jueves, 26 de febrero de 2026

KENNETH REXROTH

 

El cometa Halley

Cuando en tu madurez
El gran cometa venga nuevamente
Recuérdame: un niño despierto
Una noche de verano,
Junto a mi pequeña cama
Mirando esa estrella de pelo largo
Hace ya muchos años.
Ve hacia la oscuridad y mira
Su penacho sobre el agua
Derramándose en la noche líquida,
Y piensa que la vida y la gloria
Se agitaron alguna vez en mi sangre,
Al igual que para los que se fueron
Antes que yo, pequeñas gotas
De ese río de billones de años de largo
Que fluye ahora por tus venas.

LA FOTO

 Desde que hace años nos dejó la abuela, no he tenido la oportunidad de comentarlo con mi familia. El caso fue que el día que instalaron su cadáver en el tanatorio, mi hermano quiso hacerle la ultima foto y yo me opuse rotundamente. Lo que a continuación vino fue el enfrentamiento entre los dos, en medio de la sala de espera del tanatorio. Al hacerle la foto mi hermano mayor me respondió que pretendía llevarse el último recuerdo de su abuela preferida. Me parecía, le contesté, una indecencia moral: confundir, cámara en mano, el tamaño verdadero de las personas y las cosas que corresponden a la vida con el que es propio de la muerte. Ante el cadáver de la abuela cada uno es del tamaño que lo ve con sus propios ojos, hablé en voz alta antes de abandonar el tanatorio.

martes, 24 de febrero de 2026

VITA SACKVILLE WEST

 SELECCIÓN



Teníamos un jardín en la colina,


Plantamos rosas y narcisos,


las flores que cantan los poetas ingleses,


y aguardamos la gloria primaveral.


Plantamos malvarrosas amarillas


y humildes variedades dulzonas


y aguileñas en carnaval


y soñábamos con el festival del estío.


Y que el otoño no se quedase atrás,


como heredero del sol veraniego,


recubriendo su leonada cabeza


con amapolas y enredaderas escarlatas.


Esperamos que crecieran todas ellas


plantamos hileras ornamentales


y lavandas y borrajas azules


Ay, esperamos tú y yo


pero sólo el amor creció.

UNA CAJA DE CERILLAS

 EL ESPINOSO ASUNTO DE LA REPRESENTACIÓN 

Pudiera parecer al lector que en la novela “Una caja de cerillas”, de Nicholson Baker, el narrador Emmet y sus personajes tienen capacidad de hablar de todo, y, por tanto, no hay ninguna razón para que hablen de lo que quieren. Será una mala intuición.


La narrativa - “una caja de cerillas” es una obra narrativa - es una representación de lo que Emmet conoce con el nombre de mundo  o vida, cuya único valor, utilidad y belleza depende de la potencia con que nos haga penetrar en eso que él llama su mundo o su vida. De otro modo sería un sistema como cualquier otro para dormir como benditos. En último sentido puede decirse que la narrativa de Emmet en “una caja de cerillas” no está en condiciones de mentir, a pesar de que la ilumine solo con cerillas y a horas intempestivas de la madrugada, lo que equivale a decir que las reglas de su representación son tan rigurosas como rigurosos son los sueños, las fantasías, la riqueza, la pobreza y la muerte. Si Emmet al escribir “una caja de cerillas” inmerso voluntariamente en la obscuridad, vulnera aquello de lo que parte (su vida o su mundo) de forma que se vuelva irreconocible, el lector tendrá ante sí una escritura opaca, desligada de todo y cuya estructura es igual que la del pozo cuando atrae hacia su abismo. Y al parecer no es así lo que experimenta el lector con su lectura.


