Y que camino mejor para tal fin que ponerse en manos de un héroe de ficción como Robin de Locksey que habita los bosques como si fuera su propia casa, por encima del bien y del mal y de las cabriolas digitales actuales. Un verdadero emboscado. Los emboscados que acompañan a Locksey se encuentran solos ante el absolutismo de Juan sin Tierra, y quizá es esa la soledad que nos llama cuando vemos la película de Curtiz y Keighley: es una soledad entre los otros seres vivos, pues se proyecta en un mundo de hombres y árboles sajones. Y una mujer normanda, Lady Marian. Que se reconocen de inmediato, dada la carencia del presente, en su permanente heroicidad como tales. Sin aderezos de los efectos especiales. La victoria frente a los tiranos es posible.

Cuando una y otra vez, ayer como hoy y mañana, los que se postulan en la vida real para resolver la injusticia acaban siendo unos corruptos convictos y confesos sean de un bando o del otro, sea joven o provecto, sea hombre o mujer. La película nos muestra que la victoria contra los tiranos es posible.


En el ecosistema mental del bosque de Robin de Locksey y su colegas los acontecimientos más importantes, tanto en lo malo como en lo bueno, pudieran ser aquellos que todavía no han sucedido. Y eso nos acerca a la actualidad del siglo XXI. Así son los héroes de ficción. De modo que, en consecuencia, serían los finales en el bosque, ya no los comienzos, los que decidirían sobre los sucesos de en medio. Serían los futuros en el bosque, y no los orígenes, los que contarían de verdad. Muy de los espectadores de hoy. Repito, todo contado con un colorido y montaje cinematográfico de escenas de hace más de ochenta años.


martes, 28 de julio de 2026

JUAN VICENTE PIQUERAS

 LO ETERNO SE ACABÓ

Ahora toca admitir lo inadmisible,
aprender a olvidar lo inolvidable,
tener que soportar lo insoportable,
intentar comprender lo incomprensible.

Prescindir de lo que era imprescindible,
tener que poner nombre a lo inefable,
sinvivir sin amor y ser amable.
Como buen ciego darse a lo invisible.

Hoy pongo en discusión lo indiscutible.
Me presentan a gente impresentable.
Debo decir que sí y sentir que no.

Tengo que hacer posible lo imposible.
Estar donde no está lo que era estable.
Aceptar que lo eterno se acabó.


JUEZ DE INSTRUCCIÓN

 Le dejó sentado en el suelo, después de degollarle por la espalda. Eso es lo que deduzco al acabar de leer el informe de la forense. Ahora que ha pasado ya una semana, entre los vecinos de la urbanización cunde la pregunta de por qué han asesinado al periodista Ramírez. Pero las declaraciones de esos mismos vecinos en el juzgado, van en la dirección de pensar que el asesino no está entre ellos. Aunque las columnas de aquel en el diario local cada vez gustaban menos a los ricos explotadores de la segunda residencia, como Ramírez los llamaba. Yo como juez de instrucción del caso, después de escuchar a los vecinos, no lo tengo claro. Siempre he desconfiado de los que creen que los avatares de la vida se comprenden al primer golpe de vista. A la espera de otras pruebas, mas bien intuyo que quién sabe quién es el asesino del periodista Ramírez no sabe que lo sabe.

lunes, 20 de julio de 2026

ALEJANDRA PULTRONE

 HASTA VERTE AMANECER

Encuentro tu letra.

Viejas dedicatorias.
Esas bromas escritas para divertirnos.
Las listas del supermercado.
Todo lo insignificante brilla.

Me aferro a esos papeles
con desesperación

de náufrago.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 56

BREVE APUNTE DE VIDA Y LITERATURA

 1 La dificultad de encontrar el lugar en el mundo tiene que ver, a mi entender, con aceptar las cosas que nos pasan tal y como aparecen a la vista (vida). 

2 No tenemos la costumbre - porque nadie nos lo ha enseñado y además vivimos muy de prisa - de preguntarnos por las cosas que nos pasan y relacionar unas cosas con otras. Y con las de los demás (literatura). 


