martes, 23 de junio de 2026

GUTIERRE DE CETINA

 Ojos claros, serenos

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

LA OPORTUNIDAD

 La existencia de uno mismo depende de lo que crean y piensen quienes te rodean. Esto no se debe entender como que el infierno son los otros, sino que es un efecto inevitable del hecho de vivir juntos. Cuando llegué al pueblo iba acompañado de semejante prejuicio Para sus vecinos solo era el miembro de una empresa de extracción de gas que les iba a comprar la tierra donde vivían para perforarla y hacer caja. Así rezaba la voz del ecologismo militante en el interior de sus conciencias. Aunque sabia, por propia experiencia en mi pueblo natal, que lo que yo les proponía era una llamada para salir de su previsible decadencia, no tenía ni idea de como dar con la fuente de lo que sentía y trasmitírselo. Al final, no supe cómo evitar el “choque de trenes” de la ambición de unos y la pobreza de los otros.

lunes, 22 de junio de 2026

TINA SUÁREZ

 LA VAMPIRA

No vampiresa sino vampira.

Dracularia desde la estaca a la astilla
surge con atavíos de niebla absoluta

merodea el territorio de los machos alfa.

Hollines y alquitranes derraman a sus pies
un manto umbroso de murciélaga.

Ocurre que el manjar predilecto
para saciar sus entrañas
es la pútrida sangre de los malvados.

Hermana, puedes salir de casa

ni el coco ni el hombre del saco
volverán a asustarte, niña.

TIERRA PROMETIDA

 Decidí ir a ver la película de Gust van Sant, “Tierra prometida”,  por la presencia de sus actores principales, Matt Damon y Frances McDormand. Leído el argumento, escrito por el propio Damon, pensé que algo ya visto podía renacer a la luz por la virtud interpretativa de ambos protagonistas. Y así fue. Aunque le pese a uno de esos algoritmos andantes que como quijotes posmodernos ya no aparecen con lanza olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor, sino que suelen salir de casa con el móvil en una mano, las palomitas en la otra y el Toyota eléctrico aparcado no muy lejos de la sala de proyección de la película. Quijotes digitales que después en el debate tomaron la palabra para jurar y perjurar que lo que dice su móvil respecto a unos datos proporcionados por la red eléctrica estatal es lo que nos ha querido contar la película. Pese a este quijote de algoritmo andante dije, de manera discreta pues tampoco pretendía que se pusiese ofendidito, que la peli iba, como todas películas, de sentimientos humanos universales que emergen, sea en Kentucky, Senegal o Tombuctú ante los dilemas que la vida nos enfrenta a quienes decidimos seguir existiendo. Hasta aquí lo uno, o lo común a todo ser humano, viva en el siglo de Petrarca o en el de Donald Trump. Lo que nos cuentan Damon y Mcdermond, no es otra cosa que la revelación de sus particulares vidas con sus paradojas y contradicciones en la peripecia que viven juntos, cuando eso que nos es común, también conocido como realidad compartida, se divide y se muestra al mundo con una luz diferente.

¿Y cual es esa peripecia? Pues como todas las peripecias humanas, la de la película es una de esas en la que la vida y la muerte se citan una vez más en su liza eterna. Resulta que en un pueblo perdido de la America profunda unos pispas del negocio del Gas y el Petróleo descubren que en los bajos geológicos del mencionado pueblo hay unas reservas de Gas Natural que perforando de la manera adecuada les puede dar unos pingües beneficios. La cuestión es, como es ya sabido, como vencer la más que previsible oposición hostil del vecindario del lugar. O dicho de otra manera, cuanto dinero le va a costar a la compañía de marras comprar la voluntad del vecindario sin que parezca que es un robo a mano armada. Hasta aquí, más o menos los prejuicios que llevaba en mi mente antes de que apareciera sobre la pantalla el primer fotograma de la película. Menudo somos los prejuiciosos, con el Quijote algorítmico al frente. Pero nada más aparecer Damon y Mcdormand en pantalla y echaron a andar los primeros pasos por las calles del pueblo perdido, me di cuenta que ya me podía meter los prejuicios donde me cupieran pues con ese maletín poco o nada iba a ver de lo que me mostraran a partir de ese momento. El planteamiento era el de siempre pero el nudo y el desenlace, me di cuenta en seguida que iba a ser diferente a lo ya visto hasta ese momento. Y de ellos iba a ser responsable la actitud ética, por decirlo así, de los protagonistas principales. Pues los del pueblo imaginé que le iban a dar la réplica a aquellos a la vieja usanza. El alcalde lo conocemos haciéndosele los ojos chiribitas con la pasta que se le puede echar encima. Y la asamblea de vecinos nos la presentan con la habitual división de opiniones respecto a la intenciones de los pispas de las perforaciones gasísticas de su pueblo, que han venido a poner precio al subsuelo donde han construido su estilo de vida, vacas y demás ganadería y agricultura incluidas. Pero hete aquí que Damon no tiene la conciencia de una pieza, como nos han acostumbrado otras películas de las misma estirpe. Ama honestamente su trabajo pero al mismo tiempo duda y la razón maquinal que lo acompaña en el contrato laboral no es suficiente para que la duda no deje de poner sitio a lo que siente. Él en su niñez ya vivió una situación parecida en el pueblo profundo donde nació, por ello es consciente de que la salida de esa profundidad en que el destino ha sumido a las vidas de los vecinos solo es posible si dejan de mirar a la luz cristalina del cielo y al verdor esmeralda de los campos donde pasta el ganado de sus ensueños y empiezan a poner el foco de su mirada en la oscuridad impenetrable de los bajos geológicos del suelo que pisan cada día.  


