lunes, 31 de agosto de 2026

CRISTÓBAL ZAPATA

 MUJERES PEINADAS POR LA LUNA

Para asegurar el crecimiento
de sus cabellos,
las mujeres y las niñas
se lavaban el pelo con la primera lluvia
de mayo.
Entonces, un aura lunar
flotaba sobre sus cabezas.

Había niñas cuarto creciente
cuya luz iba aumentando con los días
bajo sus cerquillos taciturnos.
Un ejército de muchachas luna llena
con sus cabelleras curvas como el deseo.
Y una multitud de mujeres menguantes
con sus hermosas crines de yeguas profundas.

Durante algunas semanas
las mujeres brillaban
como hadas noctámbulas.
Y nosotros nos quedábamos de pie,
mirando hipnotizados
sus peinados llovidos,
sus metamorfosis secretas
a la luz de la luna.


SANDITON

 Drama histórico basado en la última novela inacabada de Jane Austen. Sanditon, nombre de la novela y de la serie (varios directores) que comentó es también el nombre de un antiguo pueblo de pescadores que se está transformando en un balneario de moda burguesa. Allí se encuentra la impulsiva Charlotte Heywood, una mujer liberal y moderna para la época que desea reinventarse. La trama da un giro cuando salen a la luz los planes ocultos de los personajes, cuya fortuna dependen del éxito comercial de Sanditon.

Cuando las palabras de las novelas de Jane Austen pasan al cine de la mano de las productoras inglesas, algo me dice que tengo que ponerme sin pérdida de tiempo delante de la pantalla a hacer eso que uno de los mantras actuales ordena: ¡¡a disfrutar!! Y no suelo salir decepcionado del envite. Sanditon, como se dice al principio es una novela inacabada de la autora inglesa, lo que quiere decir que estamos a finales de la segunda década del siglo XIX. Es decir, cuando la modernidad, después de los desmanes napoleónicos está dispuesta a lanzarse sobre el planeta con toda su agenda de conquista antigenealogica y disruptiva. O dicho en roman paladino, el mundo empieza el día que yo nací. O yo no acepto esta constitución porque no la voté porque no había nacido, tal como me espetó a la cara un quinceañero emergente.   Una agenda, esta de la modernidad, donde el ayer no vale nada, porque ya no existe a efectos de ganar dinero, solo tiene valor para tal fin el ilimitado futuro. Esta brújula es la que ocupa de forma absoluta la mente de Tom Parker, un empresario emergente de la época que quiere convertir Sanditon en lugar de veraneo ejemplar para las próximas décadas y generaciones. Aunque los planes ocultos de los otros personajes están muy vinculados a ese pasado que el nuevo Sadinton de Tom Parker quiere hacer inexistente, y no han dicho todavía su última palabra. En el centro de ese tumulto de personajes del antiguo régimen se encuentra Lady Denham con una gran fortuna conseguida a la antigua usanza, es decir, por herencia como debe ser entre los grandes aristócratas. Sin embargo, se da la circunstancia de que Lady Denham no tiene descendencia, por lo que sobrinos empiezan a aparecer preguntando que hay de lo mío. Estas dos tramas de la historia, la del burgués emergente Tom Parker necesitado de crédito para llevar acabo sus planes turísticos y la de aristócrata decadente Lady Denham que no está dispuesta a desprenderse de su primordial tacañería dejándose engatusar a las primeras de cambio irán asfaltando un itinerario por el que van y vienen los distintos personajes adscritos a una u otra trama, sin que en ningún momento ese asfaltado pierde el tono esmeralda que tiene Sanditon y sus alrededores.