3 Los adultos somos seres atencionales y relacionales respecto al otro y lo otro, al contrario que los niños y los jóvenes que solo se fijan y se relacionan consigo mismos.

miércoles, 15 de julio de 2026

MARCELO DIEZ

 Newton y yo

La manzana que cayó durante la siesta de Newton
descansa en mis manos
como un agujero negro hambriento de sentidos.
La muerte de los cometas cabe en su núcleo.
Escribo el poema
con lo que tarda un rayo de luz
en aparecer en el mundo.
Newton sabía que los árboles
trabajan a la inversa de la gravedad,
lo leyó debajo de sus píes:
en cada hombre, comprimida,
hay una descarga universal
del tamaño de un planeta.

ARTE Y PODER

Estamos en 1980. El nuevo gobierno francés del socialista François Mitterrand convoca el mayor concurso de arquitectura de la historia, para construir el Arco de la Defense. Codiciado por todos los grandes estudios internacionales, el ganador es, sorprendentemente, un absoluto desconocido: Johan Otto von Spreckelsen, un profesor de arquitectura de Copenhague. Que nada más conocerlo dice que su obra ha sido imaginada a servicio del bien de la humanidad. Solo si es así, una vez levantado el Arco de la Defense, estará a servicio de la ciudad de Paris y de todos sus visitantes. Toda una declaración de principios, que deja claro ante el espectador nada más comenzar, los derroteros por donde va a ir la peli. Hasta ese momento, este danés de cincuenta años solo había construido cuatro edificios: su casa y tres pequeñas capillas. De la noche a la mañana, 'Spreck' se convierte en el centro de todas las miradas. De esto va el argumento de la película “El arquitecto”, de Stephane Demoustier.

Todo en el inicio despide aroma de renacimiento e ilustración. Todo respira esperanza. El poder y el arte se ven las caras de nuevo y parece que esta vez se pueden entender. Los Médicis y Leonardo da Vinci. Los ilustrados de izquierda y Spreck. En fin. Se respira esperanza entre las butacas, no porque de las imágenes iniciales deduzca el espectador que se vaya a llevar a cabo la gran obra del Arco de la Defensa, sino porque todo lo que se ve sobre el papel y la pantalla tiene sentido. Incluso el hecho de que le hayan dado el encargo a alguien desconocido. Mas aún, sentí como un pellizco romántico en mi intimidad. Por aquello de que si es poco conocido ahora tiene la oportunidad de que lo conozcan. Incluso vi generosidad en el presidente Mitterrand, al no querer aprovechar el relumbrón del arquitecto ya famoso en beneficio propio. 


Pero cuando la película echa a rodar el sentido esperanzador del principio se diluye casi sin que el espectador se dé cuenta, tan hipnotizado estaba con las maneras de contar su proyecto el arquitecto Spreck, resumido en el sintagma: “el Arco de la Defensa es el amor de mi vida”, como confiesa textualmente a uno de los colaboradores que le han asignado. No recuerdo que el presidente de la República, François Mitterrand, dijera algo parecido respecto al monumento que quería inaugurar en el bicentenario de la Revolución Francesa. El sentido esperanzador se diluye respecto a la buena sintonía que Arte y Poder mostraron en los protocolos de asignación de la realización de la obra. Pero lo que no disminuyó fue el tesón creativo que el arquitecto Spreck mostró durante toda la película en la defensa de su obra como un todo con sentido, que no admitía las veleidades y arbitrariedades del ejercicio del poder. Esto es algo que se sabe, pero lo que no sabemos es como lo sabemos. Valga destacar, a este respecto, la elección del mármol que Spreck ha previsto sea de Carrera. La secuencia en que lo vemos, en compañía del equipo, visitar las canteras de la ciudad italiana refleja con valor y coraje el punto de vista que el director Demoustier ha elegido para filmar su película. Y también la deriva que, a partir de ese momento, va a adquirir la película en la que el  protagonismo será la lucha abierta entre el artista Spreck y el grupo de técnicos vinculados a los intereses del Poder, que como es fácil suponer son cambiantes e imprevisibles, tanto para el arquitecto como para el espectador, que a estas alturas ya ha tejido con la inteligencia de éste una complicidad que lo acompañará hasta el momento de verlo morir en un banco del parque de la esplanada de la defensa. No pudiendo llegar a ver en vida el amor de su vida.

lunes, 13 de julio de 2026

ISABEL RUANO

 Los farsantes

Para ir decapitando monumentos
hace falta el silencio,
los santones hicieron sus columnas
pero no tienen estandartes.