Es evidente que con este cuadro mental de Damon los ejecutivos de la empresa perforadora no se fían ni un pelo de su conducta ante la misión que le han encomendado. Para controlar sus movimientos envían a un topo con ademanes de ecologista que se “opone” a la perforación del pueblo, para ganarse la voluntad de los vecino. Lo más conmovedor del itinerario de Damos es ver cómo el amor a lo que de verdad siente es asaltado sin compasión por los buitres y ratas que le rodean. Destacar en ese itinerario el papel de dos grandes mujeres. Por supuesto su colega McDermond, y que le ha acompañado todo el rato con esa actitud tipo Sancha Panza (por seguir con el imaginario cervantino) de lo dejó muestra con esa frase que le dice cuando al final, descubierto todo el pastel del ecologista, Damon entrega su derrota a la asamblea final, y su colega McDermond le  comunica que lo han despedido pero a continuación le dice: “no te preocupes esto es solo un trabajo”. La otra mujer es la maestra del pueblo, que ajena al lío de las perforaciones gasísticas - clara intención del director y guionistas de hacer visible la pluralidad de sentimientos en estos contextos tan militantes como totalitarios - solo quiere que Damon se quede con ella, lo que al final consigue, después de algunos flirteos en el bar del pueblo. Guiño de Gust van Sant al espectador: no todo es ta perdido pues el amor cambia de emplazamiento y triunfe de nuevo sobre tanta podredumbre, ahora campando en la superficie del pueblo y en lo hondo de los corazones de los amantes.

jueves, 18 de junio de 2026

PEDRO SEVILLA

 FOTOGRAFÍAS DE 1976

Ojos tristes, serenos, casi dulces,
buscando dignidad
frente al dolor del mundo y frente a la hermosura;
lluvia en el corazón todas las tardes
en un jardín de herrumbre, rosas rojas
y algunas octavillas,
también este muchacho que aquí véis
fui, al parecer, yo mismo.

DESCOLONIZACIÓN

 La palabra que pone en marcha las siguientes palabras es descolonización. De nuevo el anarquismo de Mateo Morral - refractario a todo tipo de autoridad menos la que representa su forma de ver el mundo - asoma su nariz por diferentes ventanas para arreglar los injusticias del mundo en el sigo XXI. En esta ocasión denuncian que la injusticia es contra los que no son escuchados, o sea la injusticia que padecemos todos los seres humanos en esta época de máxima conectividad maquinal y nula comunicación humana. A saber, al mismo tiempo que estamos conectados de manera intermitente, no podemos comunicarnos, es decir, no podamos ser escuchados. Por lo que estamos confundidos y a la deriva, eso sí, con la panza llena y la tarjeta de crédito caliente. Lo cual, a diferencia de los que no son escuchados en África, es una cuestión de grado material no de naturaleza espiritual. Aunque los descolonizadores piensan lo contrario.

