¿Será eso la educación o lo que pasa es que no sé lo que me pasa? Si le digo a mi hijo de once años, cuando se enfada porque no satisfago sus deseos de llegar tarde a casa, “esto es lo que hay”, estoy convocando a todo lo realmente existente sea actual o esté más allá de esa frontera, pero para él “lo que hay” es solo lo que ve en la pantalla de su móvil. Al final, para no discutir con su madre y que el crío no se convierta en una víctima de mi autoritarismo, cedo y que llegue a casa cuando le pete.
Dios nos vuelve a confundir con esta nueva Torre de Babel de múltiples indentidades intransitivas. Tal vez para vengarse por esa arrogancia humana de anunciar a bombo y platillo que Dios había muerto.
