martes, 20 de octubre de 2026

CLUB DE LECTORES ADULTOS 61

 DECIR LA VERDAD en un club de lectores de adultos  contra la Autocracia de la Opinión del lector corriente pero digitalmente sabelotodo.

Pues dicha así, la opinión no significa absolutamente nada a menos que sepamos: quien la dice, a quien se le dice y para que se dice.

La libertad de expresión: que cada lector diga lo que quiera cuando quiera y como quiera, sin tener en cuenta un mundo común que compartir con los otros lectores, se interpone en el camino de que lo prioritario es escuchar y entender lo que dicen los otros lectores en el mundo compartido de novela o cuento que nos convoca.


Decir la verdad en el club de lectores, como nos enseña Arendt, es ante todo un acto que cuida y atiende las condiciones del mundo de la novela o el cuento que nos convoca en ese club de lectores. Es un acto que crea y preserva el espacio necesario para que el razonamiento florezca, para que las voces que dicen la verdad puedan ser escuchadas.


Porque, en narrativa, la verdad no es solo lo que se dice. Es lo que alguien se atreve a decir para que otros puedan oírla y vivirla. El objetivo de la narrativa no es encontrar la verdad técnica de la novela, léase el argumento, sino preguntarnos lo que significa para cada lector, para la comunidad de lectores, para la ciudad, para la sociedad, el poder de decir la verdad de lo que se lee. Por tanto el club de lectores adultos es un espacio donde se reconoce a quienes son capaces de decirla, y en ese reconocimiento (la lógica del mejor argumento) la verdad cobra su auténtico peso narrativo.


Decir la verdad en el mundo real de la novela y hablar sobre él con otros lectores es, en el fondo, la misma cosa. Porque solo hablando sobre ese mundo entre diferentes lectores, intercambiando nuestras perspectivas, solo en esa libertad de conversar surge su objetividad.