Todos reconocemos a la obscuridad, por resumir, como la cara oculta de la luz, y también reconocemos que algo ocurre y puede, por tanto, ser conocido cuando aparentemente nada ocurre. Según las cosmogonías arcaicas, el sol tiene un recorrido diurno que va de este a oeste, pero en horario nocturno desanda ese mismo camino para refugiarse «en las profundidades de la 

sagrada y oscura Noche», donde habitan «su madre, su esposa y sus queridos hijos». La representación, pues, solo puede moverse en el espacio entre lo que reconocemos y lo que conocemos. Esto es importante tenerlo en cuenta: hoy podemos hacer lo que queramos, cierto, pero no podemos querer (amar) todo lo que hacemos.


Emmet no habla, como pudiera creerse, de lo que sabe cuando se levanta y se pone en pie alumbrado solo por una cerilla. Única Luz que ilumina la lucha que mantiene entre su voluntad de querer hacer y su capacidad de amar lo que hace. 


Emmet no deja de ser el narrador de esta historia y el personaje principal de la misma. Y a los personajes les pasa, como a las personas, que no lo saben todo ni de sí mismos ni de lo que los rodea, O no saben lo suficiente, o no lo saben en absoluto. Pero, atención, al lector pudiera parecerle que Emmet es un narrador circense o saltimbanqui, de esos que te ofrecen un potingue de crecepelo en las ferias populares o te invitan - pasen y vean - al espectáculo más inaudito: la mujer barbuda. Debido a nuestra experiencia lectora sabemos que no es así.


Si Emmet, y sus personajes, no saben de sí mismos para que aquel trabaje con su tema, parece plausible que se trate que hable alguien más que Emmet y sus personajes. Que hablen sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc. Tengamos en cuenta como lectores que las novelas hablan de “temas” no de personajes y que los personajes no tienen la misión de parecerse a nadie, sino la de transportar una intención, un sentido. Y para esta misión tan válidos pueden ser Claire, Henry y Phoebe como los calcetines y la hormiga Fidel…etc


Cabe pensar que Emmet es consciente que su familia saben poco de sí mismos y del mundo de las cosas que comparten en casa: el tema que a él le interesa.Así intenta que hablen las cosas mismas para alcanzar la intención que originó el relato. En esta tesitura, Emmet tiene dos caminos: la utilización del Diálogo, marcando efectos y silencios, marcando la dirección de la ignorancia de los personajes y situando al lector ante la pregunta comprometida en el tema, o servirse de la Descripción para introducir lo que no está suficientemente sabido y que se añadirá a lo que hasta ese momento se ha sabido o se puede saber.


De los personajes con alma ya sabemos cómo se comportan para hacer visible o audible su existencia. Valga decir que la intención Emmet con su novela “una caja de cerillas” es averiguar lo que un personaje objetivo puede decir para mostrar que existe. Pues hay un diferencia fundamental entre que Emmet me hable de sus calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel, los troncos de la chimenea, la pata, la nieve, etc., a que el lector vea los calcetines rotos, la cafetera, la hormiga Fidel,…

viernes, 6 de febrero de 2026

JULIO CORTÁZAR

 Soneto gótico

Esta vernácula excepción nocturna,
este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna.

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espasmo catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

CLUB DE LECTORES ADULTOS 50

 La escuela de niños y el club de lectura de adultos son dos de las causas más nobles de la experiencia humana. También dos formas insuperables de poder habitar el latido de una comunidad. Ahora bien, para superar su imperfección hay que subrayar su nobleza dentro de la corrupción tumultuosa de las sociedades a las que pertenecen. Sociedades como las actuales, que estando informadas de todo pierden la claridad de lo fines de por que hay que ir a la escuela y al club de lectura. Pues se preguntan, ¿para que ir a la escuela si nunca va a estar la altura de la información que poseemos en los chismes que mis papás me ponen en la mano al mismo tiempo que el biberón?; y si voy al club de lectura es para vomitar “todo lo que sé”. Faltaría mas

miércoles, 4 de febrero de 2026

LUCERO VELASCO

 LA SAL DE LA TIERRA

Reaparecemos al fondo del vaso,
las arrugas se nos enredan por el rostro.
Alguien barre.
Es de mañana y, por una hora o dos,
nadie es mucho más
que su aliento en el vidrio
o el mango de la escoba.