jueves, 15 de octubre de 2026

RAQUEL CASAS

 UNA SEÑORA VIEJA Y GORDA

Mi destino
es una señora vieja y gorda.
Yo quería que fuera
como un caballito de mar
o un pintalabios rojo de Bourjois.
Por eso, ahora que no tengo miedo,
tomo lentamente y descalza
la autopista del este.
No puedo tropezarme con ella.
Aún no estoy preparada.

PEREZA E IGNORANCIA

Comprendí que yo soy mi peor enemigo cuando levanté la mirada en la biblioteca donde me encontraba, y al ver las estanterías llenas de libros me di cuenta que no había salvación fuera de ellos. Fue uno de esos ataques de ansiedad que tengo con frecuencia sobre el futuro que me espera y que no siempre logro dominar. Aunque siempre me he quejado que los humanos no sabemos expresar lo que sentimos, delante de mi había cientos de autores que ya lo habían hecho y estaban esperando que yo les prestara mi atención. Lo que me vino a la cabeza fue que Dios debe estar ciego al permitir que tantas miradas se hayan fijado y dado cuenta del universo que El mismo ha creado. Luego advertí que eso de buscar un chivo expiatorio divino no era muy humano. Así que al salir de la biblioteca pensé, no sin sonrojo, que pereza e ignorancia son los verdaderos enemigos de mi relación con el mundo.

miércoles, 7 de octubre de 2026

JAVIER MATEO

 Enhebrar la aguja

Desde la trastienda
de un viejo comercio desaparecido,
se resiste quien cose
al abandono de sus fantasmas.

No ha iniciado aún el zurcido
de una manta llena de retales,
parca en suavidades
por renunciar al olvido.

Defendiendo su maraña
del pasado, que corre
ahora por aguja de cobre.

Enhebra ahora desde el primer hilo
todo un recorrido por sus vivencias.


CLUB DE LECTORES ADULTOS 60

 ¿De que va esta novela? No va de: el argumento 

Vivimos en una Sociedad Adictiva o Drogodependiente, que necesita imágenes o palabras que satisfagan de manera urgente esa adicción a costa del sentido narrativo del relato 


Hoy en la mayoría de los clubs de lectores adultos prevalece el derecho de los lectores infantiles a decir lo que les pete, que el deber de poner toda la atención de cada lector ante la posibilidad de que, en la conversación, pueda aparecer, entre los lectores asistentes,  el mejor razonamiento que justifique la mejor lectura adulta efectuada .

 

Un intento de sustituir la incertidumbre lectora por la seguridad del argumento. Cada persona cuenta como narradora legítima en el espacio publico del club de lectura. Esto no implica defender un relativismo de la opinión que considera que todas son igual de válidas, incluso las que niegan la realidad del texto al utilizarlo como pretexto para hablar de lo que le peta.


Significa que la verdad narrativa no se  impone desde fuera de la experiencia humana, sino que nace del conflicto, del desacuerdo, de la pluralidad radical que define nuestra vida en común. Lo que hoy está en juego con la amenaza de la posverdad es la idea del esencial pluralismo de la vida social y política, de la pluralidad como rasgo específico de la condición humana y, en consecuencia, la forma en la que la verdad narrativa se relaciona con la democracia. Como ya señalaba Hannah Arendt, la verdad narrativa no es una fórmula matemática, sino un espacio de experiencia compartida.

jueves, 1 de octubre de 2026

ANA MEUCCI

 AGUA SIN VOZ

Abrazar al agua
pedirle palabras

que nos enseñe
la pericia del río
la liviandad de la lluvia
el desapego del mar

nos devele
el lenguaje oculto
de la orilla


CLUB DE LECTORES ADULTOS 59

 ¿QUE HACEN TANTOS LECTORES INFANTILES EN UN CLUB DE LECTORES DE ADULTOS?

