LA GRAN CIUDAD
Berlín no es la ciudad, es una herida
que duele, es una llama no apagada.
Si miras bien, mortal, verás en cada
piedra la sombra de otra detenida.
El hombre es hombre y, por lo tanto, olvida
y vuelve a construir y, en su jornada,
donde hubo ruinas pone nueva vida
y pone ruinas donde no hubo nada.
El hombre empuja, rompe, salta, siente,
construye, vibra, sueña, cruje, estalla,
y en ese hueco pone la simiente
donde ayer solo cupo la metralla.
Berlín no es la ciudad, es la siguiente
espiga tras el campo de batalla.