Qué lugar daremos a cada quién
en nuestra historia?
Ya ni siquiera importa,
los héroes están muertos
y cada quien fabrica sus hazañas.

El tiempo es un invento malévolo,
nunca aprendió a creer
en la verdad
porque nació desnudo como los hombres,
y, además, es que existe la verdad?

EL CASO 137

 Stéphanie, agente de policía de Asuntos Internos de Paris, considera como parte fundamental de su tarea profesional la clarificación de su existencia a partir de la clarificación del “caso 137,” título de la película dirigida por Dominik Moll. Un caso relacionado con un joven gravemente herido durante una tensa y caótica manifestación de los chalecos amarillos en la capital francesa. Si bien no encuentra pruebas de violencia policial ilegítima, el caso adquiere un cariz personal al descubrir que la víctima es de su ciudad natal y transformará el caso 137 en algo más que en el trámite de un simple expediente. 

Lo que sí se le aparece claro al espectador, desde el primer fotograma, es que Stephanie no está meramente ahí, como un poste a un número de expediente pegado. O también, que los Asuntos Internos de la policía de Paris son algo que más que asuntos de familia o asuntos corporativos y como tales se ha de resolver, como es habitual en toda familia mafiosa que se precie y aprecie, de puertas para dentro y con la omertá en bandolera. Muy al contrario, nos viene a decir Stephanie con sus palabras y sus actos, los Asuntos Internos de la policía de Paris son asuntos públicos pues son los ciudadanos quienes sostienen, dando forma y aliento con sus votos, impuestos y sus opiniones, a quienes habitan los edificios donde se dirimen y se toman decisiones sobre tales asuntos internos. Hasta aquí un poco de didáctica democrática. 


En efecto, el asunto del joven gravemente herido en una de las manifestaciones de los chalecos amarillos llega a asuntos internos de la policía de Paris, digamos, a oscuras y por la puerta de atrás. Y lo primero que se pregunta Stephanie, y de paso nos lanza la pregunta a los espectadores, es por qué no ha entrado por la puerta principal y con la luz y taquígrafos funcionando a pleno rendimiento. Asuntos Internos de la Policía de Paris, se pregunta también Stephanie no es un departamento para quedar bien, sino para investigar el mal que puede cometer cualquier servidor público con mando en plaza. Tal posibilidad, no invalida el juramento de lealtad a la República que hicieron todos sus funcionarios el día que accedieron al cargo. Letanía esta que le espetan a la cara de nuestra tenaz investigadora cada vez que trata de averiguar los detalles del incidente del joven gravemente enfermo. Dicho con otras palabras, yo agente de policía lo hago todo por mi lealtad a la República, tú agente investigadora de asuntos internos lo haces todo para desmentir esa lealtad, que también deberías tener. Omertá, ya digo, surge de pronto como un disparo en medio de la pantalla y de los pasos investigadores de Stephanie. La estructura mafiosa en que toda lógica de poder acaba por precipitarse, cuando alguien trata de investigar en el bajo vientre de sus industrias y andanzas, acompaña a Stephanie y a los espectadores hasta el final de la peli, con resultado ambiguo, como no podía ser de otra manera en estos tejemanejes de las cloacas del Estado. El que la víctima sea paisana de la investigadora, como ya he dicho, es el baldón que utilizan sus enemigos de departamento para negarle el pan y la sal, es decir, para acusarla de traición y deslealtad a la República. Como puede deducirse, a partir de este momento, la película no es solo lo que parece en su aspecto más evidente, sino, y esto es lo la hace más interesante, en su aspecto menos obvio ante el espectador como es el de la lucha por el significado de las palabras que se intercambian los protagonistas. ¿Que sígnica “ser leal a la República?

