miércoles, 1 de abril de 2026

JOHANN W. GOETHE

 Amor sin descanso

¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.

Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.

¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha…
¡Amor, tu eres esto!

LOS JUEVES, MILAGRO

 Todos los jueves se pone en la puerta del supermercado con su traje de indigente y su cartelito sujeto con las dos manos, donde aparece escrita la frase que, a su parecer, lo legitima como tal indigente: los jueves, milagro. Suele estar sentado y entre los dos pies coloca un platillo donde el cliente del supermercado si tiene a bien puede dejar unas monedas como signo de su apoyo y reconocimiento. Hasta aquí una puesta en escena, que se ha convertido en un clásico de la perfomance de la pobreza en las grandes ciudades. Dime lo que entiendes de eso que atiendes y te diré quien eres. El dinero sigue teniendo ese valor civilizatorio, si aceptamos que la hipocresía forma parte del carácter humano así en la paz como en la guerra. Ahora bien, si me atengo a los estudiantes del instituto que hay enfrente del supermercado que están sentados alrededor de una mesa que hay al lado del indigente comiendo el bocadillo de recreo, parece que no entienden nada pues atienden menos. Están a lo suyo, como no puede ser de otra manera, cumpliendo a rajatabla el mandato del artículo primero de la inexistente ley educativa. Antes de entrar al supermercado a comprar la barra diaria de pan, me coloco de forma equidistante entre el mendigo y los adolescentes por ver si el triángulo equilátero que formamos tiene alguna influencia en las conductas de quienes allí estamos. Para ello me inspiro en la figura  de la virgen de la película del mismo nombre que el rótulo del cartel del indigente, y que rodó en su día Luis García Berlanga. La película de basa en un plan: organizar una "aparición mariana", como la de Lourdes, que atraiga al turismo y a los devotos. Mi plan es que la aparición geométrica que dibuja mi presencia activa pueda atraer la atención de los despistados estudiantes en beneficio del indigente. Que imperturbable no deja de insistir con su cartel en bandolera: los jueves, milagro.


sábado, 28 de marzo de 2026

MAY SARTON

 Porque lo que más deseo es permanencia

Porque lo que más deseo es permanencia,
el largo, relajado y continuo flujo
de ríos subterráneos sin sentido,
que alimenta los paisajes áridos con su azul-
poesía, plegaria, o llámala como quieras
que libera el difícil acto del deseo
y hace al mundo entero a la vez eterno y quieto-
concentro mi mente en el trabajo diestro y el oficio,
concentro mi corazón en la amistad, ardua y ligera
contra el feroz parpadeo encendido del azar
y todas las sensaciones abiertas en un atisbo.
Oh azul Atlántida donde los marinos sueñan
a sus muchachas en la espuma y bajo las olas-
me muevo en otro rumbo. No bajaré la vista.
Porque lo que más deseo es permanencia,
lo mejor es enterrar ahora este fuego,
guardar la llama dentro, sin sentido,
donde arden y fluyen los fuegos ocultos y los ríos,
crear un mundo que sea intenso y quieto.
Llego a ti con la mirada franca.
No son horas de fuego sino años de alabanza,
la copa llena hasta el borde, completamente llena,
pero alzada en equilibrio para que ninguna gota se derrame.

KAFKA EN URGENCIAS

 Sin saber cómo y por qué una tarde del primavera la doctora K , suplente enfadada del centro de atención primaria de mi barrio, envío a mi mujer al servicio de urgencias del hospital más cercano, pues había detectado una amenaza de hospitalización debido a que sus índices de saturación respiratoria eran muy bajos. La doctora K antes de dirigirse a mi mujer pidiendo que le dijera lo que le pasaba, no quiso evitar hacernos partícipe de su enfado; tal cabreo consistía en que la habían llamado la noche anterior para que se presentara en el centro de atención primaria donde estábamos, llamada que había colmado su paciencia profesional itinerante pues era reiterativa en los últimos meses sin que ninguna autoridad sanitaria ni de otra índole le diera una explicación razonable al respecto. Mientras tanto, mi mujer no había hecho nada malo para tener que soportar semejante enfado y sus consecuencias no deseadas en forma de arresto hospitalario, tal y como le había sugerido la doctora K. Al contrario, durante la semana anterior había cumplido a rajatabla el tratamiento contra una incipiente neumonía que la doctora que la atendió le diagnosticó después de una minucioso auscultación, en ese mismo servicio de urgencias. Un tratamiento a base de antibióticos, aerosoles y demás fármacos, prescritos en los protocolos clínicos y hospitalarios para combatir los efectos nocivos de aquella. 

El caso fue que nos presentamos con la hoja que nos dio la doctora K enfadada en la sala de urgencias del hospital. No sin ocultar nuestro temor que allí mi mujer fuera hospitalizada, nada más entregar el papel de la doctora K enfadada a la funcionaria de urgencias del hospital. Casi cinco horas después, afortunadamente, mi mujer y yo pudimos comprobar que no fue así. Al parecer el enfado de la doctora K había influido en la medida de los índices de saturación respiratoria al insertarle el aparato de medición en el dedo índice de mi mujer de manera inadecuada. Aun así, al abandonar el hospital con todos los papeles en regla y la conciencia tranquila de que la incipiente neumonía de mi mujer iba camino de su desaparición, las sombras de Joseph K y Gregorio Samsa que nos habían acompañado durante todas esas largas horas de espera, todavía iban detrás en los asientos del coche en el que volvíamos de vuelta a casa.


lunes, 23 de marzo de 2026

LORD BYRON

 Canción del corsario

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.

Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.

¡No me olvides!… Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido…
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.

escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame… cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!…

LA OTRA ATENCIÓN

 Esa contradicción me abruma debido a que me hace sentir que dejo de ser yo mismo. Me ocurre con frecuencia. Esta vez procuré poner otra forma de atención hacia lo que sucedía. Yo estaba mirando el vuelo de un pájaro del que me atraía su actitud de carroñero, aunque no lo era. A la mujer la vi venir como si estuviera buscando algo. Pronto advertí que era un banco de madera e hierro forjado que estaba colocado cerca de un alto ciprés, el único ser vivo que, dicen, cree verdaderamente en Dios. La mujer se sentó en el banco y miró hacia el cielo, donde el pájaro seguía simulando que era un carroñero a la busca de su festín y el ciprés señalaba la trascendencia. La mujer abrió un libro y se puso a leer. Entonces la sabiduría que esconde la vida unió sin pedirme permiso y de forma inesperada, al pájaro, al banco, al ciprés donde me apoyaba y al libro que la mujer leía entre sus manos. 


sábado, 21 de marzo de 2026

ALFONSINA STORNI

 PAZ

Vamos hacia los árboles… el sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.