Hoy se ha hecho algo habitual convocar a un club de lectores adultos para leer una novela o un cuento de autores adultos y que la mayoría de los asistentes sean biológicamente adultos, sí, pero como lectores sigan viviendo en la edad infantil, como diría Kant. La obligación de tener que adscribirte a alguno de los bandos que monopolizan la vida política y social, la famosa polarización, hace que la mayoría de las personas lleguen a la edad adulta, por decirlo así, emocional e intelectualmente inmaduros, incapaces de afrontar los significados que a esa edad han adquirido las palabras que, como creemos en la edad infantil y adolescente, ya no son espejo de la realidad que en esas edades solo es la nuestra. Ahora en la edad adulta, es una fábrica del sujeto que las pronuncia y que por sus reglas de enunciación es cincelado.


La polarización produce sujetos que se acostumbran a estar siempre del lado correcto de la historia, es decir, a tener siempre razón caiga quien caiga y pase lo que pase, como antaño sus antepasados se acostumbraron  a tener a Dios siempre de su lado y a llevar a la hoguera a quienes no pensaban como ellos. Los inquisidores de ahora cancelan a los infieles, es decir, los hacen invisibles. Si a eso añadimos que todo su aprendizaje lo han hecho y lo hacen a través de las máquinas, que borran la señal emocional de los hechos vitales y literarios, lo cual dificulta la inscripción del significado de la experiencia lectora, tenemos ya construida la supremacía moral, o hipermoralismo, que traen los lectores adultos en su mochila existencial polarizada al club de lectura, mochila que no se les ocurre, aunque los aspen, dejarla ese día en su casa. Una supremacía moral que se interpone constantemente en la adquisición de la humildad necesaria que todo lector adulto debe tener, si quiere llegar  algún lado con sentido, a la hora de abordar las páginas de cualquier novela o cuento adulto que se interponga en el alboroto de su vida.


La lectura infantil (la que también se llama lectura inocente) ligada a la idea de la existencia de un lector corriente aparece como reivindicación que se quiere democrática o espontánea. Al leer todo el mundo tiene derecho a decir lo que piensa y así nos enriquecemos, alardean, aupados en aquella superioridad moral mencionada, muchos de los lectores habituales infantiles en estos clubs de lectores de adultos. En realidad lo que ese énfasis moralista encierra es una reivindicación de aquellas lecturas que asimilan el texto como simple engarce de acciones - apoyándose en las narraciones autobiográficas e incluso desactivando en estas aquellos que por su conflictividad pudieran dar lugar a cuestionar el sentido de la lectura -, y desactivan los aspectos literarios o de representación del mundo en él existentes. No hay reunión con estos lectores infantiles en la que no saquen a colación frases, con las que se sienten identificados, del tipo: “leo para olvidarme de todo”, “prefiero libros que no me hagan pensar mucho”, “quiero algo ligerito par leer en la playa”, y que directamente se relacionan con enunciados como: “la leí de un tirón”, “te atrapa desde el principio”,  “una lectura apasionante”, o el tan socorrido del lector drogodependiente: “me he enganchado”. Así se organizan los lectores infantiles, dentro del club de lectores adultos, su guardería de confort y sonajeros de la que no pueden prescindir nunca, en el que vuelven a ejercitar su pertinaz autocomplacencia y autoreferencia narcisista. 


Por tanto, volviendo a las palabras del principio, hoy es habitual que cabezas huecas con ademanes omnipotentes y sabelotodo llenen los clubs de lectores que convocan las bibliotecas públicas y los centros culturales municipales, y, como no, con lista de espera añadida.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

JORGE ENRIQUE ADOUM

 HOME SWEET HOME

de qué carajo sirvió todo el amor sobre todo
si después de todo llegaron las explicaciones
esa excrecencia que le nace al destino
cuando ya se han gastado por el uso los cuerpos
entonces me voy yendo
pero nos quedamos quedándonos
animalmente atados entre nosotros dos

y vivieron felices muchos años