miércoles, 2 de septiembre de 2026

SARA HERRERA

 ¿CÓMO SE CANTA LA NANA DE LOS NIÑOS QUE NO HAN NACIDO?

Con un metrónomo y una carta,
la madre cose un pantalón pequeñito,
ay, mi niño, ay,
como una manía de miel y llanto.

La nana existe, mujer,
tu hijo huele a un perfume de flores y betún
y tu cuerpo aprende a sostener un espejo que está roto.

TREASURE

 Es 1990 y la periodista musical Ruth y su padre Edek, un superviviente del Holocausto, realizan un viaje por su tierra natal, Polonia. Su viaje los llevará a Varsovia, Łódź, Cracovia y al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Ruth quiere descubrir sus propias raíces y explorar la historia de su familia. Edek en aquel entonces tomó la decisión de abandonar Polonia para siempre y acabar con el pasado.

El contenido de la sinopsis no por haberlo leído ya en otras sinopsis, es lo suficientemente persuasivo como para decidir ver la película en cuanto tuviera un rato. Y así fue. La película Treasure, de Julia von Heinz, tiene el atractivo de que padre e hija, dos tipos adultos, vuelven juntos a casa de sus antepasados en Polonia, pero tiene el inconveniente de que lo hacen cuando ellos todavía no se reconocen como tales adultos en el presente neoyorquino de donde parten. Edek no deja de ser el padre-madre protector y clueca de la niña calabacita cómo llama a su hija. La madre ha muerto. Ruth, porque no ha aprendido a ser otra cosa delante de su padre o porque si no es así no habría hecho el viaje que tanto deseaba, reacciona ante la conducta paternal maternal de su padre como la adolescente quinceañera que hace tiempo biológicamente dejó de ser. No quiero que me vuelvas a llamar calabacita, ya no soy una niña, le espeta a su padre en uno de los frecuentes altercados en que los dos se enzarzan durante el recorrido que hacen por los lugares que tenían previstos en su visita. Entonces, la pregunta que le surge al espectador es, ¿por qué hacen juntos este viaje a Polonia? ¿Por qué el conocimiento del origen de su vida, en el caso de la hija, y el olvido del pasado en el caso del padre como acompañante de aquel conocimiento, piensa la directora que puede poner una nueva claridad a sus vidas actuales? Después de ver la película no lo tengo tan claro. Diría más, la forma precipitada de marcharse de Polonia la hija, por enfado con el padre, hasta el punto de decir que no lo aguanta más, y la decisión del padre, sin explicación narrativa alguna, de acompañarla, si ya hemos comprendido que él con su calabacita va hasta el fin del mundo, dan un idea de cual es el sentido narrativo de la película.


El ansía investigador de la hija sobre sus antepasados y el desdén del padre hacia ese mismo propósito abren, como resultado de estar juntos y mal avenidos durante todo el metraje de la película, una grieta que se va haciendo más grande a medida que los minutos avanzan inexorablemente hacia el final de aquella. La escena blandengue del aeropuerto de Varsovia, donde padre e hija de vuelven a encontrar para hacer juntos el viaje a Nueva York, como si no hubiera pasado nada,  me pareció cosas de turistas, según los veía despedirse de quien les había acompañado como su chofer durante toda su estancia en el país polaco. En la escena donde el padre recupera debajo de las ruinas de su antigua casa y la de su familia una caja que enterró, antes de huir, con las escrituras de la misma, que de inmediato entrega a su hija como única y legítima heredera de la antigua propiedad de sus antepasados, me doy cuenta de lo que hacía ya unos minutos venía sospechando: que eso era todo lo que sígnifica para el padre el viaje a Polonia, y lo que significa acompañar a su calabacita. Un gesto que tranquiliza a la conciencia de propietario del padre, aunque como superviviente del Holocausto ya ha quedado claro a esas alturas que no quiere saber nada, como si el asunto no fuera con él ni con su familia. Pero de ninguna manera se comporta así la conciencia de querer saber de la hija y la del espectador, que venimos de visitar, junto con el padre, los lugares más emblemáticos del holocausto polaco: Varsovia, Łódź, Cracovia y al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. 


Se podría concluir preguntando a la directora que si el padre sigue siendo el mismo después del viaje, ¿para que lo hace? Para vigilar a su hija, para que siga siendo ante él su calabacita, para que no cambie nunca, para que no se contamine de esa pasado que rechaza. Poca chicha para tal envite. El padre opone al afán de mantener el reconocimiento de su hija calabacita, la nula ambición por conocer que ocurrió en aquellos años tan lúgubres de su pasado, que es lo desea saber su hija sin más apelativos. Y es que reconocimiento y conocimiento son las dos caras de lo que significa seguir vivo hoy junto a su hija mujer adulta y todo lo otro que los acompaña, sea en la Polonia de los antiguos campos de exterminio y la cultura degenerada de los nazis o en la Nueva York actual de los rascacielos y el glamour universal de su cultura.

lunes, 31 de agosto de 2026

CRISTÓBAL ZAPATA

 MUJERES PEINADAS POR LA LUNA

Para asegurar el crecimiento
de sus cabellos,
las mujeres y las niñas
se lavaban el pelo con la primera lluvia
de mayo.
Entonces, un aura lunar
flotaba sobre sus cabezas.

Había niñas cuarto creciente
cuya luz iba aumentando con los días
bajo sus cerquillos taciturnos.
Un ejército de muchachas luna llena
con sus cabelleras curvas como el deseo.
Y una multitud de mujeres menguantes
con sus hermosas crines de yeguas profundas.

Durante algunas semanas
las mujeres brillaban
como hadas noctámbulas.
Y nosotros nos quedábamos de pie,
mirando hipnotizados
sus peinados llovidos,
sus metamorfosis secretas
a la luz de la luna.


