Un tierno abrazo es una de esas expresiones que me evocan las carencias expresivas que padecemos en la época de la racionalidad maquinal. Tengo una conocida de esas que dice, por ejemplo, que lo de Donald Trump es una penosa enfermedad, pero a la hora de expresar su amor por la naturaleza dice que se siente sendembos, senderista emboscada. Trato de convencerla, tal y como está el patio, que lo de penosa enfermedad es más propia para el amor por la naturaleza, pues no se despega un ápice de su origen romántico, tan alejado de nuestra época digital. Dejando el acrónimo para Trump, por ejemplo, AbuPaCo, abusador de patio de colegio, que posee una eufonía animal sin domesticar que le sienta como un guante a su mano de especulador inmobiliario. Pero mi conocida es muy suya, como Trump y la naturaleza, y prefiere, eso dice, dejar las cosas en su verdadero sitio.