El cambio de naturaleza si se ve, en cambio, en que los descolonizadores siguen jugando en la liga de la urgencia de los indignados u ofendiditos propia de la actualidad y no en la liga de lo importante propia de más allá de la actualidad. Dicho de otra manera, los descolonizadores ponen la reflexión y el debate de las ideas en la urgencia de la actualidad ideológica geopolítica no en lo importante de las fuerzas íntimas que nos mueven entre los otros y que nos elevan o destruyen el carácter.

lunes, 15 de junio de 2026

VALENTINA ROMANETTI

 A DIARIO 

Crema,
polvos compactos,
colorete,
eyeliner,
rímel,
pintalabios,
highlighter.
¿Para qué?
Si quien te quiera
te va a querer ver recién levantada,
con una camiseta de propaganda como pijama,
y los pelos de una leona salvaje,
tan tú.

EL ALGORITMO

 El Algoritmo es una persona que tiene presencia como si fuera un dato, pero que quiere seguir apareciendo como un sentimental. Cuando esto sucede, que es cada vez que se acerca a los otros en las sendas de la naturaleza, se pone como loco a hacer fotos a los bosques y luego se da la vuelta y nos dice que lee emocionado a san Juan de la Cruz. Es un tipo que dice que ama con fervor la naturaleza, pero al mismo tiempo se pirria por tener entre las manos el último chisme tecnológico. Es un tipo que te convoca para acompañarle en una excursión por el campo y al mismo tiempo sabes que si aceptas la invitación irás todo el camino solo. Es un tipo que dice que todo el mundo persigue sus intereses menos él que solo va a lo suyo. Es un tipo, en fin,  cada vez más habitual en las reuniones sociales, convertido en una variante digital del clásico fantoche de toda la vida. Ese que lo sabe todo, se hable de lo que se hable. ¿Qué hacer? Nos dicen los opinadores que tenemos que acostumbrarnos a repensar la tecnología digital y nuestra relación con ella, y de paso solucionaremos nuestro trato con los nuevos fantoches. Pero las preguntas continúan. ¿Qué hacer con lo que ha producido la falta de semejante costumbre? Con aquello en que nos ha convertido esa falta de hábito de tratar todo el día con las máquinas. Y con los fantoches, a través de ellas. Estos monstruos contemporáneos, llamémosles así, ya caminan por su cuenta, calle arriba y calle abajo, pero a sus fabricantes todavía no ha alcanzado la perplejidad en que estamos inmersos. Viven aislados en sus torres de silicio de Silicon Valley. En parte, digo yo, por que muchos de ellos, fantoche y máquina, se presentan en público como unos monstruos simpáticos. 

viernes, 5 de junio de 2026

FRANCISCO FERRER LERÍN

 Machado inicia

Mi padre en su despacho. La alta frente.
Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta,
va hacia el jardín. Pasea.
A veces habla solo. Sus ojos
de mirar inquieto
escapan de su ayer a su mañana,
avanzan
en el anochecer del tiempo.
¡Padre mío!,
contemplas,
descubres,
tristeza inapelable,
mis cabellos grises, blancos,
emblema despiadado
de una soledad inaudita,
de una soledad absoluta.

ACTIVISTA O CIUDADANO

A favor de la ideología o a favor de la vida

La colonización del imaginario de los dominados nunca es como imaginan a los dominadores una parte de la ideología actual, pues siempre media el amor, o la razón emocional, entre los unos y los otros. Aunque a esa parte de la ideología actual no le interese hacerla visible, pues ella es un acto de la razón instrumental que juega en la liga del poder por apropiarse del pasado, entendido en sentido amplio. Prueba de aquello son, en nuestro pasado reciente, las historias de amor que surgieron entre las mujeres judías o resistentes y los soldados de la Gestapo (epítome de colonización moderna), así como, en nuestro pasado remoto, entre los conquistadores españoles e ingleses y las mujeres nativas americanas, por ejemplo, Pocahontas en Virginia  o la Malinche, amante de Hernán Cortes, en Nueva España. Amor es también amor a la verdad (filosofía) que esconde la vida, la mejor prueba de lo cual es el libro de Hanna Arendt “Eichmann en Jerusalén”.


¿Por qué es interesante hoy volver al pasado, sea remoto o reciente, sin que medien intereses ideológicos de apropiación del mismo? ¿Qué nos enseñan las experiencias de estos antepasados tan distintas a la nuestra? La vida humana sin compañía se vuelve encierro y la intimidad, sin un lugar compartido, pierde sentido. Solo en la comunidad de distintos el individuo deja de confundirse con su soledad. Poned atención dijo Antonio Machado:
Un corazón solitario
no es un corazón.