A esas alturas de la narración, después de que el espectador vea el  vídeo del apaleamiento del joven manifestante por parte de los policías sospechosos, conseguido gracias a la tenacidad investigadora de Stephanie. ¿Que significa ser traidor a la misma República?


Llegados hasta aquí donde la policía de la película ha impuesto ya a sus asuntos internos la lógica del “y tu más” o “anda que tu”, típicos dictum de las dicotomías criminales que producen a mansalva las conciencias fracturadas humanas donde la racionalidad comunicativa ha sido derrotada sin piedad por el Imperio de la emocionalidad sin tino ni contención, cobran todo su significado la verdad de los hechos exteriores del vídeo del apaleamiento. Y también la proporción de que la cara visible de la policía es a las apariencias de sus vigilados como los asuntos internos de aquella es a la conciencia atormentada de estos. Un correlato que la agente de policía Stephania nos hace sentir a los espectadores gracias a su cuidada prudencia y pulcritud profesional.


jueves, 9 de julio de 2026

JUAN CARLOS VELOSO

 La poesía no pertenece a los libros

La poesía pertenece al sonido
al aire que son las palabras
más allá del ícono
del símbolo y el significante
la palabra está encarnada en la vida
y la poesía encarnada en la existencia

FRASES HECHAS

Un tierno abrazo es una de esas expresiones clásicas que mantiene su vigencia afectiva y que asocio con otras expresiones de la misma índole que a veces escucho en el trajín diario. Por ejemplo, tengo una amiga que dice que lo de Donald Trump es una penosa enfermedad contemporánea, pero a la hora de expresar su amor por la naturaleza dice que se siente “sendembos”, senderista emboscada. Trato de convencerla que lo de penosa enfermedad contemporánea es otra manera de llamar también a la ideología personal. Yo le propongo llamar a Trump, AbuPaCo, abusador de patio de colegio, que posee una eufonía animal indómita que le sienta como un guante a su mano de especulador inmobiliario. Respecto a “sendembos”, me parece un acrónimo a cuyo negocio lingüístico no le veo un futuro prometedor. A este respecto, el amor por la naturaleza, le recuerdo que los románticos lo dejaron todo por escrito y lo mejor es seguir su ejemplo.

martes, 7 de julio de 2026

MERCEDES HALFON

 Ya pasó la noche para el cielo

sigue demostrando su altura
este jardín no es tuyo
ni tampoco los papeles
donde se imprimen las palabras de aliento
tus amigos sostienen tazas en las manos
te dan de beber
ha vuelto a empezar el verano
que aprendiste apoyar el cuerpo sobre las rocas
nunca se apaga la última luz en una ciudad
aunque no sepas exactamente
qué te trajo hasta ella.

NOCIÓN DEL BIEN

 1 Samuel Beckett, le escribe en una carta a un amigo. 

“Estoy escribiendo una obra donde la gente se puede mover, pero no puede ir a ningún sitio”. 

2 Richard Ford escribe en su libro “En palabras sencillas”, que acabo de leer: 

“El poeta Auden afirma que, al leer cualquier poema, lo primero que le interesa es establecer la noción del bien en el poema. Él creía que todas las obras de arte, independientemente de su perspectiva, operan en relación con alguna noción del bien. El bien logrado. El bien ignorado. El bien derrotado. El bien triunfante. Pero no puede faltar una idea del bien, aunque no podamos especificar cuál es esa idea.”


3 El tener un ideal perdurable pienso que es una forma de mantener una relación con el bien. ¿Hans Castorp en Davos sigue a Beckett o a Auden.? ¿Y nosotros los lectores? Yo quiero pensar que Castorp y nosotros seguimos al inglés Auden, pero la cita de Beckett es muy vigente hoy en día, que es cuando estamos leyendo “la montaña mágica.” ¿Podría sugerirse que el mal hoy es la consecuencia de no poder ir a ningún sitio? O dicho de otra manera, ¿hoy el mal es la banalidad del bien (buenismo)? En esas estamos.