Destacar, cómo se dice al principio, la figura de Charlotte Heywood, la principal heroína de la historia y verdadera representante del mundo que quiere mostrar Jane Austen en su novela, y los diferentes directores en los sucesivos capítulos de la serie, que perteneciendo a la clase campesina del antiguo régimen, quiere subir socialmente atravesando las puertas y las ventanas que pone en contacto un mundo con el otro, incluso cuando se encuentra con alguna puerta giratoria no cesa en su empeño de volver a intentarlo. Un empeño que junto al de Tom Parker por construir una ciudad de vacaciones para los nuevos adinerados que pertenecen a la nueva clase burguesa que se ha hecho con la visión del mundo, da como resultado final una estampa bastante precisa de lo que fue esa época de transición de la segunda década del siglo XIX, que también puede verse, salvando todas las distancias, como los primeros años de nuestro mundo actual. De hecho, bien mirando puede concluirse que hay menos distancia temporal con la serie entre los espectadores del siglo XXI que entre los habitantes de Sanditon a principio del siglo XIX.

martes, 25 de agosto de 2026

MARGARET ATWOOD

 ¡OH! NIÑOS! 

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros?
¿Habrá grillos donde estéis?
¿Habrá margaritas?
Almejas, por lo menos.
Tal vez ni almejas.

Sabemos que habrá olas.
Éstas no necesitan mucha vida.
Una brisa, una tormenta, un ciclón.
Mareas, también. Piedras.
Las piedras son un consuelo.

Habrá puestas de sol, mientras haya polvo.
Habrá polvo.

¡Oh niños!, ¿creceréis en un mundo sin canciones?
¿Sin pinos, sin musgo?

¿Pasaréis la vida en una cueva,
una cueva sellada con una línea de oxígeno,
hasta que haya un corte de luz?
¿Se os quedarán los ojos en blanco como los ojos de clara de huevo
de los peces sin sol?
Allí dentro, ¿qué desearéis?

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin hielo?
¿Sin ratones, sin líquenes?

¡Oh, niños!, ¿creceréis?

CLUB DE LECTORES ADULTOS 58

 LOS DIOSES Y LA MENTE HUMANA

Quizá queda un tanto confuso afirmar que somos mortales e imperfectos y a continuación decir que tenemos algo poderoso en nuestro interior a la espera de manifestarse. Como repito con frecuencia en el club de lectores adultos. Un algo que tiene que ver, paradójicamente, con esa aspiración divina que también es propia de nuestra naturaleza humana, de la que se encarga nuestra capacidad creativa como lectores y escritores.

Pienso que Juan Arnau lo expresa mejor cuando afirma que:

“Los dioses se manifiestan con fenómenos mentales. Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psíquicas son fragmentos de los dioses, no al revés.”

viernes, 21 de agosto de 2026

RAYMOND CARVER

 El mejor momento del día

Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer,
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.
Pero amo

estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento,
O nunca.

COBARDIA LABORAL


  • Como tú y yo lo sabemos, que nuestro nuevo jefe se empeñe en controlarlo todo, es algo que no nos resulta indiferente, - le digo a mi compañero de oficina Enrique.
  • Tu y yo también hemos hablado que mas bien nuestro jefe es de esa nueva generación de desinhibidos que no se plantean relajarse para llegar a un acuerdo, sino dar pasos para ejercitarse en actitudes de superioridad - dice Enrique.
  • Lo que más me cabrea es que tipos como nuestro jefe pertenecen a esa nueva panda de jóvenes embaucadores ante los que veteranos como nosotros nos sentimos impotentes. Nunca antes, en los quince años que llevo trabajando aquí, los asuntos internos de la oficina me parecieron tan oscuros - digo mientras me atuso los cabellos.
  • Reconozcamos, de una vez por todas, que más que impotencia es una colosal cobardía lo único que estamos expresando ante su proverbial vocación de embaucador - dice Enrique antes de despedirnos

viernes, 14 de agosto de 2026

ELISABETH STELLAVATO

 No, hay futuro

El perro olfatea el suelo
busca desesperado
una pista
una huella
que le marque el camino.

Quizás de eso se trate todo
en definitiva
creer que hasta una piedra en el suelo
es
la señal que necesitamos
para volver a casa.