Únicamente así podemos confiar con garantía que toda vida es vivida, independientemente del fardo del poder que tenga que sufrir o soportar.

miércoles, 3 de junio de 2026

ANI GALVÁN

 UNA AMAZONA

¿y si el cuerpo no fuera pantalla para la visión de sus ficciones?
¿y si el propósito de mis dedos no fuera el tacto sino el calibre
de la tensión entre cuerda y arco?
¿y si el fin de mi voz no fuera la gracia
sino los cánticos de guerra?

¿y si en lugar de batir al ciervo aprendiera cómo cabalgarlo?

NUEVA TORRE DE BABEL

 ¿Será eso la educación o lo que pasa es que no sé lo que me pasa? Si le digo a mi hijo de once años, cuando se enfada porque no satisfago sus deseos de llegar tarde a casa, “esto es lo que hay”, estoy convocando a todo lo realmente existente sea actual o esté más allá de esa frontera, pero para él “lo que hay” es solo lo que ve en la pantalla de su móvil. Al final, para no discutir con su madre y que el crío no se convierta en una víctima de mi autoritarismo, cedo y que llegue a casa cuando le pete. 

Dios nos vuelve a confundir con esta nueva Torre de Babel de múltiples indentidades intransitivas. Tal vez para vengarse por esa arrogancia humana de anunciar a bombo y platillo que Dios había muerto. 

lunes, 1 de junio de 2026

JAVIER ALMUZARA

 EL DON DE LA EBRIEDAD

De la oscura grandeza del final
y el radiante comienzo renovado
se admira este romántico ilustrado
que ama el día y la noche por igual,

que paseará su fiel felicidad
en el mundo, sabiendo lo que entraña,
si una luz habitable lo acompaña
a los umbrales de la soledad.

Por la música, forma conmovida
del tiempo, que en el verso late y piensa;
por la belleza, esa virtud propensa

a no dar nuestra esencia por perdida,

que traiga su ebriedad a mi canción

la vida en la más alta graduación.

DESCOLONIZACIÓN Y TAL

 Es fácilmente distinguible la impronta del pensamiento de Michel Foucault en los asuntos de actualidad referidos de la descolonización que, dicho de manera abreviada, dice que toda relación entre seres humanos es únicamente una relación de poder y dominación. De quien tiene la mejor tecnología para imponerse por la fuerza. Incluidos los pueblos colonizados entre ellos, digo yo. Que estos últimos se enfrenten a las pistolas y cañones con flechas y arcos, nos los hacen mejores ni los sacan de ese paradigma. Ni por ser precolombinos automáticamente se convierten en tipos ejemplares frente a la historia de la infamia de la humanidad. En fin, estamos delante de la romantización del buen salvaje de Rousseau y la demonización del mal burgués de Karl Marx. Una de nuestras peores herencias modernas.

Vistas así las relaciones entre seres humanos hablantes, sin una ápice de voluntad para crear espacios donde practicar la deliberación apropiada y propia de seres hablantes con ánimo educado y civilizador,  perfectamente alfabetizados e informados (la mejor vacuna contra la tentación colonizadora) todo se reduce a una lucha sin cuartel entre víctimas y verdugos. En la que, al fin y al cabo, todos acabamos siendo víctimas y verdugos. El mayor número de muertos de unos respecto a otros tampoco modifica el carácter de los contendientes ni el marco del enfrentamiento, pues se convierten con el paso del tiempo en pura estadística. De lo que se deduce, como sugería Pascal, que lo mejor es no moverse de casa, es decir, no tener ningún tipo de encuentro o relación con otros seres hablantes para evitar así que aparezca la tentación colonizadora y la maldad del poder y la dominación que de ella se deriva.


El encuentro de Europa con America Latina no fue otra cosa que el choque de dos visiones diferentes del poder y la dominación. Como lo fue anteriormente el encuentro entre Atenas y Persia, Roma y el Cristianismo, la iglesia contra la ilustración, la burguesía contra el proletariado. En fin, como lo son siempre el choque de padres contra hijos, adultos contra jóvenes, hombres contra mujeres, ricos contra pobres etc, y todas las dicotomías que la imaginación humana no deliberativa es capaz de crear siempre que se quiere relacionar con el mundo. La palabra convertida así en otra arma de combate y aniquilación. La más mortífera si cabe. En plena época digital, en esas estamos todavía.