SANDITON

 Drama histórico basado en la última novela inacabada de Jane Austen. Sanditon, nombre de la novela y de la serie (varios directores) que comentó es también el nombre de un antiguo pueblo de pescadores que se está transformando en un balneario de moda burguesa. Allí se encuentra la impulsiva Charlotte Heywood, una mujer liberal y moderna para la época que desea reinventarse. La trama da un giro cuando salen a la luz los planes ocultos de los personajes, cuya fortuna dependen del éxito comercial de Sanditon.

Cuando las palabras de las novelas de Jane Austen pasan al cine de la mano de las productoras inglesas, algo me dice que tengo que ponerme sin pérdida de tiempo delante de la pantalla a hacer eso que uno de los mantras actuales ordena: ¡¡a disfrutar!! Y no suelo salir decepcionado del envite. Sanditon, como se dice al principio es una novela inacabada de la autora inglesa, lo que quiere decir que estamos a finales de la segunda década del siglo XIX. Es decir, cuando la modernidad, después de los desmanes napoleónicos está dispuesta a lanzarse sobre el planeta con toda su agenda de conquista antigenealogica y disruptiva. O dicho en roman paladino, el mundo empieza el día que yo nací. O yo no acepto esta constitución porque no la voté porque no había nacido, tal como me espetó a la cara un quinceañero emergente.   Una agenda, esta de la modernidad, donde el ayer no vale nada, porque ya no existe a efectos de ganar dinero, solo tiene valor para tal fin el ilimitado futuro. Esta brújula es la que ocupa de forma absoluta la mente de Tom Parker, un empresario emergente de la época que quiere convertir Sanditon en lugar de veraneo ejemplar para las próximas décadas y generaciones. Aunque los planes ocultos de los otros personajes están muy vinculados a ese pasado que el nuevo Sadinton de Tom Parker quiere hacer inexistente, y no han dicho todavía su última palabra. En el centro de ese tumulto de personajes del antiguo régimen se encuentra Lady Denham con una gran fortuna conseguida a la antigua usanza, es decir, por herencia como debe ser entre los grandes aristócratas. Sin embargo, se da la circunstancia de que Lady Denham no tiene descendencia, por lo que sobrinos empiezan a aparecer preguntando que hay de lo mío. Estas dos tramas de la historia, la del burgués emergente Tom Parker necesitado de crédito para llevar acabo sus planes turísticos y la de aristócrata decadente Lady Denham que no está dispuesta a desprenderse de su primordial tacañería dejándose engatusar a las primeras de cambio irán asfaltando un itinerario por el que van y vienen los distintos personajes adscritos a una u otra trama, sin que en ningún momento ese asfaltado pierde el tono esmeralda que tiene Sanditon y sus alrededores.


Destacar, cómo se dice al principio, la figura de Charlotte Heywood, la principal heroína de la historia y verdadera representante del mundo que quiere mostrar Jane Austen en su novela, y los diferentes directores en los sucesivos capítulos de la serie, que perteneciendo a la clase campesina del antiguo régimen, quiere subir socialmente atravesando las puertas y las ventanas que pone en contacto un mundo con el otro, incluso cuando se encuentra con alguna puerta giratoria no cesa en su empeño de volver a intentarlo. Un empeño que junto al de Tom Parker por construir una ciudad de vacaciones para los nuevos adinerados que pertenecen a la nueva clase burguesa que se ha hecho con la visión del mundo, da como resultado final una estampa bastante precisa de lo que fue esa época de transición de la segunda década del siglo XIX, que también puede verse, salvando todas las distancias, como los primeros años de nuestro mundo actual. De hecho, bien mirando puede concluirse que hay menos distancia temporal con la serie entre los espectadores del siglo XXI que entre los habitantes de Sanditon a principio del siglo XIX.

martes, 25 de agosto de 2026

MARGARET ATWOOD

 ¡OH! NIÑOS! 

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros?
¿Habrá grillos donde estéis?
¿Habrá margaritas?
Almejas, por lo menos.
Tal vez ni almejas.

Sabemos que habrá olas.
Éstas no necesitan mucha vida.
Una brisa, una tormenta, un ciclón.
Mareas, también. Piedras.
Las piedras son un consuelo.

Habrá puestas de sol, mientras haya polvo.
Habrá polvo.

¡Oh niños!, ¿creceréis en un mundo sin canciones?
¿Sin pinos, sin musgo?

¿Pasaréis la vida en una cueva,
una cueva sellada con una línea de oxígeno,
hasta que haya un corte de luz?
¿Se os quedarán los ojos en blanco como los ojos de clara de huevo
de los peces sin sol?
Allí dentro, ¿qué desearéis?

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin hielo?
¿Sin ratones, sin líquenes?

¡Oh, niños!, ¿creceréis?

CLUB DE LECTORES ADULTOS 58

 LOS DIOSES Y LA MENTE HUMANA

Quizá queda un tanto confuso afirmar que somos mortales e imperfectos y a continuación decir que tenemos algo poderoso en nuestro interior a la espera de manifestarse. Como repito con frecuencia en el club de lectores adultos. Un algo que tiene que ver, paradójicamente, con esa aspiración divina que también es propia de nuestra naturaleza humana, de la que se encarga nuestra capacidad creativa como lectores y escritores.

Pienso que Juan Arnau lo expresa mejor cuando afirma que:

“Los dioses se manifiestan con fenómenos mentales. Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psíquicas son fragmentos de los dioses, no al revés.”

viernes, 21 de agosto de 2026

RAYMOND CARVER

 El mejor momento del día

Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer,
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.
Pero amo

estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento,
O nunca.