lunes, 23 de marzo de 2026

LORD BYRON

 Canción del corsario

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!… Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido…
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame… cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!…

LA OTRA ATENCIÓN

 Esa contradicción me abruma debido a que me hace sentir que dejo de ser yo mismo. Me ocurre con frecuencia. Esta vez procuré poner otra forma de atención hacia lo que sucedía. Yo estaba mirando el vuelo de un pájaro del que me atraía su actitud de carroñero, aunque no lo era. A la mujer la vi venir como si estuviera buscando algo. Pronto advertí que era un banco de madera e hierro forjado que estaba colocado cerca de un alto ciprés, el único ser vivo que, dicen, cree verdaderamente en Dios. La mujer se sentó en el banco y miró hacia el cielo, donde el pájaro seguía simulando que era un carroñero a la busca de su festín y el ciprés señalaba la trascendencia. La mujer abrió un libro y se puso a leer. Entonces la sabiduría que esconde la vida unió sin pedirme permiso y de forma inesperada, al pájaro, al banco, al ciprés donde me apoyaba y al libro que la mujer leía entre sus manos. 


sábado, 21 de marzo de 2026

ALFONSINA STORNI

 PAZ

Vamos hacia los árboles… el sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.

YO SOY BÁSICO

 La mujer joven a la que ahora me refiero, corre por el asfalto del pueblo donde vivo con esa soltura e ímpetu que Frances Ha usa cuando la vemos correr sin justificación ni destino aparentes por las calles de Nueva York. Como esta aquella corre con el afán básico de derrochar toda la energía que le sobra por el hecho de tener poco más de veinticinco años. Como Frances Ha tiene estilo de atleta y todos lo días me saluda cuando me cruzo con ella en mi paseo matinal. En parte como homenaje a ese saludo, que no deja de ser un reconocimiento, he vuelto a ver la peli del director Noah Baumbach, “Francés Ha”, y también para seguir dándole vueltas a la frase de marras que traje a colación en la entrada anterior, “es que yo soy muy básica”. No la dicen literalmente la protagonista y sus colegas pero la peli tiene la estructura de una fábula moderna sobre la juventud, la amistad, la ambición, la lealtad y el optimismo. Vamos, lo básico para transitar, sin tener que pensar en el suicido, entre los 18, mayoría de edad, hasta los 27, las edad del club de los suicidas famosos. Frances y sus amigos tienen 27 años, año arriba año abajo. El espectador los conoce en ese momento en que ve que no quieren suicidarse, pero también no quieren seguir siendo unos tipos básicos. Frances, a pesar de su sentimiento post básica, intenta cumplir su sueño de ser bailarina en una compañía de danza de Nueva York. Vive con su mejor amiga Sophie, y disfruta básicamente de la vida con alegría y despreocupación, pese a que desea mucho más de lo que tiene y su espíritu inocente y básico no es precisamente ideal para sobrevivir en la jungla neoyorquina. Pero ahí la dejamos, corriendo y dispuesta a sobrevivir con éxito en la capital americana. Mientras tanto la de mi pueblo sigue corriendo cada mañana sin temor a que algún depredador le surja en el camino y le interrumpa su alegría de vivir.


miércoles, 18 de marzo de 2026

MANUEL GARCÍA

 LA GRAN CIUDAD

Berlín no es la ciudad, es una herida
que duele, es una llama no apagada.
Si miras bien, mortal, verás en cada
piedra la sombra de otra detenida.

El hombre es hombre y, por lo tanto, olvida
y vuelve a construir y, en su jornada,
donde hubo ruinas pone nueva vida
y pone ruinas donde no hubo nada.

El hombre empuja, rompe, salta, siente,
construye, vibra, sueña, cruje, estalla,
y en ese hueco pone la simiente

donde ayer solo cupo la metralla.
Berlín no es la ciudad, es la siguiente
espiga tras el campo de batalla.

ETERNO RETORNO

Una de las cosas que tiene hacer el mismo recorrido a pie, cada mañana, es que se puede experimentar esa frase tan popular y  tan nietzscheana. Me refiero, como no, al dictum del filósofo alemán sobre el eterno retorno, que le sirvió para reflexionar sobre el paso del tiempo en una época en la que Fe en el progreso era indiscutible. Hay un puñado de tipos que cada mañana me encuentro, con escasas variaciones, en los mismos sitios del camino. No los quiero ver - o me cuesta hacerlo, por mas voluntad que le eche al asunto - como eslabones repetidos de una escalera infinita hacia el más allá, donde los predicadores del progreso vaticinan que se encuentra la tierra prometida exenta de conflictos y otras maldades humanas. Los veo más bien como apologetas silenciosos del eterno retorno.

Uno de esos tipos es el vigilante de las cámaras del supermercado, epítome bien acabado, pienso yo, del eterno retorno. Aparentemente ve siempre lo mismo y a los mismos. Y sin embargo él se ve así mismo como el mejor vigilante de todo el progreso que cabe en esa forma eterna de repetición. Lo veo cada mañana al entrar a comprar el pan, a la vuelta de la caminata, y parece un tipo básico para el puesto que le han encomendado. Hoy se oye con orgullo, como un mantra, la expresión “es que yo soy muy básico”, lo cual me hace pensar que el mundo se ha simplificado o que el humano se ha infantilizado. Lo primero me cuesta creerlo, dado como va eso que para resumir llaman la geopolítica, disciplina de la que junto al fútbol, paradogicamente, mas se habla en todos los foros de dentro y fuera de las redes sociales. 

lunes, 16 de marzo de 2026

LUCIANA REIF

 Voy construyendo la soledad

como un galope, soy
Juana de Arco,
bella y majestuosa
arriba de mi caballo.
Alrededor mueren
y renacen los hombres,
no es su amor lo que me hace
valiente, es ser quien soy
a pesar de ellos, conservar en mi centro un corazón
capaz de dar batalla.